Arte para no artesanos 36. Teatro
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36. Teatro

TEATRO

A grandes maldades, grandes remedios.

COOPER

Cuando empecé este proyecto y puse a Sol como protagonista, no había pensado en qué pasaría cuando acabáramos el rodaje. Pero lo hemos acabado. Y ahora no tenemos razón para vernos hasta la gira de prensa y publicidad.

Y la vida, un poco, ha perdido el sentido.

Lo último que recuerdo es que, al secarse su ropa al otro día, pasó a saludar a mi madre en su piso. Fueron como cinco minutos. Mi madre me miró, entre ternura y burla, luego la acogió entre sus brazos. Luego, Sol desapareció.

Parte de mí lo esperaba, supongo que de su lado no hay mucho que buscar en mí. Me gustaría que no fuera así, pero no voy a presionarla solo porque yo siento algo por ella.

Me reúno con Jack en un bar cercano al departamento. No hablamos desde la última jornada en el set. Él tuvo la iniciativa de vernos y supongo que es el único amigo que tengo por aquí.

—¿En qué has estado? —pregunto para romper el hielo mientras me sirven un whisky.

—Lo mismo de siempre. Las cosas están aburridas si me preguntas, primera vez que estoy sin un proyecto que hacer y... Diría que todas las mujeres de Nueva York me odian. Así que ahora uso apps de citas.

—Suena prometedor.

—Meh, es peor de lo que suena. No hay mucha gente que no conozca ya, ¿y tú? ¿Cómo va el asunto con Soledad?

—¿A qué te refieres con asunto?

—Ya sabes, lo que ustedes dos tienen. Lo que sea que sea.

—No hay nada entre nosotros. Lo que dijiste sobre que ella gustaba de mí, pues ya no. O no tengo idea.

—Bueno, ¿y cuál es el plan?

—¿Qué plan?

—Anda, hombre, que llevas toda tu vida pillado por esta chica, ¿y no tienes un plan? Vale, que a Soledad no le llamas la atención de la misma forma que ella a ti sí, pues joder, intenta llamársela. Intenta ligar.

—Dudo que pueda "ligarme" a Sol.

—No con esa actitud. —Jack entorna los ojos—. Malek, tú tienes experiencia en esto. Puedes coquetear con quien sea, ¿no puedes con una mujer que claramente gusta de ti?

—Eh... Pasó algo, en... Un lugar donde nos encontramos, digamos. No fue nada bueno. Duró como cinco minutos y fue un tanto lamentable, si te soy sincero.

Jack eleva ambas cejas, luego las frunce. Me mira como si no me creyera.

—¿Es tan buena? —pregunta sonriendo y se muerde el labio. Yo dejo caer mi vaso a la mesa con fuerza como advertencia.

—Vuelve a decir algo así, o siquiera pensar en ella de esa forma y te mato.

—Oye, oye, estaba bromeando. —Pone las manos en alto—. Solo quería molestarte, Además, ¿eso qué importa? Lo tienes todo a tu favor, si no lo intentas ahora, te arrepentirás cuando algún otro C+ lister esté en una cita con ella.

—Solo deja el tema, Jack, ¿sí?

—Malek...

—Deja el tema. Si Sol no quiere estar conmigo, entonces está bien.

—Pff, una mierda. —Jack saca su teléfono—. Mira, hagamos esto. La voy a invitar a "La noche de teatro"; tómalo como tu última oportunidad. Si no se da, pues bueno, habrá un montón de pájaros en el aire en el evento.

—No me apetece ir a emborracharme y "actuar" que actúo. O que me vuelva a tocar Hamlet.

—Pues ese es tu problema, porque le acabo de escribir y me ha dicho que sí.

Suelto un largo suspiro.

—Te detesto.

"La noche de teatro" es la cosa más elitista y triste de la vida.

Es una fiesta organizada por Jack, una especie de día de la amistad para personas que claramente no son sus amigos.

Solo quiere hacer networking , hablar con actores muy pasados de copas sobre sus próximos proyectos o sobre cómo se están moviendo en la industria.

Es un movimiento calculado, es una fiesta falsa. Las personas tienden a subestimar a Jack porque, siendo sinceros, se ve y se oye como un idiota. Pero hay alguien muy listo detrás de esa máscara, y esa es una de las razones por las que es de los pocos con los que hablo.

Detesto la idea de vestirme de manera extravagante y rodearme de hipócritas, nepo-babies y personas con dinero arrogantes que no saben de límites. No quiero ir a la edición de este año. La verdad es que solo iba a buscar un polvo de una noche, como la mayoría de los hombres.

Lo único que detesto más es imaginar a Sol allí, completamente perdida.

Me pongo una camiseta gris, un pantalón oscuro. No me arreglo ni siquiera un poco para ir. Solo voy a... Corroborar que todo vaya bien. Me preocupa que Jack la cague de alguna forma. Sí. Es eso.

—Hola, señor Cooper —saluda el bartender que Jack contrató—. Primera vez que lo veo llegar temprano a estos eventos.

—Sí, estoy cambiando de hábitos.

Traducción: sé que Sol no está acostumbrada a esto y llegará puntual, porque piensa que es un evento real.

—¿Le sirvo lo de siempre?

—No, gracias. No voy a tomar hoy.

Él me mira como si le hubiera dicho que soy un alienígena.

—¿Está tomando algún medicamento? Tenemos bebidas sin alcohol o con uno muy bajo buenas, le puedo preparar...

—No, no, en serio, gracias, es solo que... —escucho la puerta abrirse, los invitados estrella llegan y hay un pequeño grupo que camina junto, entre ellos, con un minivestido lima y la mirada perdida—. Como le dije, estoy cambiando de hábitos.

Acomodo mi cabello y me muevo hacia la entrada, en una esquina. Esperaba que viniera a saludarme, pero al verme, Sol simplemente estaba interesada en un trago.

Así que debo acercarme yo.

—No sabía que te van este tipo de eventos.

—Intento hacer networking .

—Puedo ayudarte en eso si lo que quieres es...

—No —me interrumpe—. Estoy bien, Cooper. Vine a actuar.

—Sabes que el resto viene a emborracharse, ¿cierto?

—Pues no me importa, yo seré una princesa en una torre o algo.

—O un dragón.

—Bueno, señor Fantasía, si me disculpas... —Ella toma una de las copas de vino que reparten los mozos—. Tengo personas que conocer, ¿quién sabe? Puede que aquí se encuentre mi futuro esposo.

—Cuando fracases, siempre puedes volver a mí —bromeo.

—Lo tendré en cuenta, Cooper. Gracias.

La función comienza, me ofrecen uno de los guiones para participar en el teatro. Lo rechazo con amabilidad, también dirigiendo a quienes los entregan a otro lado de la sala gigante.

De esa manera, vuelvo a ser una sombra en una esquina, escondido de los invitados. Las personas que antes compartían amenas conversaciones falsas conmigo ahora se ven confundidas de que solo tenga una lata de Coca zero en mis manos y un ojo de halcón patrullando "sin razón" este evento.

Jack entrega un par de guiones entre su grupo de élite, los cuales están lo suficientemente borrachos como para que sea divertido oírlos recitar en una ronda en medio de su sala.

Toman un shot cada vez que alguno se equivoca o cambia el guion, eso llama la atención de todos. Casi cada persona dentro está metida en el juego.

Excepto Sol y yo. Bueno, y el actor protagónico de Mamma Mía 4 , que parece estar intentando invitarle un trago.

Estamos apretados, hay al menos cincuenta personas en este lugar.

Pese a ser un departamento de lujo, amplio, pensado para alguien "fiestero", se queda corto entre la vaga decoración y el personal que atiende el evento privado.

Un par de personas se meten en mi camino cuando estoy intentando espiar qué quiere el actorcito ese con ella.

Me hago paso entre la mini multitud que se junta a oír la obra teatral, finjo estarles prestando atención para estar a tan solo dos metros de Sol. Mi oído se agudiza, listo para la misión.

—Ese vestido te queda espléndido —dice él. Suena borracho. Ya lo suficiente como para que se borre su tonto acento británico falso.

—Gracias.

—Esos aretes también.

—No traigo aretes.

—¿Segura? Porque... —Él se inclina hacia ella, escucho su risa nerviosa, ella trata de retroceder, pero él la retiene—. Preciosa, por si no lo notabas, quería...

—Ella no quiere.

—Oh, hola, Malek, ¿conoces a este bombón?

«Más de lo que tú nunca en tu vida».

Pongo mis manos en la cintura de Sol.

—Princesa, ¿te estás aburriendo en esta fiesta? Esa es tu cara de aburrimiento. No te preocupes; podemos volver al departamento. Me he quedado con ganas de ti.

El muchacho desaparece al instante. Se le nota sorprendido, pero solo eleva ambas manos en alto y da media vuelta.

Me caía mal, pero viendo su elegancia y respeto, creo que he cambiado mi opinión sobre él. Lo observo perderse entre la gente en dirección a la ronda de los de la obra, noto a Sol inquieta entre mis manos.

—¿Qué fue eso? —murmura.

—Se dice "de nada, Cooper, ¿qué haría sin ti cuidándome en las fiestas?". —La suelto.

—¿Cuidar?

Ella se da la vuelta, encontrándose cara a cara conmigo y ninguno de los dos se aleja. Siento su respiración en mi mejilla, su perfume suave. El café de sus ojos manteniéndome en vela y el labial en sus labios parece ser el mejor aperitivo de esta noche.

«Joder, estoy loco por esta mujer».

Un centímetro y mi frente está pegada a la suya, esbozo una sonrisa.

—Sí, porque no querías besarlo.

—Eso no lo sabes.

—Sé perfectamente cómo miras a un hombre cuando quieres besarle.

Frunce los labios y me desvía la mirada.

—Claro —su tono irónico suena un tanto real. Eso solo agranda mi sonrisa.

—Si lo que quieres es besar a alguien esta noche, puedo hacerte una recomendación...

Se cruza de brazos, rompiendo la tensión y nuestro momento. Pero sus mejillas están más rosas de lo que estaban cuando ese hombre casi le robó un beso. Entonces tengo razón.

Tener razón no se siente bien, lo que querría sentir es otra cosa.

—No actúes como un novio celoso, Cooper. No eres mi novio

Aún.

—Piensa en mí como un tipo de protector, un hermano casi; eres de mi familia de alguna forma.

—Dios, en serio has dicho eso.

—¿Qué tiene de malo?

—Que esto no es Juego de tronos, lo pillas, ¿no?

Reprimo mi sonrisa.

—Va, haz lo que quieras, rubia.

Ella entorna los ojos y me sonríe antes de irse a la barra.

Donde, por segunda vez, no puede estar unos minutos sin que un hombre intenta tirársela.

«Inhalo amor, exhalo paz».

Yo sé que Sol es la mujer más hermosa del universo, pero, ¿no pueden los invitados al menos disimular?