5
EL CALENDARIO MARCABA LA CELEbrACIÓN de acción de Gracias y Megan estaba convenciendo a Eva de ir con ella a casa de su madre. Era madre soltera, su padre había fallecido cuando era una niña a causa de un accidente donde por gracia iba solamente él en el auto.
—Mi madre siempre se pone sentimental, por favor. No quiero que pases acción de Gracias tú sola. ¿No vendrá tu padre?
—No, no quiero que venga. Estará demasiado ocupado con su vida en el medio que seguramente las invitaciones le sobran.
—Entonces con más razón debes venir conmigo. Solo seremos mi madre y yo. Estaremos las tres juntas hablando de alguna mala película, disfrutando la cena y estaremos de regreso cuanto antes en un par de días.
Eva se lo pensó mejor. Ir no sonaba mal. Le hacía falta estar bajo un techo normal y en su apartamento que apenas cabía en él.
—De acuerdo iré.
Megan se le colgó del cuello en forma de agradecimiento.
—Por eso somos mejores amigas, tenemos los mismos planes—Se burló.
La madre de Megan vivía a unas dos horas de camino. El camino se hizo acogedor mientras Megan conducía el auto de su madre un viejo Chevrolet que apenas y aguantó el viaje de ida.
No estaba segura si aguantaría al regreso, aunque Megan iba a quedarse dos días más con su madre, sabía que, Eva regresaría antes que ella para darles privacidad y llorar a su padre.
—Llegamos—Megan estacionó el auto en la pequeña entrada de la casa.
Su madre ya estaba en la puerta para recibirlas.
No era tan mayor y algo en su mirada la hacía lucir una mujer todavía atractiva.
No se parecía del todo a Megan a excepción del color de sus ojos.
Lo demás seguro lo había sacado de su padre.
—Ahí estás, mi rubia hermosa—La madre de Megan la abrazó primero a ella.
—Mamá, ella es Eva la amiga de la que te hablé—La presentó—Eva ella es mi madre, Graciely.
—Señora Budelly, es un placer conocerla. Espero no incomodar.
—Tonterías, llámame Gracy. Y no incomodas, eres bienvenida. No le hubiese perdonado a Megan si no te hubiese traído con ella a casa. ¿Qué tal el viaje?
—Pues creo que el Chevrolet de papá no aguantará por mucho.
—Tendremos que comprar uno nuevo—Las dos se quedaron viendo el auto con nostalgia. Era el auto de Budelly padre.
La casa era pequeña, pero bastante elegante y decente por dentro. Olía delicioso y la mesa estaba servida para para cuatro personas.
—¿Esperamos a alguien? —Preguntó Megan.
Su madre como de costumbre, la ignoró. Seguramente había invitado a alguna amiga vecina. Eva y Megan subieron a la habitación antigua de Megan y ambas se turnaron para darse un baño y prepararse para la cena.
—Tu madre es hermosa—Dijo Eva. Megan estaba peinando su mata rubia en el espejo.
—Lo es, ¿crees que sea buena idea de que se case de nuevo?
—No lo sé, supongo que eso lo decide tu madre y el tiempo.
Megan se quedó pensando en la conclusión corta de su amiga. Sin más decidieron bajar al comedor y su madre tarareaba una canción en la cocina.
—Estás de buen humor, mamá.
—Lo estoy—Afirmó su madre sin darse la vuelta—Hoy será una gran noche, tengo una sorpresa para ti.
—No me digas—Megan comenzó a ponerse nerviosa. Si se trataba de una sorpresa, solamente se trababa de una en especial, o de alguien.
La puerta principal se cerró de golpe y se escucharon unos pasos grandes y firmes acercarse a la cocina. La piel de Eva se erizó y en cuanto se dio la vuelta para saludar al nuevo invitado casi se cae de culo.
—Espero que no hayan empezado sin mí—Dijo con voz ronca.
—Señor Preston—susurró Eva—¿Qué hace usted aquí?
Megan palideció, en cuanto a la reacción de Eva, Gracy lo supo entonces.
—Hermanito—Lo abrazó y Miller no le quitó los ojos de encima a Eva. Abrazó en su manera fría a Gracy y Megan sonrió cuando la mirada de su tío y la de ella se encontraron.
—Eva, quiero que conozcas a mi hermano menor y tío de Megan, Miller.
Eva se quedó muda y estaba ya bastante nerviosa y sorprendida. En cuanto a su amiga no sabía si estrangularla ahí mismo o salir corriendo, eso debía ser un error. Su mejor amiga no podía ser familiar de Miller Preston.
—Te lo explicaré después—Megan susurró en su oído.
—Tío Miller—Se acercó a él con mucha confianza y le dio un abrazo—Feliz acción de Gracias.
Miller bajó la guardia y la abrazó en respuesta.
—Feliz día, pequeña.
«¿Pequeña?»
Hace unos días Megan lo llamaba como señor Preston y ahora lo abrazaba y lo llamaba tío.
Algo estaba pasando o el mundo de estaba volviendo loco. El mundo no podía ser más pequeño.
—Creo que ya se conocen ¿no es cierto? —Preguntó Gracy—Espero mi hermano no esté poniéndotelas difícil, Eva. Lo castraré.
—Graciely—Gruñó Miller a su hermana—Es por eso que no vengo a estos eventos familiares, es un dolor en el culo.
—Lenguaje, Miller Preston—Lo reprendió.
Megan se echó a reír y algo dentro de Eva se iluminó que no le quedó de otra más que aceptar que era la realidad. Estaba con la familia del hombre que le atraía.
—Señorita Kerr, espero que mi presencia no la incomode. A juzgar por su expresión parece que mi sobrina no le dijo que ella y yo estábamos emparentados.
Asintió y sonrió como pudo, obligando a su cerebro a hacer cada movimiento.
—Por supuesto que lo dijo—Mentía, pero no quería quedar en ridículo delante de él—Y no tiene por qué incomodarme, señor Preston.
—Nada de Preston ni Kerr—Masculló Gracy sacando el pavo del horno, olía más delicioso como si podía suceder. —Es una celebración, nada de etiquetas ni formalidades, somos una familia y Eva, cariño eres bienvenida.
Eso la conmovió. No había sentido tanto cariño en tan poco tiempo. Incluso Miller la miraba de manera diferente.
—¿Quiénes son esos hombres de afuera, tío? —Preguntó Megan. Todavía a Eva le costaba acostumbrarse—¿Más guardaespaldas?
Miller asintió tomando una copa de vino que su hermana le ofrecía.
—Sabes que no puedo salir sin ellos, me sentiría mejor que también tuvieran a alguien que cuidara de ti y de tu madre.
—Eso ni hablar. Soy una Budelly, no una Preston y perdóname, Miller pero no es el tema de conversación que espero tener frente a nuestra invitada.
—¿Y yo no soy invitado? —Lo dijo como si hubiese sido una gran ofensa.
A Eva le pareció divertido verlo así, tan casual.
Aunque ni hablar de su traje. Al menos llevaba uno de dos piezas.
Se había quitado la chaqueta y la había colocado en el perchero de la entrada.
Su camisa era negra y su corbata azul cielo.
Lo que hacía resaltar sus ojos. Se le veía cansado y se preguntaba si preferiría estar con alguien en especial en ese día.
La mesa estaba servida, y la comida también. Pavo relleno, verduras frescas y pan, además de un buen vino. Cortesía de Miller.
Eva apenas había dicho unas palabras cuando lo miró entrar.
Y era momento de dar una pequeña oración a petición de Gracy.
Madre e hija se tomaron de las manos y Miller tomó la mano de su sobrina, faltaba tomar la de Eva.
Con poco disimulo él tomó la de ella y Eva se sobresaltó.
Sintió aquella adrenalina, y la electricidad del deseo y peligro.
«Había sentido esa sacudida antes»
En cuanto Gracy comenzó a dar las gracias por la cena observó a Eva cerrar sus ojos. Él no rezaba, olvidó la última vez que lo hizo. Pero verla ahí vestida de esa forma y tomando su mano fue lo más cercano al cielo.
Eva llevaba un vestido de encaje. Era de noche, pero lo bastante casual para una cena en casa. Había arreglado su cabello en un moño alto y no se había maquillado.
Estaba bastante hermosa, lo que no ayudó a Miller a controlarse.
—Megan dijo que tu padre trabaja mucho. Quiero que sepas que puedes venir cuando gustes, me da mucho gusto que mi rubia tenga una mejor amiga, a ver si así se anima a traer un chico a casa.
Miller escuchaba la conversación. Ya sabía el tema de chicos y sabía que Megan era bastante tímida al respecto. Su hermana estaba loca.
—De hecho, no sé casi nada de mi padre más que trabaja demasiado.
—¿No hablas seguido con él?
—Nos mandamos emails—Respondió llevándose la copa de vino a la boca y tomó un pequeño sorbo—Supongo que es todo.
Se hizo un breve silencio. Pues la forma en la que lo decía sonaba fría. No hablaba como una persona tranquila que guardaba rencor, simplemente aceptaba la realidad como una persona noble.
—Gracias por invitarme.
A Gracy se le rompió el corazón. Era una chica de corazón noble.
Por acto reflejo miró a su hermano y la forma en cómo miraba a Eva.
Nunca lo había visto así, siempre miraba a las mujeres como un objeto o una presa fácil.
Pero esa mirada era diferente, no era de lástima, tampoco de compasión, había algo más, un poco de curiosidad y también una frialdad diferente, como si se resistiera a algo.
«Le gusta»
Continuaron comiendo y hablaron sobre el trabajo.
Gracy se dedicaba a las flores. Tenía una floristería en la ciudad que iba muy bien.
No aceptaba el dinero de su hermano, pero aun así, Miller se preocupaba por ella y su sobrina.
Por eso no dudó en ayudarla con los estudios.
Hacía ya unos años que la había contactado y cuando la miró no pudo contenerse.
No había llorado pero estaba muy cerca de hacerlo. Gracy era la única familia que tenía. Y ahora además era un tío, uno muy sobreprotector.
—¿Tienes novio, Eva? —Preguntó Gracy. Megan se echó a reír, desde luego que no tenía novio. Pero la pregunta de Gracy era para provocar a su hermano. Solo así sabría si en verdad estaba interesado en ella.
—No.
—Pero hay un chico—agregó Megan—Travis, dijiste que era lindo y que había sido amable contigo.
—¿De verdad? —A Gracy le hizo gracia, pero no a su hermano, quien había dejado de comer y su mirada era más fría que nunca.
«Violador»
—Travis es solo un compañero de artes.
Eva estaba nerviosa. No quería dar la imagen equivocada frente a Miller quien la escudriñaba.