Arte para no artesanos 26. Escenario
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26. Escenario

ESCENARIO

El que no oye consejo, no llega a ganar un Óscar.

COOPER

—Malek, llevamos años de terapia —dice con calma—. Y una de las reglas vitales de mi carrera es tener paciencia y no interferir en tus acciones, pero, ¿no te parece que es momento de hablar directamente con ella?

Veo el rostro preocupado de mi terapeuta a través de una pantalla cada semana, no recuerdo una instancia de mi carrera donde ella no estuviera ni donde no hubiéramos hablado del mismo tema una y otra vez.

—No hay nada que pueda decir que pueda arreglar las cosas.

—Malek, llevas obsesionado con ella por años. En cada sesión que tengo contigo hablas de ella y lo hiciste por todo el tiempo que no estuvo en tu vida, pero ahora que regresó, suenas como si tuviera que empezar a considerar derivarte con un psiquiatra.

—Usted no lo entiende.

—Lo que me preocupa, es que tu obsesión enfermiza vaya más allá. Eso podría hacer sentir insegura a tu compañera de trabajo en cuestión.

—No es una obsesión enfermiza, de vuelta, yo no hice la película para actuar con ella, solo... Sucedió. Jamás esperé que se presentara cuando empecé con la idea de producir una película de Baile inolvidable; ella miles de veces me había dicho que odiaba ese libro. Había olvidado su existencia...

Ella arquea una ceja.

—Vale, no había olvidado su existencia, pero sin duda me tomó desapercibido cuando vi su audición entre los archivos. Me sentó bastante mal, de hecho, casi me pongo a vomitar en el salón con el equipo de casting .

—Pero aun así la escogiste.

—El director de casting dijo que ella era perfecta.

—El productor eres tú, Malek.

—Uno de los productores —corrijo—. De igual manera, debía ser ella y no tiene nada que ver conmigo.

Arrasó con el resto de su competencia y yo quería a la mejor actriz para mi primer proyecto, sin importar quién fuera.

No hice esta película por ella, todo lo contrario, lo hice para "sellar" esa parte de mi vida honrando ese clásico, simplemente... Me salió el tiro por la culata.

—Comprendo.

—Si hubiera estado obsesionado con Soledad, la hubiera ido a buscar. Ahora solo... Quiero hacer las cosas bien porque no lo he hecho por demasiado tiempo y… —Me llevo las manos a la cabeza—. Siento que todo lo que sabía de mí y de mis sueños era falso, otra vez.

—¿Qué tiene la señorita Soledad que posee tal poder sobre ti al punto de cambiar cómo ves la vida cada vez que te habla?

¿Qué no tiene?

—No es su culpa. Es mi culpa. Me he convertido en todo lo que odiaba y se lo he demostrado. Le he hecho y dicho las mismas cosas que detesté que fueran dirigidas hacia mí, lo único que ella hizo fue recordármelo.

—Deberías tratar de hablar con ella de todo esto.

—No puedo, y ya hemos hablado últimamente. Creo que es el mayor avance al que podremos llegar.

—Tal vez podrías traerla a una sesión contigo.

—No hay forma humana decentemente sana de explicar la situación.

Se queda mirándome fijo como si dijera "Touché" y yo me veo obligado a admitir que tiene razón.

—Si hubiera sabido que ella audicionaría, hubiera hecho las cosas diferentes.

—¿Cómo qué?

—Hubiera hecho yo el guion; por ejemplo, no me atreví a escribir por... Por todo lo que le he contado y cuando lo vi pensé: "Bien, me adaptaré", pero quizá lo hubiera adaptado a ella. Hay muchas cosas innecesarias.

—¿Innecesarias?

—Acercamientos, entre los protagonistas.

—¿Te incomoda actuar siendo la pareja de Soledad?

—Siento que no estoy a la altura. Nadie lo está, por eso fue que me peleé con Jack cuando bromeó sobre querer salir con ella, eso... Me hirvió la sangre, soy una persona muy sobreprotectora, me controla completamente.

—Creo que estás agrandando a Soledad para ocultar algo de ti mismo o quizá para huir de ella con una excusa justa.

—No es así.

—Tú estás endiosando a esa mujer.

—Con todo respeto, licenciada... Usted no la conoce.

La reconocí en la terraza, joder, por supuesto que lo hice.

Era distinta, más alta, más elegante, con otro tono y corte de cabello, con rostro menos aniñado y un cuerpo odiosamente más atractivo, pero era ella.

Era imposible no reconocerla. En ese instante pensé que podría utilizar las primeras semanas como una especie de "revancha" a la estupidez que tenía en mi cabeza, pero apenas me respondió de vuelta, me di cuenta de que no.

Que estaba equivocado, no soy mejor que ella en nada, incluyendo pelear, que yo podía mover una montaña, pero no tendría caso contra el poder de un par de palabras suyas. Además, Soledad siempre se ha visto un tanto impenetrable.

Todo lo que creía que sabía de mi propia vida se derrumbó en un par de meses.

—Hola, disculpa que te llame a esta hora... —En teoría, contraté a mi asistente de cinco de la mañana a tres de la tarde, pero igual creo que nadie aprecia ser llamado a las cinco antes de que salga el sol—. Hoy nos movemos de locación.

—Lo tengo anotado, señor Cooper, sus automóviles fueron transferidos al estacionamiento de su edificio y en recepción le entregarán las llaves, ¿quisiera que agreguen algo en específico? ¿Departamento 3C o 2B?

—Ambos.

—¿Ambos? ¿Planea usar uno un día sí, un día no o...?

—Solo prepara ambos.

—¿A ambos envío su pedido habitual de botellas, preservativos y...?

—No. Solo al 2B. Al 3C, que tiene la vista a la playa, ponle... Dulces y flores frescas.

—¿Sabe, señor?, si nos aclara para qué lo necesita con el equipo le podemos ofrecer un plan de...

—Solo hazlo, por favor, sin preguntas. —Bosteza—. ¿Podría estar listo para cuando llegue? Sí, en unas cuantas horas. Ya, muchas gracias.

El vuelo es una tortura.

—Oye, no es por ser entrometido —habla el entrometido de Jack—, pero la pelirroja ha estado mirándote todo el tiempo en el aeropuerto.

— Cool . Prefiero las rubias.

—No seas ciego, está más buena ahora, con el corte y su estilo gótico.

—Jack, por favor, no ventiles mi vida con tantos cuervos presentes.

Eso es una exageración, está todo el elenco durmiendo, incluida Sol en los asientos de atrás. Yo también lo estaría si no tuviera este golden retriever eufórico a mi lado.

—Deberías escribirle para recordar los viejos tiempos —bromea—. Anda, al menos en Instagram, qué sé yo.

—No tengo su número y no sé sus redes sociales, ¿feliz? Ve a hablarle tú si tanto te interesa.

—No me interesa, estoy intentando conseguirte ligue de nuevo —murmura—. ¿Cómo que no sabes sus redes?, ¿no recuerdas su nombre real?

Niego con la cabeza. Es cierto que me he acostumbrado rápido al de su personaje en la película, que simplemente mi cerebro olvidó el resto.

—Eso es algo salvaje de decir para alguien con quien estuviste toda la noche y toda la mañana —molesta y yo lo empujo lejos de mí en mi asiento.

—Te voy a dar la oportunidad de callarte, espero la tomes.

—Anda, que yo estaba en el cuarto de al lado. Era un día importante y no pude dormir casi nada, todo lo que oía es "Oh, Malek", "joder, Dios", "más du..."

Le meto mi almohada de viaje en la boca antes de que despierte a alguien.

—Solo te estoy reclamando por ser tan hijo de puta que ni siquiera te sabes el nombre.

—No estaba muy presente esa noche.

Jack frunce las cejas.

—¿A qué te refieres?

—No me malinterpretes, no le quiero faltar el respeto, solo tenía mucho en mente en esa época. Esa vez no estaba pensando en ella, ejem, en nada. No lo hago sobre esa noche. Somos adultos, podemos vivir libremente nuestra vida sexual y ya, a lo siguiente.

—No parece que ella haya pasado a lo siguiente.

—¿Puedes dejar de hablarme? En serio, me da repelús escucharte.

—Joder, Malek, no sé qué te pasa últimamente. Si todas nuestras conversaciones han sido así por siglos, eres como mi mejor amigo del mundo del cine y ahora has cambiado, no solo eso, sino que pareciera que me odias.

Tomo una larga respiración antes de contestar, checo que Sol siga durmiendo.

—Porque te di una puta regla al entrar a la película y no la has cumplido.

—Dijiste que no me acercara a ella si iba a lastimarla, no voy a lastimarla —aclara—. Amigo, en serio me interesa Soledad. Me parece interesante, talentosa y hermosa, por supuesto, no estoy buscando "engatusarla" como crees. Quiero algo serio.

Trago saliva tratando de disimular mi disgusto, se siente como si estuviera tragando ácido. Respiro hondo, conteniendo mi tono de voz antes de contestar.

—Te conozco, Jack.

—No me conoces enamorado.

—¿Quieres que te crea que en este corto tiempo te has enamorado? No sabes nada de ella, no sabes qué le gusta, qué le hace sufrir, no sabes su pasado o su canción favorita siquiera.

—¿Y tú sí?

Sí. Todo de ella. Sé cuantas pestañas tiene,

—A lo que me refiero es que solo te gusta la idea de lo que es ella, y si luego resulta que no te convence o no son compatibles, no sabrás qué hacer.

Lo he dicho antes, pero si hace falta que te lo recuerde: Voy a arruinarte si le haces algo, sé lo suficiente de ti para joder tu vida y me da bastante igual si caigo en el camino, no voy a dejar que le rompas el corazón.

Te lo dije al inicio del rodaje y la única razón por la que te dejé quedarte fue porque llegamos a un acuerdo.

—Ella es un adulto que puede tomar sus propias decisiones, ¿sabes? Además, ¿por qué te importa tanto? No eres su ángel guardián.

Siento que me hierve la sangre por dentro y, si no estuviéramos rodeados de personas, probablemente estaría intentando tirarlo del avión. No, no estaría intentando. Lo habría hecho ya. Siento ganas de matarlo cada vez que habla de ella.

Cada vez que cualquiera habla de ella, si soy sincero. Cada vez que la miran, la tocan, le hablan. Pienso que no deberían respirar su mismo aire.

La idea de imaginar a Jack cerca suyo...

—No te incumbe y no te recomiendo seguir hablando de este tema si sabes lo que te conviene.

—No vas a detenerme de salir con ella.

Eso es lo que crees.