Arte para no artesanos 27. Elenco
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27. Elenco

ELENCO

Champaña que no has de beber, déjala correr.

SOL

No creo que las personas realmente entiendan mi relación con Malek Cooper.

Es extraña, es cruda y, siendo sincera, es un torbellino, pero eso también es todo lo que conozco sobre el arte.

Soy más madura ahora, como para entenderlo todo, y pongo mis audífonos al máximo, reproduciendo sonidos de lluvia en el avión para permitirme pensar en ello.

Con los años a veces puedes entender que el villano en tu cuento adolescente, que rompió tu corazón, rompió sus promesas y te mintió a la cara, por más duro que parezca, no era malvado ni era cruel, era solo...

Un adolescente también. Y esa es la cosa con los corazones rotos, se nos olvida que a temprana edad nadie nos ha enseñado a sostenerlos.

Ni el nuestro, ni el de otro. Entonces se caen.

En algún punto tienes que aceptar que la sombra oscura que te da pesadillas fue un idiota, sí. Te arruinó los dieciocho años, sí. Pero él también tenía dieciocho.

Pese a que se quiera repetir tanto que no es una justificación, yo, personalmente, pienso que hace que tenga sentido.

La mayoría de personas sabias y confiables se forjan cometiendo errores, sean pequeños o más grandes, y a veces eso nos afecta a nosotros.

Si algo he aprendido de ser una persona de la que se espera demasiado, es que no hay nada más inhumano que no permitirse equivocarse.

Eso también incluye permitir a otros equivocarse. Incluso si es con nosotros.

Todos somos jóvenes, tontos e inexpertos alguna vez.

Oh, ¿qué tan libres, felices, ligeros, seríamos si supiéramos perdonar? La cosa es que perdonar también es algo que se aprende. Por eso a algunas personas les toma tanto tiempo.

La vida es una obra constante, la misma de siempre, siendo repetida una y otra vez mientras que nos turnamos en cambiar los roles.

A veces somos la víctima ingenua que no ha hecho nada más que confiar en quienes no debía para que le terminasen lastimando y otras veces somos el giro de trama inesperado donde le dices a alguien que confió su nueva esperanza de vida en ti que no te importa él, ni sus sueños, ni su estúpida reliquia familiar.

Entonces mientes, y él te miente. Aunque al inicio de la amistad tenías buenas intenciones, y él las tenía cuando intentó ayudarte.

Él no supo ayudarte porque es solo un adolescente y tú no sabías que necesitabas ayuda porque eres solo un adolescente.

Y luego la cagas, él la caga, todo se hace cenizas, nada tiene sentido, tu cerebro piensa:

"He conocido a la peor persona del mundo".

O tal vez solo has conocido a un chico confundido, un tanto tonto a veces, pero con buenas intenciones, que apenas está aprendiendo quién es y cómo ser con los demás, que tiene un miedo profundo a ser herido. Justo como tú. Tu cerebro se da cuenta:

"He juzgado como a un criminal despiadado a alguien exactamente igual de perdido que yo".

Aunque en ese momento pareció ser lo peor, pues no te das cuenta de que te falta madurez a ti y que es un tanto injusto exigirle madurez a alguien como él al mismo tiempo. Es confuso, las relaciones humanas son confusas.

Hasta que lo piensas y te das cuenta de los pequeños detalles en el cuento de terror, se aclara. Es solo una novela juvenil cualquiera, ya no es una tormenta. Es solo una lluvia de abril.

Ya no tienes diecisiete y no los tienes hace un buen tiempo. No recuerdas casi nada de tener dieciocho años, además de ser tú misma una tormenta. Miras al pasado, incluso con las nubes grises, siempre has sido brillante, pero a la vez... siempre has sido brillantemente dura.

Contigo, con todos. Menos con quien sí debiste serlo. Y cometiste mil doscientos cincuenta y tres errores. Entonces los doce de tu ex "llama gemela" ya no te parecen motivo de crucifixión. Nunca lo fueron.

¿Qué tal si hubiera terminado con Terrence justo allí, arreglado o, al menos, tolerado a mi madre por unos años más y continuado hablando con Malek?

Sería todo diferente. Aunque no hay que ir tan lejos.

Cuando dijo que, si le hubiera dicho, él me hubiera dejado quedarme en su casa.

¿Qué tal si no le hubiera cerrado las puertas y alejado de mi vida?

Vamos, que ni siquiera hay que ir lejos para nada. Se puede ser más simple.

¿Qué tal si no le hubiera mentido?

En lugar de decir que no me importa, si hubiera sido sincera, sería algo así:

"Hey, te detesto ahora, y te envidio, no quiero seguir hablándote. Perdí tu tonto collar que... que no creo sea tonto y me siento fatal por haberlo perdido, así como me siento fatal por haber perdido lo que había entre nosotros".

"En el fondo, no te detesto para nada. Solo detesto que nuestras circunstancias sean estas y nuestro guion. No quiero seguir hablándote porque no quiero seguir pensando en una vida que probablemente no voy a tener".

"He dicho tantas mentiras esta semana solo para alejarte y no ha funcionado, sigo pensando que eres excelente.

Por supuesto que lo eres. Y todavía tengo fe en ti.

Por supuesto que la tengo, eres un actor maravilloso y estoy orgullosa de que te hayas atrevido a audicionar.

Estoy orgullosa de ti... Pues claro que lo estoy".

Todas las cosas que dijo e hizo estos meses dan vueltas en mi cabeza, me cuestiono que tan lejos puede llegar alguien solo en base a temer ser quien verdaderamente es.

Incluso el mejor actor del mundo no puede sostener un personaje tan fuera de su zona de confort por mucho tiempo y ahora que es él, o alguien bastante parecido a él, la verdad es que me da miedo estar cerca suyo.

Ahora. Mucho más que las primeras semanas cuando estaba siendo una amenaza, mucho más que en cualquier momento.

Porque ahora suena, se mueve y me mira como lo hacía Cooper.

Y yo siempre he adorado a Cooper.

En primera instancia, íbamos a estar todos en un mismo hotel, pero la producción hizo un cambio de último momento de mover a los protagonistas a un sitio más acomodado. Un edificio en la costa.

El departamento es espacioso, ubicado en un área silenciosa y la terraza tiene vista a la playa.

Es un tipo de lugar que ni siquiera imaginaba que existe, tiene una pared entera de estantería llena de libros, un tocador de vinilos, velas aromáticas y un gran jarrón de vidrio con flores frescas en el comedor.

Me tiro en el sofá apenas llegar, huele bien, cada centímetro huele a flores, pero las almohadas ocultan el aroma ligero a humedad y algo que no ha sido lavado en mucho tiempo pese a estar perfectamente limpio. Me pregunto hace cuánto no se alquila este sitio.

Si este es el mío, ni siquiera me imagino cómo será donde se está quedando Malek.

Voy a abrir mi maleta para dejar mis cosas en la habitación, pero las flores en el jarrón son demasiado llamativas.

Nunca había visto tantas juntas, tan coloridas, tan vivas, como si se hubieran cortado hace un par de horas.

Solo al acercarme a sentir la suavidad de sus pétalos es que noto una nota.

Disfruta tu estadía.

Me pregunto si este es el buen trato que se reservaban para Malek, pero como ahora les caga, me dieron su cartita en su lugar.

Un mensaje llega a mi teléfono cortándome de la ensoñación:

Jack

Hoy es la fiesta del elenco en el Club Prince, ¿quieres venir?

Sol

No me invitaron, me da pena. Además, creo que Robina me odia.

Jack

Eso da igual. Yo te estoy invitando, como mi cita, ¿quisieras... Acompañarme? Puedo pasar por ti a las nueve.

Me pongo uno de mis mejores vestidos, una pieza de seda rosa ajustada y cortada en la parte de las piernas. Paso dos horas frente al espejo maquillándome y pensando en que hace siglos no salgo a una cita o un encuentro casual.

Tampoco he tenido «demasiados» para mi edad, solo tuve un enamoramiento leve antes de Terrence y un par de personas sin rostro después. Diría que parte de mi corazón se apagó para siempre luego de darme cuenta de cómo puede ser "el amor".

Pero esto no se trata de amor, ¿no es así? Es innegable que Jack Daniels es, de lejos, uno de los chicos más atractivos de Harvel y no ha sido más que un caballero conmigo. A mí también me atrae, creo que esto podría ir a algún lado.

Así sea solo a su cuarto.

Subo a su auto, pasa a buscarme en un convertible blanco con un ramo de flores en una mano y un brazalete de plata en la otra. El cual no acepto diciendo que es "demasiado", pero la realidad es que prefiero las joyas doradas.

Sus flores huelen increíble, su camisa Versace le queda bien y su piel es suave al tacto. El sitio del encuentro es moderno, pero no tan elegante ni costoso como imaginaba. Ni siquiera le preguntan por quién trae de su brazo, solo lo ven, nos sonríen y dejan entrar.

Nos sentamos en la barra vacía ya que todos los invitados están en sectores VIP en rondas, es como si tuviéramos el sitio solo para nosotros.

—Pensé que no se me iba a dar nunca —bromea al él mismo servirme una copa de un champagne del cual no sé pronunciar el nombre.

—Prefiero enfocarme en el trabajo, la verdad.

—No estás casada con el trabajo, Soledad. Por fortuna, me alegro de que hayas podido venir aquí hoy.

—Sí, tienes razón, llevas rato insistiéndome —admito nerviosa—. Es solo que... Tengo mucha presión encima, no puedo permitirme distraerme demasiado.

—¿Mucha presión? ¿Por parte de quién? —Frunce el ceño—. ¿Te ha amenazado Malek? Podemos trabajar juntos para joderlo si hace falta.

—Eh... No. Bueno, sí, pero no. O sea es... Es complicado. La presión no la siento de su parte sino... La situación, el ambiente, yo misma. Es un caso psicológico complejo —me burlo.

—Comprendo.

—No hace falta hacer nada contra nadie; además, Malek es... Incomprendido. No es tan terrible.

—Hmm, no lo sé. —Se remoja los labios—. Él y yo nunca hemos sido muy amigos, ¿sabes?

—Eso no me incumbe, la verdad, ¿puedo probar otra cosa? —Bajo la copa tras un sorbo—. Esto no es mi estilo.

—¿Coñac?

—Eh... No.

—¿Whisky?

—Preferiría un vino.