Asesina para el jeque (Curvas para jeques: novelas románticas de multimillonarios reales nº 11) 28
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Se casaron en el Ayuntamiento del centro de Birmingham, con un único testigo: Mel. El jeque vestía un traje negro y la novia lucía una túnica blanca que parecía sospechosamente confeccionada con seda de paracaídas, aunque nadie habría podido asegurarlo.

Y después, para su luna de miel, fueron a cenar y al cine.

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