27. Elenco #2
Jack es bueno, hay quien diría que es demasiado bueno. Es como si fuera un personaje de telenovelas, tiene al personal corriendo entre los estantes buscando algo que me guste y tiene las frases perfectas en la punta de su lengua. Sabe qué, cómo, cuándo y en el tono perfecto.
Su perfume es suave, al igual que las yemas de sus dedos en mi rodilla descubierta. Se está esforzando, quizá demasiado. Creo que se le ha olvidado que es atractivo, me da algo de ternura.
Se lo ve confuso sobre con qué tema de conversación comenzar, ya que hablar de Malek no le ha colado. Simplemente porque no quiero pensar en él. No decir nada bueno ni malo, solo nada.
—Por cierto, tu truco de actuación —resalto—, funciona increíble.
—¿Lo has probado?
—S-sí, y ha ido bastante bien. Me ayuda a relajarme.
—Uno a veces tiene que encontrar la manera. —Se carcajea—. A ver, es solo un sorbo o dos, es más algo psicológico. O que a veces no soporto el ambiente y necesito recompensarme de alguna manera.
—Es útil. —Asiento—. Aunque no lo necesitas, eres bueno.
—Lo sé, gracias.
—Esa es la actitud. —Choco mi copa vacía con la suya llena—. Es tan raro... No lo sé, que hablemos normal, casi siempre estás vestido como un criminal y con un arma apuntando a mi cabeza —bromeo.
Me inclino ligeramente en la silla, intentando acercarme para besarlo. Su mano en mi pierna sube lento, acariciando la parte externa.
—Podríamos hacer eso también esta noche, si quieres.
Retrocedo, atragantándome con mi saliva en el proceso.
—¿Me das un segundo? Debo ir al baño.
—Claro.
Básicamente corro al baño, hay bastantes chicas, así que debo entrar al último cubículo frente a la atenta mirada de mis compañeras.
Solo lo uso como momento para reconectar con la realidad, es como si no hubiera caído en la situación «ambos son adultos que se encuentran lindos» hasta ahora y siento que no estoy preparada.
Controlo mi labial en la cámara de mi teléfono, reaplico el gloss con cuidado cuando escucho las voces de fuera murmurar algo. Reconozco la voz de Robina, así que pego mi oreja a la puerta.
—Niña, cuéntale a ella lo que te hizo Malek ayer, que no se ha enterado —dice Robina a quien asumo es la pelirroja que actúa de su hija.
—¡Le he mandado siete mensajes y no me ha respondido ni uno! —se queja la pelirroja, reconozco su voz, aunque no sé su nombre—. Coño, nos la pasamos liándonos en la grabación anterior y en esta ni existo.
—Puede que tenga pareja ahora —comenta otra voz femenina.
—Qué va, ¿qué va a tener algo serio ese patán? —dice la pelirroja—. Básicamente está con quien quiere, habré contado más de treinta en el poco rato que trabajamos juntos. Que, a ver, lo pillo, está como el pan, pero... No lo sé.
Trago grueso. Vaya. Que no era mentira.
—No seas tímida, niña, habla. Todos sabemos que es mejor polvo que actor —se burla—. Es tan básico y aburrido, Dios, es un joven con suerte y contactos. Nada más. Anda robando en las premiaciones.
—Eso es cierto —concuerda la pelirroja—. No sé qué le ven de especial, sus actuaciones las hace cualquiera. Se le ha subido tanto el ego a la cabeza que piensa que está por encima de mí, idiota.
—Hablas mucho de él como profesional, pero has querido repetir su trabajo en la cama —se burla Robina.
Me da un poco de asco alguien exponiendo a detalle la intimidad de otra persona y las señoras comentándolo con tal libertad.
—Una cosa no tiene que ver con la otra —se defiende la pelirroja.
—¿Entonces? ¿Qué tal? ¿Era bueno? Coño, creo que tus siete mensajes lo responden. A lo que me refiero es si cuando lo hacía te pisó la...
Se me cae el teléfono de la sorpresa, estrellándose contra el piso. Maldigo entre dientes y el estruendo hace que todas se queden calladas.
Con los nervios, vuelvo a tirar el teléfono al tratar de alzarlo y prefiero salir apresurada del baño para evitar incomodidad, pero ellas solo se alteran al pensar ser oídas por alguien importante, al verme, se relajan y oigo a la tercera que las acompaña soltar un "Pfff" de alivio.
La rabia me recorre el cuerpo haciendo mi sangre arder, puedo soportar que digan que es un mujeriego asqueroso, me da igual. Pero detesto que lo hagan de menos. No me estaba imaginando cosas, sí nos desprecian, sí nos ven por debajo del hombro.
Tengo que advertirle. Tengo que hacer que cuide sus palabras alrededor de ellas, estaba claro que "todos en el set" son sus enemigos ocultos, pero esto, sumado a incluso Jack diciendo que no son tan cercanos, no. No me gusta esta guerra.
Miro a ambos lados, el baño de hombres está por completo vacío. Me meto y cierro la puerta del cubículo. Solo necesito dos minutos para decirle, luego volveré a mi cita. Aprieto el botón de llamada en el contacto de Malek.
El tono se oye desde el cubículo a mi lado. Mi corazón se detiene.
—¿Malek? —cuestiono confundida.
La puerta se abre, yo también salgo. Dando un pequeño saltito del susto al verlo.
—¿Sol? ¿Qué haces en el baño de hombres?
—¿Qué haces tú aquí?
Observo su atuendo, está por completo de negro y trae gafas oscuras pese a que de por sí no haya casi iluminación aquí. Se las quita, sus ojos verdes se clavan en mí. Hay una chispa aterradora en su mirada hoy.
No sé por qué se ve más amenazante. Como enfadado, puede ser impresión mía, se le borra a los segundos.
—Me invitaron. A casi todo el set, de hecho.
—Sí, claro, disculpa, me asusté al verte. —Suspiro—. Perfecto, porque te estaba buscando.
—¿Por qué? ¿Qué pasó?
—Oí a nuestras compañeras hablar mierda de ti.
Él ríe.
—¿Y lo nuevo?
—¡Qué estaban siendo muy crueles! Diciendo cosas feas mientras que de frente son unas santitas contigo. —Me cruzo de brazos—. Dizque "me encantaría ser tu Alma" y luego boom, eres "básico" y "poco especial".
Abre los ojos en grande, lo veo contener su respiración. Aunque no se ve que sea debido a que le duela la revelación.
—¿Eso dijeron? ¿Quiénes?
—Robina, la pelirroja, la otra castaña que actúa de mi bestie . Todas estaban soltando veneno en tu contra, ¡y siendo súper hipócritas!
Me detengo cuando lo veo sonreír de oreja a oreja, es recién allí que me percato de lo alto que estoy hablando y los gestos que hago con las manos. Todo un show .
—Mira, puede que esté alucinando, el humo del sector VIP me llegó muy directo, pero, ¿me estás defendiendo?
—Me molesta cuando te maldicen ellas, solo debería poder hacerlo yo —admito en tono jocoso—. Tengo muchas razones, tenemos historia y la historia de la pelirroja parece ser que la has ghosteado .
—¿Quién?
—La del elenco.
—Oh, ya.
—Pareciera ser que le has roto el corazón.
—No sé de qué está hablando, la verdad.
—Sé que te acostaste con ella, lo dijeron allí.
—Pfff, la gente se inventa cada cosa —contesta riéndose, con esa sonrisa que solo hace cuando miente—. Debiste haberlo oído mal.
—Por supuesto. Ella se lo ha imaginado.
—Tiene una buena imaginación.
—¿Y también se ha inventado que la estás ignorando ahora?
—Es una posibilidad, la gente alucina, es la falta de comida y el exceso de alcohol. —Se encoge de hombros—. Excepto si ha dicho algo bueno, en ese caso, podría ser.
—Eres lo peor del mundo. —Entorno los ojos—. Pero puedes ser lo peor del mundo y merecer, aunque sea, una pizca de respeto por tu trabajo. Esa gente te odia, Malek. Tienes que cuidar lo que dices a su alrededor, incluso aunque quieran dormir contigo, te venderían vivo por un poco de fama.
—Lo tengo claro. —Chasquea la lengua—. ¿Por qué crees que no le he contestado?