27. Elenco #3
—Oh, entonces sí viste los mensajes.
—Estaba mirando mi teléfono para ver si necesitabas mi ayuda para huir de tu cita con Jack.
—¿Cómo sabes?
—Robina lo escuchó hablar de eso, los chismes corren rápido. Set chico, infierno grande.
—Pues es nuestro infierno, Cooper. Así que espabila. —Lo tomo del brazo—. ¿Ves? Ni eso se puede decir, son como pirañas al ataque, están atentas a todo.
—Es la envidia.
—Te detestan, y, si no fuera por esa conversación, parecería que son tus mayores fans . Me parece escalofriante.
—Bienvenida a Hollywood.
—Así no es como imaginaba mis sueños.
—Gente así hay en todas partes, no dejes que te lo arruinen, Sol. —Posa su mano en mi hombro, provocándome un escalofrío—. ¿Has tomado algo ya? No sé qué escoger, todo me parece tan soso.
—Pedí un vino hace media hora, pero no han pillado uno lo suficiente exclusivo al parecer.
—¿Te molesta si me sumo a ustedes?
—De hecho, sí me molesta.
—Perfecto, déjame ir a por mis cosas y allí estaré.
«Hijo de...» debí haberlo visto venir.
Aunque me confunde, pues estoy segura de que las chicas no se atreverían a hablar de él si estuviera cerca, está camuflado, no lo vi en la entrada o los sectores VIP. Apareció de la nada.
Demasiado de la nada.
Vuelvo a sentarme, Jack me pregunta por qué he tardado tanto y me excuso diciendo que estaba hablando con las chicas, las cuales él conoce muy bien también. Vamos a comer unos aperitivos raros cuando Malek regresa de quién sabe dónde y se siente a mi lado, dejándome en medio de ambos.
—Buenas noches —saluda y le da un billete al bartender —. Una Coca zero, por favor.
—Oh, Malek, qué dicha —ironiza Jack—, dijiste que no ibas a venir.
—Cambié de opinión.
—¿Y por qué estás vestido así? Pareces un espía.
—Pruebo un nuevo estilo.
—Esta es de las pocas veces que te veo sin pareja, ¿dónde está tu chica de esta noche?
—Oh, ¿no te has enterado? Me he entregado a la religión, ahora espero hasta el matrimonio.
Jack se atraganta con su cóctel de la risa, pero Malek actúa como si lo hubiera dicho con la mayor seriedad.
—Hay más posibilidad de que yo me vuelva monja —dice Jack—, a que eso sea real. Pero vale, como quieras. Estamos en una cita, por cierto, por si tienes...
—Tranquilo, no me molesta.
—Iba a decir por si tienes la amabilidad de dejarnos a solas.
—Hmm, es que estoy muy cómodo en esta silla. —Eleva la cabeza a quien le entregó su bebida—. ¿Es un nuevo cuero?
—Bueno, si te vas a quedar, ¿por qué no nos entretienes un poco? Cuéntanos alguna de tus historias de conquista, que siempre me divierto mucho oyéndote.
Me cuesta creer a Jack cuando dice que no son tan amigos, porque Malek asesinaría a cualquier persona que le dijera aquello, pero a él lo tolera y se nota que tienen cierto buen trato. Me pregunto por qué me ha mentido.
¿Cree que lo odio y así le será más fácil liarse conmigo? No me gusta que mienta.
—Un caballero no tiene memoria —contesta Malek, llevándose la lata a la boca.
—Va, entonces tú, Sol, cuéntanos una anécdota —insiste.
Me aclaro la garganta. Tengo sed y el vino que escogieron no está bueno. Yo también quiero una lata, mas no verme tan obvia copiándole los gustos. Me giro hacia Jack para responder.
—A ver, no tengo tantas... Historias como las suyas, supongo que luego de terminar mi relación en su momento todo estaba guay. Algunos memorables, salidas random , Halloween, uno de Tinder.
—¿Halloween? —cuestiona Jack.
—Con máscaras, sin nombres, en una discoteca de mala muerte. Estaba sobria, solo... Aburrida.
—¿Y qué hicieron?
—Asumo que espantar a los fantasmas de esa noche, ¿qué no hicimos?
Jack se ríe, a Malek no le parece divertido. Lo veo a través del reflejo de mi copa.
—Es el turno de Malek —vuelve a insistir Jack—. Espera, ya sé, tenemos que beber antes. Pidan, yo invito.
Los tragos empiezan a mejorar en lo que avanza la noche, de pronto son las cuatro de la mañana, los cócteles dulces de frutas se han casi acabado y hemos hablado de absolutamente todo lo que puedo hablar sin sonar deprimente o preocupante, danzando entre la verdad de mis años de adolescente y mi vida aburrida.
Jack es un aventurero, ha conocido todos los continentes, todas las ciudades populares, en las cuales ha conocido gente increíble y es exactamente lo que imagino que haría un niño si tuviera el poder de volverse famoso de la nada.
Finjo una sonrisa mientras que cuenta fingiendo entender de qué habla.
Es dulce y, mientras más borracho se pone, más amigable y menos coqueto. Es gracioso, es divertido. La estoy pasando bien.
Solo que, hay algo en mí que me hace girar el cuello a ratos para ver qué hace Malek.
—Creo que debería irme a descansar. —Bostezo.
—Te llevo —dice Jack—. Bueno, le diré al chofer.
—Puedes venir conmigo si quieres —Malek habla después de horas—, vamos a la misma dirección.
—Puedo decirle a mi chofer que nos lleve a todos —insiste Jack.
—Oh, yo no he bebido. Puedo llevarnos. —Saca sus llaves—. Deja de resistirte, Sol. Estamos en el mismo equipo, te lo aseguro. Además, sabes que voy a cuidarte.