Arte para no artesanos 23. Malek #3
63%

23. Malek #3

—No. Lo usé como evidencia para que lo echaran poco después. Y ahora reconozco que no fue demasiado inteligente, teniendo en cuenta que él mantenía monetariamente dónde ustedes estaban viviendo, pero... Yo no sabía nada de lo que pasó. Ni qué estabas viviendo. Lo siento por eso.

—Tienes que dejar de disculparte por no leer mi mente.

—Soy astuto, si me defendía no podría usarlo de tal manera en su contra y... Tendría que haber buscado dónde enterrar un cadáver. —Sonríe, su mirada se oscurece—. Lo hubiera matado. Antes. Ahora. Si alguna vez me lo cruzo, no podría contra mí. Lo ase...

—Malek, está bien.

—No, no está bien. Pero vale, no podía hacer eso. Hice lo que pude, tenía la grabación de la cámara de seguridad a mi favor.

—¿Por qué no me buscaste para hablar?

—Porque decidí no seguir intentando que volviéramos a ser amigos, me habían aceptado para uno de los roles para los que me organizaste para audicionar y dejé la universidad.

Presenté el caso antes, luego abandoné la carrera.

A lo que voy con todo esto es que, no, en ningún momento de mi vida, nunca he imaginado nada demasiado bueno para mí.

Sigo sin hacerlo. No soy la persona ambiciosa que muero por ser, al menos no en el fondo.

—Me es incómodo escucharte abrirte conmigo.

—No tienes que sentirte responsable de mis emociones o de ser buena oyente.

No es esa la razón.

— Si este es mi peak , emborracharme, hacer una película de romance y retirarme antes de los treinta. —Se encoge de hombros de nuevo—. Está bien para mí. He llegado bastante más lejos de lo que creí.

—Que alguien como tú no se tenga fe me hace sentir una impostora.

—Tienes que dejar la humildad, Soledad.

—Eres el mejor actor de nuestra generación, idiota incompetente, mentiroso y retorcido, eres lo peor de lo peor, pero no quita que seas también el mejor de los mejores —admito—. Lo sabes, ¿no? Eres indiscutiblemente el más grande de todos los tiempos, al menos de nuestros tiempos.

—Deja de decir eso.

—En serio, no creas que lo digo con felicidad, el año pasado en los Óscars cuando nombraron a tus contrincantes...

Matt, Robert, Charlet, Jack, estaba rodando los ojos desde que escuché sus nombres porque sabía que te lo darían a ti, por la película de Gladiadores.

A ver, Jack y Matt son buenos actores; son estupendos.

Yo veo cada error tuyo. Una pena que, me temo, soy la única que los ve.

En comparación, pues es normal que te escojan a ti. Eres el mejor.

—Soy como el tuerto en el país de los ciegos.

—Eres malo, te lo digo yo porque conozco cada micromovimiento tuyo en la actuación. Soy tu mayor hater . —Eso le hace gracia—. Mas para la academia y el resto de los mortales se dice que eres una eminencia. Dicen que nace uno como tú en cada billón.

—Si fueras hombre, no tendría oportunidad en tu contra.

—Soy mujer y tampoco tienes, eso no tiene nada que ver. Yo no soy actriz profesional, tú sí y, a día de hoy, eres el mejor. Es literalmente lo que dice el premio "mejor actor del año".

Estiro la mano hacia su botella casi vacía y me la llevo a los labios porque es lo último que queda.

—Me jode. Me arde incluso, todos los grandes deciden retirarse o dedicarse a otras cosas estos años, te dejan el camino libre con estos niños que no te llegan a los talones...

Qué injusticia, lo tienes en el bolsillo —digo a modo de chiste—.

Solo me hace odiarte más. —Le guiño—. ¿Sabes cuántos iconos tardaron décadas en ser reconocidos por su trabajo y tú vas, lloras en cámara, muestras tus abdominales y la academia enloquece?

A este punto, se está riendo tanto que se ha resbalado y casi todo su cuerpo está en el suelo.

—Va, supongo que la pelea con el león excita a cualquier hombre blanco en sus sesentas cuando ve un joven grabar con un animal real y piensan "me identifico", es un consuelo para ellos, nunca tuvieron tus bíceps ni tus huevos ni el descaro de ir a un  presstour  a decir que te da más miedo la muerte del cine que un león salvaje.

—Malek se atraganta con su saliva entre risas—.

Ese año fue tan malo que, bueno, obvio ibas a ser tú.

Eres a quien mejor se le da hablar. Haces buena campaña. Cada aspecto de ser actor te sale bien.

—Me armo guiones para las entrevistas, intento averiguar qué van a preguntar antes.

—Eres un artesano.

—No me considero uno para nada.

—Lo eres, quieras o no admitirlo.

—Puedo jurarte por mi madre que no, solo es que tú me ves... Con mucha luz.

—Sea como sea, no mereces romper tantos récords  aún , se te subirá a la cabeza. Harás cosas locas como prohibir las gallinas en televisión.

—¿ Aún ? —Arruga las cejas.

—Eres una eminencia, aunque vamos, podrías hacerlo mejor —bromeo—.

Aprender a besar, a meterte en el personaje de forma más natural sin tener que desconectarte y que sienta que mi compañero es un robot a quien no puedo hablar entre escenas o...

Dejar de hacer eso que haces con la comisura de los labios antes de hablar.

Advierte, no cuela para el suspenso, arruina el misterio y tus fangirls deberían haberlo notado ya.

—No les importo tanto.

—No son tus mayores haters . Les falta ser como yo.

—Nadie en este mundo es como tú.

—Qué insulto feo, eh.

—Personas como tú no existen, Sol.

—Estás intentando que seamos amigos para que no te quite el premio cuando yo sea jurado.

—Solo estoy intentando apreciar mi tiempo contigo, creo que antes no lo había hecho demasiado y, bueno, algún precio debes pagar por poner mi vida de cabeza cada vez que apareces.

—No te he hecho nada, Malek.

—Ese es el problema. No haces nada y, aun así, cada vez que recuerdo que existes, olvido todo lo que recordaba de mí.

La primera vez olvidé que tenía miedo a seguir mis sueños y ahora, creo que olvidé por qué los estaba siguiendo, quería probarte que podía ser bueno, pero si ya lo crees, entonces, ¿qué sentido tiene?

—Eso no tiene sentido.

—Tenía una vida aquí sin ti. —Se levanta, tambaleándose—.

Y ahora está quemándose y no me importa en lo más mínimo lo que pase, y detesto que no me importe, pero ya no entiendo qué estoy haciendo.

Perdí mi guion de villano unas semanas atrás, ahora no sé quién soy fuera de personaje.

Solo sé que estoy intentando arreglarlo.

—Todo volverá a la normalidad cuando acabemos la película y ya no tengamos que estar el uno con el otro. Estarás tranquilo como estuviste estos años que no supiste de mí.

—A veces no sé si de verdad soy tan malo explicándome o solo es que no entiendes lo que intento decirte.

—¿Qué?

—Que es hora de dormir, Sol. Son las tres de la mañana; hay que salir de aquí a las siete y tienes que preparar tus maletas para el viaje. —Bosteza—. Descansa y... Gracias por el cumplido.

—¿El de que eres el mejor de todos los tiempos? —Me levanto—. A ver, se retiran Ron Kennedy, Soriano, Mauro Dinan y, pues claro, eres tú por descarte.

—Me refería a decirme que soy mejor que Jack, pero sí.

—Tú sabes que eres mejor que Jack, no entiendo por qué querías oírme decirlo.

—Quería saber tu opinión.

—Cualquiera puede ser Peter Parker, ¿sabes? Es el chiste del personaje, que puede ser cualquiera. —Se ríe—. Podrías serlo tú, aunque no te luciría el traje igual. Ahora, ¿creo que Jack se pondría a grabar con un león? A ver, no lo sé, ha grabado contigo.

—Como te decía, a veces no sé si no me doy a entender... —Abre la puerta al cuarto—. ¿Vienes conmigo mañana?

—No, ya en el otro hotel se resolvió lo de las habitaciones.

—Yo iré a un departamento allá, y sé que hay más disponibles, por si quieres, solo sugería.

—¿Por qué pagaría algo extra cuando ya tengo una buena habitación a mi servicio? No veo qué puede tener de especial un departamento.

—Las vistas.

Dejo escapar un suspiro.

—¿Alguna vez te has puesto a pensar en que hemos sido víctimas de los hechos más desafortunados posibles, continuamente, cuando nos conocimos?

—Me río de forma genuina—. Las circunstancias, los malentendidos, nosotros, ellos, la vida...

Es como una maldición. —Me remojo los labios—.

¿Crees que en otras circunstancias hubiéramos sido mejores amigos?

—Pensé que ya habíamos sido mejores amigos, Sol.

—Sabes a lo que me refiero, Malek.

—Sí. —Baja la cabeza—. Creo que hubiéramos seguido siendo mejores amigos en otras circunstancias. Sin embargo, el hubiera no existe, esto es lo que hay.

Me levanto del piso del balcón, recogiendo las botellas entre mis brazos para tirarlas.

—En otra vida, me hubiera gustado ser solo una adolescente tonta sin problemas que se emborracha con su amigo aún más tonto hasta que amanece —me burlo—, hablando de sueños que nunca van a lograr y teniendo vidas más tranquilas.

Él me detiene antes de cruzar la puerta hacia el cuarto.

—A mí no. Yo sí quiero que seas una estrella en todas las vidas.