31. Máscara
MÁSCARA
En casa de carpintero, mucho palo.
SOL
Salgo de su departamento con las piernas débiles; espero a estar lo suficientemente segura de que no va a verme para bajar mi máscara.
«¿Me he acostado con Malek Cooper?».
Rememoro la poca memoria de ese día, no hay más que imágenes de máscaras verdes, condones brillantes y salones oscuros. Ni siquiera intercambiamos palabras con ese chico dentro; solo en la pista de baile, con la música alta, donde apenas oyes a alguien.
Uno va a lo que va. Ni siquiera me importaba quién fuera, solo recuerdo que me divertí y me parecía una anécdota graciosa de contar.
Ahora no es tan gracioso.
No me molesta saber quién es el «caballero verde» de esa noche. Me molesta que sea él. Me molesta que él sea tan...
—Hola, Soledad. —Jack aparece frente a mi puerta—. Llegué temprano porque mi chofer tiene el día libre y no traje el auto, pues, como voy a beber, no quiero volver en esas condiciones.
—No pasa nada.
—Traje chips.
—Gracias. —Busco mi llave—. Dame un segundo.
—¿Estás bien?
—Sí, ¿por qué?
—Estás rara.
—Estoy bien.
—Vale... Permiso.
Jack se ve menos arreglado de lo común, sin sus camisas costosas bien planchadas o sus zapatos relucientes, de hecho, se ve como se vería cualquier amigo al venir a hablar contigo por una noche. Deja lo que trajo en la mesa y se sienta en mi sofá.
Preparo la comida, de vez en cuando con su ayuda, pero el ambiente está tenso y tengo la culpa. No puedo dejar de pensar en Malek Cooper. Me detesto por ello.
Veo a Jack recostado en una esquina con los ojos cerrados, debe estar agotado. Me siento a su lado en silencio mientras que trato de borrar los nuevos, vívidos recuerdos, de las manos de cierto hombre en mí. Carraspeo para despertarlo y pongo mi mano en su cuello. Él está visiblemente confundido.
—La pasta aún hace falta calentarse —murmuro—. Quizá nosotros podríamos calentarnos aquí también —suelto, sintiéndome estúpida al instante, noto a Jack sorprenderse y aguantarse una risa.
«Perfecto. He hecho el ridículo».
Jack baja la mirada a mis tetas.
«Por fortuna, los hombres son fáciles y no muy críticos con lo que sea que salga de mi boca».
Acorto la distancia entre nosotros, mi pierna toca ligeramente la suya. No necesito que me quiera, o que sea un buen polvo siquiera, solo necesito que la última persona con la que he estado no sea...
—¿Malek te ha escrito? Ha estado muy callado —comenta Jack—, me he preocupado por si ha tenido una emergencia.
—Lo he visto hoy. Está bien.
—Oh, entonces solo me está ignorando.
—Sí, es un idiota. —Rasguño con cuidado la nuca de Jack, eso lo hace mirarme a los ojos—. Estás muy lindo hoy.
—Vengo del gimnasio.
—Es eso. —Me levanto un poco en el sofá, utilizando que está en una esquina para sentarme a horcajadas sobre su regazo—. ¿Y estás muy cansado o...?
Me inclino a besarlo, él pone sus manos en mi cadera y las sujeta con determinación. Me poso encima de sus labios y suspiro.
—Soledad. —Él utiliza su agarre para empujarme hacia atrás—. Sé que esto puede ser extraño e incómodo, probablemente la primera vez que lo oyes, pero no he venido a follarte.
Recupero mi compostura de inmediato, volviendo en mí misma y de nuevo a mi sitio a su lado, esta vez con al menos quince centímetros de distancia.
—Ya, perdona, sé que es como la primera o segunda cita y...
—No —me interrumpe—. Yo no... Yo no quiero nada íntimo contigo. —Se aclara la garganta—. Pensé que podríamos ser… ¿amigos, quizá? Tenemos gustos en común, yo creo que nos llevaríamos bien.
Parpadeo varias veces, confundida, esperando que esto sea un sueño.
—¿Entonces por qué actuaste como si me desearas?
—Eh... Nunca dije explícitamente eso.
—Querías salir conmigo.
—Sí, para conocerte mejor. Me caes bien.
—¿Qué fue todo el lío contigo y Malek entonces?
—¿Te enteraste de eso? ¿Como?
—Este set está lleno de víboras.
—Vale, esto es más incómodo de lo que esperaba.
—Jack respira hondo—. Mira, no me compete a mí decirlo ni a ti saberlo, pero a Malek le gustas, claramente.
Me había hablado de ti antes, solo que no sabía que eras tú, yo nunca en la vida le haría eso.
—Me pone un dedo en los labios cuando intento hablar—.
Shhhs, no he acabado. Bueno, como sé que es un poco rarito, estaba esperando poder convencerlo de confesarse si activaba la parte de su cerebro sobreprotectora que sabe soy un hijo de puta y solo quiero jugar contigo.
—¿Querías jugar conmigo?
—Como dije, no. Y no le haría eso a él, presta atención a la historia, mujer.
Quedo en silencio, aturdida con tanta información. Huelo el aroma de la pasta pasándose en la cocina, aquello ya no me importa.
—A ver, intento jugar a su favor, claro, yo no soy un buen partido. —Sonríe—. Él... Tiene mucho dinero, Soledad. Deberías tenerlo en cuenta. Y es muy bueno en la cama, he escuchado.
«Gracias. Ya lo estaba olvidando».
—Como sea, cuando salimos juntos, suele agarrar a...
Las grandes ligas, por decir así. Nada me gustaría más que estuviera en una relación y solo pudieran irse todas conmigo.
—Guiña—. En plan, por favor, no te ofendas, tú tienes unas tetas y un culo increíbles, pero vamos, que soy demasiado joven para algo serio.
Además, yo soy del pueblo. Mi compañero, en contraparte...
—Por favor, para de decir tonterías, Jack.
—Él está enamorado de ti.
Me carcajeo al oír tal cosa.
—Claro.
—Te lo prometo, nunca lo he visto así por una chica.
—Qué gracioso.
—Te lo digo en serio, ese hombre... tú... algo le has hecho. Es otra persona desde que apareciste. Es como si se hubiera muerto y resucitado. Ni siquiera yo lo reconozco y soy su mejor amigo.
—Creí que no eran tan amigos.
—Ay, Soledad, ¿te puedo dar un consejo muy importante para la vida?
Asiento.
—Nunca creas nada de lo que te dice un hombre.
—Ajá.
—Excepto esto, claro. Él siente algo por ti y no sé si es lo suficientemente reprimido como para no darse cuenta, pero esperaba que lo hiciera para este momento... Veo que no.
—Malek no tiene corazón, Jack.
—Pues se fabrica uno cada mañana apenas verte. Así que, bueno, lo siento. Hasta aquí llegué, porque realmente quiero ser solo tu amigo, nada puede pasar entre nosotros.
—Tranquilo, Jack, no me has roto el corazón con tu rechazo —ironizo, entornando los ojos.
—No pongas esa cara, Solecito —dice en tono jocoso, atrapando mi rostro en una mano—. Te rompería toda en una situación diferente. —Aparto su brazo de un manotazo juguetón—. Sin embargo, no puedo perder la oportunidad de amarrar a Malek Cooper y ser el único de nuestra generación de Harvel soltero.
—Ugh... Me das un poco de repulsión.
—Antes estabas dispuesta a besarme. —Se encoge de hombros—. ¿Ves lo buen actor que soy? Ahora imagínate el show que doy a las que sí quiero llevarme a la cama.
—Si sigues diciendo cosas así, te echaré del departamento.
—Anda, es solo mi verdadera personalidad.
—Pues tu verdadera personalidad es la de un perro.
—Un golden retriever. —Se muerde el labio.
—Eres como tonto, ¿no?
—¡Malek siempre me dice lo mismo! —Se carcajea—. Ustedes son perfectos juntos, no entiendo por qué se odiaban al inicio. —Olfatea en dirección a la cocina—. Creo que tu comida se ha jodido.
—Sin duda.
—¿Quieres que vaya a por empanadas y alcohol en el local de abajo?
—¿Aún quieres pasar la noche aquí?
—Como te dije, me caes bien. Malek y tú, ustedes se parecen más de lo que piensan. —Se levanta—. Voy. Vuelvo apenas las acaben y no sé... Podemos ver lo que se anda diciendo del escándalo del cantante pelirrojo ese. Algo divertido.
—No quiero oír que hablen del pene de un cantante.
—Es gracioso, lo prometo. No pararás de carcajearte con todo el chisme.
Acepto, él se desaparece tan rápido como llegó y yo quedo más alborotada de lo que empecé.
«Él está enamorado de ti».
Esa es literalmente mi peor pesadilla.
Me asusta porque tengo tendencia a atraer mis pesadillas.
Y me terminan gustando.
Cierro los ojos.
No puedo permitirme pensar en esa posibilidad, todo el caos que ha traído a mi vida, ¿se lo dejaría pasar como si nada?
Necesito respetarme. Necesito tener los pies en la tierra.
Necesito recordar que el Cooper que podría enamorarme ya no existe.
Es solo Malek Cooper, él y yo estamos a universos de distancia.
O eso creo hasta que lo escucho gritar en el pasillo fuera del departamento.