5 #2
—Si es lindo y te invita a salir no veo el problema.
Gracy seguía echándole más leña al fuego.
—Pues...
—Violador...—Siseó Miller en voz baja. Gruñó cuando se dio cuenta que lo habían escuchado.
—¿Disculpe?—Eva se sintió ofendida por Travis. No lo conocía y se sintió mal por él porque no estaba ahí para defender. Estaba segura que no era un violador.
—Travis Harper es un conquistador. Ten cuidado con quién ligas. Conozco a su padre.
Las tres mujeres en la mesa se miraron una a la otra. Megan no conocía al tal Travis y Gracy sabía que su hermano estaba montando un numerito un poco incómodo.
—No creo que eso sea verdad. No ha intentado ligar conmigo ni yo con él.
Estaba furiosa. Ahora se mostraba ¿Celoso? Imposible.
En cambio Miller, quería salir de ahí e ir en busca de Travis para romper su cuello.
—No quiero verte cerca de él.
Acaso estaba loco. Estaba dándole una orden que ni por cerca tenía el derecho. Estaba montando una escena frente a su familia y además se estaba saliendo de control.
—No es quién para darme ese tipo de órdenes.
Gracy daba por hecho que las palabras de su hermano se debían a lo celoso que estaba. La chica le gustaba. Miller estaba como un motor de caliente. Le importaba poco lo que pensara su hermana y su sobrina. Cuando tenía que decir o hacer algo lo hacía dónde y cuándo quisiese.
—No fue él quien me obligó a quitarme la ropa en clase.
—¡Miller!
—¡Tío!
Se dieron cuenta que no estaban solos y que su discusión no haría otra cosa más que arruinar la cena. Se suponía que era un día especial. Pero cuando se traba de estar cerca de Miller Preston, estaba muy lejos de ser un día normal.
—Con permiso—Eva se levantó de la mesa y corrió escalera arriba. No hizo falta que Gracy le ordenara a Megan ir detrás de ella. Lo hizo enseguida.
Cuando por fin quedaron solos. Miller seguía disfrutando de su comida y vino como si nada.
Al cabo de unos minutos Gracy habló primero.
—Si ella te importa esa no es la forma de mantenerla interesada o conquistarla.
Su hermana podía ser como un grano en el culo, pero respetaba cuando ella hablaba. No siempre tenía la razón. Y odiaba cuando la tenía.
—¿Qué te hace pensar que ella me importa o quiera conquistarla?
Cuando tenía que ser frío y orgulloso lo era.
—Te gusta. Me he dado cuenta en la forma en cómo la miras.
—Tú no sabes nada, Graciely. No hay mujer que me interese en el mundo.
—Sigue diciéndote eso, Miller. No seas idiota. Si en verdad te gusta esa chica, díselo.
—No sabes lo que dices.
—Por supuesto que lo sé. Tengo ojos y sentido común. Además la forma en la que has hablado de ese chico lo deja todo claro. Estás celoso.
—Cállate, Gracy. Suenas ridícula.
Quería a su hermano. Lo adoraba pero odiaba el estilo de vida que llevaba. Era un hombre solitario. Sabía que tenía enemigos y que en cualquier momento lo perdería a él también.
—Piénsalo Miller. ¿Y qué demonios es eso de desnudarse en clase?
Miller levantó la comisura de su labio. Era la triunfal.
—Se llama arte, hermana. Arte.
Megan intentaba hacer las paces con Eva. Estaba realmente enfadada.
—Debí decirte que era mi tío. Pero es un trato que hicimos. Al estar bajo perfil me estoy protegiendo y a mi madre.
—¿A qué te refieres?
Megan se sentó a su lado. Ambas miraban por la ventana.
—El tío Miller es un hombre importante en Australia y en el mundo entero creo.
Su negocio con el material nuclear lo ha hecho ganarse unos cuantos enemigos.
Se refugia en Salis y ama lo que hace. Desde que contactó a mamá parece que una parte de su vida aún no había sido arrebatada.
Él ha sufrido mucho. Sus padres biológicos decidieron quedarse con él pero no con mamá.
Por suerte, la adoptaron y ellos ya no están vivos.
El tío se llevó lo peor de sus padres biológicos.
—Dudo mucho que un hombre rico como él sufra. Lo tiene todo hasta un carácter de mierda.
A Megan le causó gracia pero recordó al instante la vida que él había llevado. Sabía poco o suficiente por su madre y eso era todo. Lo suficiente para tener compasión por él.
—¿Te gusta?
Eva abrió los ojos como platos.
—Lo siento pero tengo que hacer la pregunta antes de contarte sobre él.
Eva negó con la cabeza. No sabía si gustar era la palabra correcta. Lo que sentía cuando lo tenía cerca era algo más que gustar. Era un tipo de miedo y casi devoción por él y aún no entendía por qué. Arrojó eso al fondo de su cabeza y Megan comenzó a hablar.
—El tío Miller estuvo casado. Se casó desde muy joven con la hija de sus padres adoptivos.
Eso sonaba incesto en la cabeza de Eva.
—No eran hermanos de sangre. Eran amigos de la infancia y el tío se quedó sin sus padres así que los padres de esa chica lo adoptaron. Se casaron y tuvieron un hijo.
—Eso suena trágico y tierno.
—Lo sé, pero cuando su hijo cumplió los seis tuvieron un accidente donde sólo él sobrevivió y desde ahí no volvió a ser el mismo según dice mi madre.
Poco se sabe del accidente él casi no habla de ello.
Después de eso heredó la empresa de sus padres adoptivos y él continuó con su pasión con el arte.
Se encarga de los negocios desde aquí y viaja algunas veces a Australia.
A Eva se le pusieron los ojos llorosos. No sabía por qué le dolía.
—¿Estás llorando? —Megan se alarmó al ver a su amiga conmovida.
—Es bastante triste. Lo siento creo que estoy muy cansada.
—Si quieres te dejaré descansar. Ha sido un día largo.
—Está bien. Agradécele a Gracy de mi parte.