28. Cine #2
—Me da mucha vergüenza que me vean mal, quien sea, pero también tú. —Hago un puchero—. A veces siento que las personas odian a las personas rotas y yo lo estoy tanto que no puedo evitar demostrarlo. Puede que por eso nadie me quiera.
—Eres demasiado real para el resto, ese es el problema.
—Si ser real significa ser un desastre, sí.
—No. Significa ser real. Además, no estás rota, solo eres vulnerable y la verdad me parece algo impresionante que te atrevas a serlo conmigo. No lo merezco.
—Confío en ti, ¿hago mal?
—No.
—Déjame deprimirte con mi tristeza crónica un rato. —Fuerzo una sonrisa—. Luego podemos hacer como que nada pasó.
Él suelta un suspiro.
—Esto es lo que pasa, la gente está tan asustada de la vulnerabilidad natural que la confunde con tristeza automática.
» Las personas tienen miedo de oír de dolor, pensando que puede salpicarles. Y sí, es posible que quizá pueda, si no tienes tus defensas limpias, pero, ¿qué clase de cobarde deja sufriendo a sus compañeros por temor a ser herido?
» Vivimos en un mundo donde el ser humano odia admitir que lo es, por lo tanto, odia tener personas que cataloga como no lo suficientemente felices cerca, pensando que eso significa que no son lo suficientemente fuertes. Se equivocan. Nadie podría ser tan fuerte como tú.
» Has salido de cada batalla en tu vida en una sola pieza, nadie ha conseguido romperte. Ni siquiera tú misma has logrado destruir la increíble fortaleza que tienes al no creer en ella.
» Nadie te va a arrebate tu poder, Sol. Tu capacidad, tu talento, tu brillo, tu fuerza. No lo tienes por haber hecho algo bien o mal, por ocultar que algo te lastimó, pero tampoco lo tienes debido a todo lo malo que ocurrió. Lo tienes, pese a ello, eres un caso especial.
—No lo sé, Cooper, todo volvió a mí y yo siempre me he sentido tan, tan culpable y tan sucia por lo que hice. Yo los vi todo el tiempo en su relación y era una maldita falsa, tonta e inmadura.
—Todo estará bien.
—No lo está, Cooper. No sé si yo pueda estar bien nunca.
—Lo estarás.
—¿Podemos cambiar de tema? ¿Tienes alcohol?
—No es ideal que tomes ahora mismo.
—¿Lo tienes o no?
—Siempre tengo.
—Dame un poco.
—Soledad.
—Soy una adulta.
—Si puedes hacer escenas que detestas sobrias, puedes hablar de tus sentimientos de esta forma también.
—No las detesto.
—A ver, dudo que sea algo cómodo para ti pretender follar conmigo. O quererme.
—Aunque no lo creas, no es el infierno.
—Preferiría que no tomes, la verdad. Come algo, ¿tienes hambre? Tengo comidas para calentar, allí sí podría ofrecer media copa.
—Dos.
—Una.
—Solo hazlo.
Me fijo en cada detalle del aburrido techo, en el dibujo del dragón en la madera. El sofá es cómodo, me tapo con una de las mantas que trajo y disocio por un largo rato mientras que el aroma de la comida llena el departamento.
¿Qué busca haciendo todo esto por mí? Si se quisiera acostar conmigo, lo hubiera dicho.
No, esos pensamientos son tontos. Podría tener a cualquier mujer del mundo, no tiene que preocuparse de estas trivialidades.
Eso hace mi duda peor, porque cabe la aterrorizante posibilidad de que lo haga desde la amabilidad.
Trago saliva ante ese pensamiento, se me seca la boca y yo misma lleno mi copa de vino. Cenamos en silencio, no está muy bueno y no tengo apetito. Solo lo uso como excusa para beber y cambiar de tema.
—¿Es la primera vez que cocinas? —cuestiono en tono jocoso.
—No esperaba visitas, y yo no soy quisquilloso.
—Ya, se nota que la cocina no es lo tuyo.
—¡Oye!
—Ni la responsabilidad afectiva, según la pelirroja —me burlo.
—Yo aclaré las cosas, lo que busco y lo que no. Que vale, acepto que es un poco insensible, pero no estoy engañando a nadie sobre mis intenciones. Soy responsable, solo que no de mucho.
—Pues no parece que eso cuele.
—Por eso dejé de hacerlo.
—Pfff.
—En serio.
—Qué gracioso eres. —Me llevo la copa a la boca—. Vamos, ¿cuánto es lo máximo que llevas? ¿Unos cuantos meses?
—Ese no es el punto, el punto es que me comunico y soy respetuoso. Yo jamás hablaría de esas cosas en voz alta. Soy un caballero, tengo la conciencia limpia.
—Todo esto de romper corazones, dramas románticos, ¿no te afecta en nada en serio?
—Siempre he sido una persona muy fría de corazón.
—¿Siempre?
—Siempre.
—Vale, entonces sin duda que tenía mala intuición en la universidad.
—¿De qué hablas?
—Yo te encontraba lindo y admirable.
—¿Y qué con eso?
—Que si no me hubiera obsesionado con Terrence de adolescente, es muy probable que me hubiera enamorado de ti.
Lo noto tensarse.
—Ya.
—Anda, que soy de manual, me gustan los chicos artísticos, con información sobre la actuación y un tanto desagradables. Seríamos cercanos, tú siempre has sido lindo y te acostabas con todo el mundo, ¿por qué no yo?
—No lo hubiera hecho contigo.
—Pues yo lo hubiera pensado.
—¿Tú...?
—Podría haber salido contigo, sí —suelto casual—. Tú eras perfecto ante mis ojos, bueno, todos los son en los primeros meses, pero, realmente te amaba así como eras, Cooper.
A Malek se le cae el teléfono de la mano y ni siquiera se inmuta en mirarlo, está mirándome fijamente a mí.
—Con lo mucho que me dolió que dejáramos de ser amigos —sigo—. Diría que un poco sí que ya estaba enamorada de ti, como amistad, ¿sabes?
Sigue sin contestar, ha dejado de respirar. Me observa como si le hubiera dicho que maté a alguien. Como si le hubiera roto el corazón, su mirada se entristece.
El silencio nos carcome.
—Oye, pero respóndeme.
—¿Cuándo dejaste de pensarlo?
—¿Eh?
—¿Cuándo dejaste de pensar eso?
—No te puedo dar una respuesta fija, la verdad. Cooper, tú siempre has sido... Tan bueno para mí.
—Eso es mentira.
—Lo has sido, qué sé yo, de una forma u otra. Diría que nada me habría hecho hacer esta película tan bien como tú y, si no fuera por mí, no nos hubiéramos peleado antes. Sí, eres lo peor del mundo, seguro, como le quiera decir el resto, pero yo valoro quién eres.
—No me digas eso, Sol.
—¿Qué tiene de malo?
—Estás borracha.
—Tomé una sola copa, tú sabes que eso no es suficiente.
—Me llevas diciendo Cooper por horas.
Tomo una bocanada de aire, el frío me llega a los huesos. Hoy está lloviendo fuera y la temperatura no para de bajar.
—¿No es ese tu nombre?
—¿Por qué?
—Es... A la única persona que veo ahora mismo. —Suspiro—. Es difícil de creer que el engreído actor famoso Malek siquiera se hubiera detenido a escucharme si estaba triste. Alguien como él no se interesaría por mí.
—Yo siempre me intereso por ti.
—Me odiabas hace un par de meses.
—Nunca te he odiado, Sol. Solo soy un idiota.
—Bueno, yo también lo soy, simplemente quizá un poco menos contigo.
He sido una idiota con mucha gente por muchos años.
La chica que me crio, a la cual le quité su novio apenas terminar, stalkee y critiqué junto a él, vino a verme, a desearme lo mejor y ni siquiera pude desearlo de vuelta, ni siquiera pude decir su nombre.
Nunca me importaron sus sentimientos, incluso antes no me importó.
La veía como una amenaza y no como una persona, me apena admitir que... Aún lo hago.
—Eres demasiado dura contigo.
—Soy dura con todo el mundo, Cooper. Soy obstinada, hipócrita y no sé manejar mi tristeza a veces.
Me peleé con todos los que me querían e hice un desastre de mi vida porque perdí a alguien importante para mí y tú...
Tú también perdiste a alguien importante, mientras estabas lidiando con otras cosas horribles y diría que te tomó más tiempo ser un idiota.
—No es una competencia. Y deja de hablar mal de ti, lo detesto.
—Es la verdad.
—Mi madre odiaría escucharte hablar así sobre Soledad Gómez, ¿sabías?
—¿Cómo está?
—Bien, excelente, animada por la película.
—Me sorprende que me haya reconocido.
—No estás tan diferente, solo te has teñido y eres más alta.
—Y me queda fatal.
—Te sienta.
—Eres un mentiroso.
—Anda, lo sabes. —Entorna los ojos—. Te ves preciosa.
—Es decir que era fea en la universidad.
—No es así.
—No me lo dijiste en la universidad.
—Te lo dije, no lo recuerdas.
—Pues no fue memorable para que no lo recuerde, un cumplido a alguien pasable lo hace cualquiera.
—Sol, siempre has sido hermosa.
Tengo una salvaje revelación: Los momentos donde más perdida, vulnerable, transparente y diluible me siento, esos momentos son aquellos que observo para mirarme a mí misma, para encontrar la humanidad en mí que pierde una persona tras volverse "tan fuerte" que nadie puede traspasarla.
Mientras más emocional, expuesta y cruda en mis emociones me encuentro, me siento yo. Ver lo que siento sin ponerle un filtro de arte, donde todo es poesía sobrepensada o todo es actuación, me hace sentir humana.
Me hace sentir viva.