LIAM
La paciencia no era mi mejor virtud. Nunca lo ha sido.
Tengo que reconocer que soy un hombre impaciente y muy proactivo.
De esos que siempre están haciendo algo práctico.
Soy de las personas que piensan que, si hay algo que hacer, mejor hacerlo cuanto antes.
¿Qué sentido tiene esperar? ¿Esperar a qué?
¿a que te entren ganas de hacer algo que no te apetece?
Si no lo haces en el momento, esa tarea se quedará toda la vida sin hacer, porque nunca tendrás ganas de realizarla.
Así que, aunque no tenía ni pizca de ganas de salir de mi cabaña para comprobar qué estaba haciendo el loco de mi vecino, cogí mi abrigo y la caja con el teléfono que me había dejado Anka y salí con Apolo correteando feliz delante de mí.
Lo de este perro era increíble. Podía pasarse el día entero durmiendo, pero en cuanto oía abrirse la puerta de mi casa, salía como una exhalación y correteaba por todas partes sin cansarse ni una pizca.
Debía reconocer que estaba preocupado por Ray.
Que no estuviese en la cabaña con el tiempo que hacía era bastante preocupante.
¿A dónde podía haber ido esta mañana? Hacía un frío de mil demonios, y por lo que había visto en él las veces que nos habíamos encontrado, no estaba equipado en condiciones para salir con el tiempo que hacía.
Un sinfín de imágenes en las que estaba herido y se quedaba congelado en medio del bosque se me cruzaron por la mente, haciéndome andar algo más rápido. Maldito fuera.
Nuestras cabañas estaban a poco menos de quinientos metros de distancia en línea recta.
Apolo echó a correr mientras ladraba y se perdía entre los árboles.
¿Y ahora qué coño le pasaba al perro? ¿Había visto a algún animal?
Esto era un puto bosque en una puta montaña, por supuesto que había animales de todo tipo por aquí.
Tanto terrestres como aves. De hecho, en la cima de la montaña había una colonia de buitres leonados, a los que podías ver alguna vez sobrevolando los árboles buscando comida.
Iba a silbarle al perro para llamarlo cuando lo vi entrar en la casa de Ray que tenía…
¿la puerta abierta? ¿en serio? ¿es que este hombre no se enteraba de que debía tener la puerta cerrada para mantener la cabaña caliente?
Me pudo la curiosidad al oír a Apolo ladrar desesperado. ¿Qué coño estaba pasando allí dentro?
Patiné en la puerta de las prisas que me entraron para llegar hasta allí y me quedé patidifuso al ver ante la chimenea un cachorrito comiendo del cuenco en el que le dio agua a mi perro el último día que estuve aquí.
—¿Qué coño? —no pude apartar los ojos del pequeño perrito que comía con tantas ganas que parecía estar famélico. ¿De dónde había sacado un cachorro tan pequeño?
—Hola —lo vi mirando como comía el animal. Había migado algo con la leche, supuse que era pan— ¿de dónde has sacado al cachorro?
—Lo encontré en el bosque. Habían matado a su… creo que su madre en un cepo y estaba solo allí llorando. Me ha seguido hasta aquí.
Me acerqué al animal y chisté a Apolo para que se callara. No entendía a qué venía tanto jaleo para que no dejara de ladrarle al animal que lo ignoraba por completo. Entonces pensé en lo que Ray me estaba contando y miré al animalito con otros ojos.
—Ray… ¿dime que su madre no era un lobo? —Él se encogió de hombros sin darle mayor importancia— ¿te has traído a un lobezno a tu casa?
—Shhhhh, no grites, que lo asustas y me ha costado mucho que se pusiera a comer.
Y el tío siguió sin darle mayor importancia a lo que acababa de hacer.
—¿Me estás diciendo que no te has puesto a pensar en lo que puede acarrearte robarle un puto lobezno a su manada?
—¿El pequeñín? —preguntó desconcertado— ya te he dicho que su madre había muerto presa de un cepo de oso o vete a saber. Cuánto desalmado hay suelto por el mundo, de verdad. No iba a dejarlo que se muriese de frío allí solo. Estaba llorando y me ha se…
—Ray —intenté gritarle sin alzar la voz, cosa difícil, para que dejase de divagar.
Era increíble lo mucho que podía hablar en un momento.
Pero es que seguía sin entender el riesgo que estaba corriendo— tendrá más familiares que lo estarán echando de menos ¿su padre quizás?
Los lobos viven en manadas. Quizás haya perdido a su madre, pero posiblemente tenga más familia ahí fuera que vendrán hasta aquí cuando sigan su rastro ¿Cómo coño eres tan estúpido?
Me miró completamente ofendido e intentó justificarse ante mí.
—Perdona por no ser tan desalmado de dejarlo allí solo. Además —se acercó hasta estar justo ante mí. Dispuesto a defender al animal a toda costa— ha sido él el que me ha seguido hasta aquí. Yo no lo he tocado todavía, porque no se ha dejado, principalmente —reconoció como si hablara para sí mismo.
—No es un lobito —aclaré con otro tono de voz para que no se enfadara más de lo que ya estaba— las crías de lobo se llaman lobeznos.
—Te equivocas— me dijo con tono serio— ese es el de Marvel, él es un lobito, un lobo pequeño —incluso juntó las manos para dar más énfasis al gesto de lo pequeño que era.
Estuve a punto de reírme por sus palabras, pero me miró mal e intenté ponerme serio de nuevo.
—Como sea, no puedes traer aquí al animal, posiblemente tenga familia que lo esté buscando.
Nada más terminar de decir eso, oímos el aullido de un lobo en la lejanía. Otro le contestó mucho más cerca de la casa.
—¿Ves lo que te estaba diciendo? —señalé al bosque con la mano— ya han venido a por él.