1. Whisper Hollow #3
Miró a su alrededor, aunque yo era la última de la fila, y bajó la voz. Incluso su voz discreta era un poco demasiado alta. —Oí que Marty pasó por aquí otra vez hoy.
Marty debía de ser el nombre de pila del señor James. Solo habían pasado dos horas desde su visita, así que, por supuesto, Nancy ya lo sabía.
—Sí. —Tamborileé los dedos sobre el mostrador, sin querer revivir el mal trago del día.
—Se le subieron los humos. Anda por ahí como si fuera el dueño de toda la calle Main en lugar de un cuarto de ella.
—Chasqueó la lengua y negó con la cabeza.
—Se está pasando de la raya. Te juro que ha amenazado a la mitad de los dueños de nuestro lado de la calle en los últimos días.
Alguien tiene que cantarle las cuarenta.
—Frunció el ceño, acentuando las arrugas de su cara.
—No estoy segura de que un buen sermón sea suficiente.
Pero me reconfortaba saber que no estaba sola. Quizás su acoso era menos personal de lo que parecía. Aunque no tenía idea de qué ganaba él con molestar a un negocio exitoso como Sugarplum Delights.
—Tu abuela no estaba para nada de acuerdo.
La oí ponerlo en su lugar una que otra vez.
Esos dos se enfrentaban bastante seguido.
—Negó con la cabeza con una sonrisa cariñosa que se desvaneció.
—Estuvo aquí más temprano, pero por suerte Peter lo ahuyentó.
—Inclinó la cabeza hacia el señor mayor de barba, quien se estaba tomando un descanso de su cuaderno para comer su pastelito.
—¿Me puede enseñar a hacer eso? Aunque de nada serviría ahuyentarlo, a menos que milagrosamente encontrara la forma de conseguir el dinero de la renta.
Nancy se rio. —No tiene tanto que ver con lo que Peter dijo, sino con la rivalidad que hay entre ellos.
Ambos son dueños de gran parte de este pueblo, pero Peter no hace alarde de su riqueza.
Por lo que recuerdo, los dos tuvieron un desacuerdo bastante fuerte hace años.
—Se inclinó sobre el mostrador. —Se odian.
Miré por encima del hombro hacia Peter, quien le dio otro mordisco a su pastelito.
—Pero ya hablé de más. Ay, esta boca mía. —Nancy soltó una risita y me entregó la comida. —En fin, ¿vas a venir al festival esta noche?
—Intentaré pasar más tarde, pero es el cumpleaños de mi sobrino y prometí hacer una videollamada para la fiesta. —Dejé el mostrador, ocupé una mesa vacía y devoré la comida mientras todavía estaba caliente.
Quince minutos después, cuando me dirigía a la puerta, Nancy me llamó: —¡Harper, espera!
—Se acercó apresuradamente y me tendió un sobre.
—Esta carta estaba enterrada bajo una pila de papeles en mi escritorio y la encontré esta mañana.
Le prometí a Bettye que te la daría cuando te hicieras cargo de la tienda.
—Querrás decir si me hacía cargo de la tienda.
Sus ojos brillaron. —No seas tonta, Harper. Ella siempre supo que lo harías. Nadie amaba su tienda más que tú.
Tragué para deshacer el nudo que tenía en la garganta y acepté la carta. La muerte de mi abuela el mes pasado todavía estaba muy reciente. —Gracias, Nancy.
Regresé a mi mesa y abrí la carta de la abuela con manos temblorosas. Encontrar aquella carta era como encontrar un pedazo de ella que no sabía que había perdido.
Mi pequeña Arpa de Tinta,
Sonreí al leer el apodo. La abuela había empezado a llamarme así después de que leímos juntas el libro Corazón de tinta.
Sé que la tienda es una responsabilidad enorme y que a veces puede ser estresante.
Pero no quiero que lo sea. Quiero que te aferres a tus recuerdos de la infancia en este lugar y que mantengas tu amor por él.
Te dejo un dinero que he estado ahorrando a lo largo de los años por si alguna vez tenía la oportunidad de comprar Whispering Pages y ser la única dueña.
(Espero que tengas más suerte que yo para conseguir que ese avaro del señor James te la venda).
Con cariño,
Nana
P.D. El dinero está escondido dentro de un ejemplar ahuecado de Corazón de tinta en mi oficina. Espero que tu vida aquí pueda competir con cualquiera de las historias que encontrarás entre estas paredes.
Un gran alivio me invadió. Si la abuela tenía dinero ahorrado, podría pagar la renta y mantener mi refugio de la infancia a salvo de las manos codiciosas del señor James por un poco más de tiempo.
Siguiendo sus indicaciones, volví a toda prisa a Whispering Pages; esta vez me metí por la puerta trasera por estar más cerca de la oficina y encontré el ejemplar de Corazón de tinta en el librero de su oficina.
Saqué el libro y acaricié con un dedo la conocida portada, sonriendo ante los recuerdos que evocaba.
Mi Nana y yo habíamos leído la saga entera juntas un verano.
Otro recuerdo del lugar que tenía que proteger, y que sería capaz de proteger.
El dinero de mi Nana lo arreglaría todo.
Me sequé una lágrima y abrí el libro. Mis ojos se abrieron de par en par al ver su contenido; o más bien, su falta de contenido. Lo único que había dentro del libro era un trozo de papel.
El dinero de mi Nana había desaparecido.