AVERY
Desde que mi hermano me amenazó con contarlo todo a la prensa y arruinar mi carrera, he vivido aterrada, esperando que la consecuencia del único acto reprochable que he hecho en mi vida se cerniera sobre mí para destrozarme la vida.
Me merezco todo lo que me pase por miserable. Apenas puedo mirar a Ray, que me observa como si fuese un rompecabezas que tiene que unir y que ya me ha preguntado varias veces qué es lo que me pasa. Si hubiese tenido el valor de contárselo todo, no me encontraría en esta situación.
Él me despediría y aunque me dolería el corazón por apartarse de mi lado porque lo quiero como a un hermano, lo entendería. Pero ahora, que mi futuro pende de que mi hermano mantenga la boca cerrada, tampoco he encontrado el valor de contarle lo que hice.
—Oiga, no puede entrar ahí.
Las palabras de mi secretaria me sacan de mis pensamientos y me preparo para lo que vaya a entrar por la puerta. Creo que ha llegado el momento. Después de todo mi hermano si me ha traicionado. ¡Hijo de puta!
—Estoy segura de que tu jefa se alegrará de verme.
Conozco a la mujer que acaba de entrar por la puerta. Carla Sinclair entró en mi despacho como si fuese la dueña y al verla, supe que mi hermano ya se lo había contado.
Esa misma noche recibí un WhatsApp de Clint avisándome de que se marchaba de la ciudad porque la periodista a la que le había contado la historia le había pagado lo suficiente como para empezar de nuevo en otro lugar.
Siento el problema en el que te he metido, pero necesitaba el dinero