Arte para no artesanos 32. Dragón
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32. Dragón

DRAGÓN

El que a cobre mata, a cobre muere.

Cuando abro la puerta, mi corazón se detiene. Cooper está parado en el pasillo, justo al salir del elevador, con una camiseta oscura y el cabello hecho un desastre.

Se ve enfadado y eso me confunde, al mirarme, solo noto terror en sus ojos. No lo entiendo hasta que la figura de espaldas da la vuelta.

—Soledad —me llama y mi cuerpo se siente en extremo peligro, de un segundo a otro, todas mis alarmas se activan—. Gracias a Dios te he encontrado, dile a este loco que me deje en paz —pide Terrence.

Me tomo el tiempo de verlo, obligarme a prestar atención al detalle. Terrence, pese a que no hubiera pasado una década desde que lo vi por última vez, pareciera que vivió veinte años más. Su voluminoso cabello rubio ahora es fino, con un par de entradas.

Sus iris azules, alrededor de sus ojeras y arrugas, me intentan penetrar el alma en un largo contacto visual. No lo logra. Lo veo elegante, en su traje, y luego noto un ramo de flores tirado en el piso del elevador. Se me escapa una risita.

—¿Qué hace aquí, profesor? —pregunto con frialdad.

—Me enteré de que estábamos en la misma ciudad y quise pasar a felicitarte por todo lo que has logrado. —Cuando da un paso hacia mí, Cooper ya se ha acercado y lo sujeta del hombro—. Aunque, como podrás ver, este monstruo me atacó. Sigue obsesionado contigo.

Justo en ese instante, por las escaleras, aparece Jack con dos botellas. Una Coca zero, pizza y un fernet. Al vernos a los tres en escena, le cambia la expresión y se queda pegado a una pared observándonos.

—¿Quién te dio mi dirección?

—Soy amigo de una de las chicas de vestuario, colegas de universidad.

Ella te reconoció en el edificio y me comentó que mi ex está actuando en mi película favorita, una pena tener que enterarme por terceros.

—Se gira hacia Cooper—. ¿No te parece lindo que tu amiguito estuviera tan picado conmigo que escogiera mi película favorita y te seleccionara a ti solo para molestarme? Es que ustedes son un par, eh.

—¿Disculpa?

Elevo la vista hacia Cooper, esperando confusión en su rostro, la misma que la mía. Mas me encuentro pánico, pánico y vergüenza.

—He de reconocerte por utilizar tu dinero en producir esta película y luego darle una oportunidad. Si con eso no aflojó, bueno... Es que no le gustas nada.

Esas palabras resuenan en mi mente, quizá más fuerte que cualquiera que haya dicho Terrence. Y pese a que creyera que aprovecharse de mi dolor para utilizarme sería lo peor que me haría, revelar esto suena más cruel aún.

Miro a Cooper, mis ojos le gritan que lo niegue.

Esto es una tontería inventada por Terrence. Él es solo otro actor de la película y no me hubiera ocultado algo así.

Pero Cooper solo baja la mirada.

No...

Terrence habla, no lo escucho. Jack camina hacia la puerta de mi departamento para cerrarla, me invita a entrar. No hago caso.

La escena del escenario sigue, el público se aterroriza y los actores continúan sorprendiendo, pero yo me detengo en el tiempo. No aparto el contacto visual de Cooper y mientras más culpa se carga en sus hermosos ojos verdes, menos existe el resto del mundo.

Hay un mundo fuera, parece ser. Ese mundo espera que demos un gran show , supongo. Pero para mí es solo él y para él soy solo yo. Y este infierno en la tierra que es quererle, apreciarle, añorarle tanto que una sola mentira suya me duela más que tres años de corazones rotos cada día.

Trago saliva, tomo una larga respiración. Cooper intenta tomar mi muñeca y yo retrocedo.

—Productor —pronuncio aturdida.

—Ahora que son exitosos, quizá deberían agradecerme —se jacta Terrence—, fui su profesor guía, les enseñé todo lo que saben, no estaríamos aquí parados si no fuera...

Antes de que pueda acabar, Cooper le ha pegado un puñetazo en la cara que lo ha hecho caer al suelo. Escucho el grito de Jack desde el otro lado.

Aún en el piso, vuelve a golpearlo. Me observa esperando que lo pare.

No lo hago. Nadie le impidió a Terrence agredir a Cooper en su oficina cuando lo hizo, así que solo aparto la mirada.

Cooper ni siquiera se agita, y me preocupa un poco su precisión, como si intentara específicamente romperle la boca. Terrence no tiene oportunidad contra él, nunca la ha tenido. Oigo un crujido. Solo controlo que no le haga nada a él y eso no ocurre.

Es Jack quien interfiere porque él no tiene idea de lo que ocurre y se preocupa por su amigo. Jack forcejea con Terrence hasta llevarlo al elevador para bajarlo mientras que, con elegancia, Cooper se levanta y limpia la sangre de los nudillos.

—¿Puedo pasar a lavarme?

—Por supuesto.

—Lamento que me hayas visto así.

—Te veías bien.

—Permiso.

Mi corazón sigue a mil, me afecta volver a ver a Terrence, muchísimo. Que sepa dónde vivo o qué hago. Me jode más aún que sepa cosas de mi mundo que yo no sé, como que, al parecer, Cooper ha estado detrás de esto todo el tiempo.

Oigo el agua caer mientras fijo mi mirada a la pared, intentando controlar mis ganas de llorar. Apenas se vayan ambos, me encerraré en el cuarto a ello. Con mucho esfuerzo consigo no temblar en este instante.

Jack toca la puerta, está algo agitado al entrar, pero me promete que Terrence se ha ido y que no presentará cargos. No tengo idea de qué ha podido hacer para "asegurar" eso.

Hay una tensión extraña en el ambiente, en especial porque el rubio no tiene muy claro qué ocurre. Ni yo. Ni Cooper o... Malek. Si es que sigue allí.

—¿Quieres que llame a la policía de todos modos? —suspira Jack—. Tengo un buen abogado, podemos conseguir una orden de alejamiento.

—No quiero meterlos en problemas a ustedes, no fuimos exactamente amigables.

—Podemos mentir —establece Jack, serio, su mirada se oscurece—. Tenemos contactos, dinero, gente que trabaja en sitios muy oscu...

—No.

—¿Estás bien? —pregunta Cooper, cuando su piel aún está rosa—. ¿Quieres un tranquilizante? ¿Quieres tomar algo?

—Estoy bien, no necesito nada —aclaro para ambos—. Quiero confiar en que no volverá a molestar. De todos modos, ya casi acabamos de grabar, queda quizá una semana máximo, unos días. Luego me iré de esta ciudad.

—No creo que debamos tomarlo tan a la ligera, Sol.

—Me ven mal porque estoy sorprendida, alterada; sin embargo, se me pasará. Mañana en el set estaré como si nada, lo prometo.

—¿Quieres que nos vayamos? —cuestiona Jack.

Asiento.

—Sol. —Cooper niega con la cabeza—. No es buena idea.

—No era una pregunta. Deben irse.

Abro la boca para discutir, noto que solo saldrá un sollozo si intento seguir hablando, así que trato de actuar calmada y voy a paso lento a mi habitación. Cierro la puerta con suavidad.

Siento que podría desmayarme o vomitar de la angustia, siento que podría desvanecerme ahora mismo. Solo pienso en el horrible rostro de Terrence y en... En su horrible revelación sobre mi  mejor amigo.

Me froto los ojos, me arden de tanto contener las lágrimas. El picaporte baja, tengo que seguir pretendiendo que estoy estable.

—Quiero estar sola, Cooper.

—¿Cómo sabes que soy yo?

«Siempre eres tú».

—Solo déjenme sola esta noche. Mañana hablaremos, si es que tengo ganas de hablar contigo... Productor.

—Sol, estoy increíblemente preocupado por ti. Por favor, no me eches esta noche, incluso, bien, quédate con Jack. Pero no te quedes sola.

—Di mi explicación de lo que me ocurre, estoy impactada, eso es todo. Estoy bien en el fondo, es solo una sorpresa ácida que me desequilibra por unos minutos. Muchas sorpresas. No me gustan las sorpresas.

—¿Me odias por no haberte dicho? ¿Me odias... otra vez?

—No eres mi amigo, no tenías por qué decirme. —Me aclaro la garganta—. Nuestra relación es meramente laboral y, si todos en el set no lo saben, pues entiendo por qué yo tampoco. Como dije, es solo un desequilibrio breve.

—Sé que me estás mintiendo y sé que te duele.

Entorno los ojos, fastidiada.

—¿Lo sabes? ¿Crees que sabes más de mí que yo misma, Malek Cooper? Por favor.

—Te conozco tan bien que sé cuándo tus palabras traspasan un filtro para ser escuchadas por alguien más, por alguien que no te entiende, por alguien que no sabe qué está en tu cabeza.

Te conozco tanto que sé cuándo las fibras de sus valores y sus ideas tiñen lo que sale de tu boca porque sé cuándo dices las cosas de corazón.

—Poético —ironizo, claramente enojada y lo maldigo en mi mente porque tiene razón, no estoy bien y lo tiene claro.

Me tiene clarísima. Joder.

—No quiero —farfulla asustado.

—¿Qué?

—No quiero ser uno de ellos. No quiero ser una de las personas por las que tengas que ponerte una máscara y recitar un guion sobre tu propio dolor.

—Toma mi mano y me pega a su cuerpo—. Ódiame y dímelo a la cara.

Dime cada cosa hiriente que se te cruce en la mente, todos mis errores, todos mis pecados.

Toma todas las armas que tienes en mi contra y úsalas.

Mátame. Arruíname la vida, pero no me trates como a un desconocido, porque eso me destruiría más.

—No puedes hacer todo esto y luego venir a decirme estas palabras, vete al diablo, Cooper.

—Lo haré.

—Eres... Eres...

—¿Malo? ¿Un idiota? ¿Lo peor del mundo? Lo sé.

—Eres... —Cierro los ojos y dejo mi frente reposar sobre su pecho—.

Eres como un virus en mi mente, Terrence ha regresado, llegado a mi departamento, dicho un montón de cosas y...

Y a mí solo me importa lo que tú hiciste.

A mí solo me importas tú —digo entre dientes—.

Eres solo tú con quien estoy enojada, a quien quiero asesinar, a quien...

—Está bien —susurra y su mano acaricia mi cabello—. Dilo. Lo que quieras, no tengas miedo de lastimarme.

«Eres lo único que me importa en este mundo de actuación y falsedad. Una pelea contigo es más real que un beso con cualquier otra persona».

—¿Por qué me lo ocultaste? ¿Tú...? ¿Lo hiciste a propósito para tu venganza?

—No.

Arqueo una ceja, él echa los brazos a los costados, como si se estuviera resignando a que no le creeré.