En el presente
FALLON KERR, EL PADRE DE EVA no podía creer lo que escuchaba.
—¿Berlín? ¿Te fuiste con Berlín?
Las lágrimas de Eva no eran de dolor, eran de puro odio. Su padre no podía creer lo que escuchaba si ella se había con Berlín entonces ya se podía imaginar a qué y a dónde.
—¿Dime que no hiciste lo que estoy pensando?
—Suficiente por hoy—Se limpió las lágrimas de su rostro—Como te dije, no te culpo por lo que me hizo, sino por arrojarme a ello.
Si hubieses sido un poco como un padre quizá me habría quedado.
Pero te empeñabas a que yo fuese una persona que no era.
Querías una princesa inútil y yo no soy nada de eso, soy como mamá.
El rostro de Fallon dolió.
—¿Cómo has salido de ahí?
—Me escapé y hui. Me imagino que sigues en contacto.
—No, Eva. Algo me decía que él tenía que ver con que te fueras, así que no. Pero ahora que sé todo pienso buscarlo y matarlo.
—No se moleste, señor Kerr—Un hombre detrás de Eva habló. Sintió un escalofrió al sentirlo detrás de ella—De eso me encargo yo.
—¿Miller? —Se dio la vuelta y lo miró. Estaba frente a ella. Se preguntaba si había leído la carta. Había sido una despedida así que no entendía qué estaba haciendo ahí.
—Te conozco, tú estabas aquí cuando Eva…
Las piezas de nuevo se armaban. Miller no mentía cuando dijo que la había salvado.
Fallon reconoció a Miller enseguida, había sido el hombre que había llevado a Eva al hospital luego de su intento de suicido.
Y lo había visto el día siguiente, pero Eva no lo recordaba, le pidió que no le dijera nunca, por nada del mundo que él había estado ahí y había cumplido.
—¿Qué haces aquí, Miller?
Él no respondió. En cambio la tomó del rostro y le dio un beso casto en la frente reclamándola como suya. Después, caminó hasta donde estaba el padre de Eva y le tendió la mano.
—Miller Preston—Se presentó—Soy el novio de Eva.
«¿Novio?»
—Fallon Kerr—Sostuvo su mano fuerte—Su padre. No sabía que Eva tenía novio.
—Lo tiene—Expresó con arrogancia y regresó con Eva—Ahora si nos disculpas, creo que Eva tiene que descansar, he hablado con el médico y dice que mañana te darán de alta. Me encargaré de ello.
—Espera un momento, Miller—Fallon Kerr era un hombre celoso y en esos momentos celaba mucho a su hija y más después de haberle lanzado aquella bomba de confesión—Te atreves a tutearme y a llevarte a mi hija en medio de una conversación importante ¿Quién te crees que eres?
Uno era poderoso desde que nació y el otro había heredado algo que no debía heredar. Pero no había vuelta atrás.
—Soy el único hombre que ha mantenido a salvo a Eva desde ese día. Soy el hombre que ella necesita a su lado y el único. Soy su luz y ella mi razón de ser…y el que matará a cualquiera que quiera apartarme de ella. Ese soy yo.
Se hizo un enorme silencio.
—Vete, Miller—Eva habló—No vengas aquí a hablarle así a mi padre ni a mí. La carta lo decía todo. ¿Las has leído?
Miller se sacó la carta de la chaqueta.
—¿A esta carta te refieres? Es por eso que he venido. No voy a hablarlo delante de mi suegro.
Aquello no le hacía gracia.
—Vete, por favor.
Miller la fulminó con la mirada. Se guardó la carta de nuevo. Si alguien lo iba a lamentar era él por aparecerse así. Pero se había equivocado, Eva no quería verlo. Al menos no ahora.