19. Set #3
Tengo la sensación de que memorizaré su iris, los tonos de verde en sus ojos, la forma en la que su mirada se asevera y concentra en mí.
Cuando se inclina hacia mí, estiro mi cuello hacia él, hay quizá menos de medio centímetro entre nosotros todo el tiempo, su pecho no se mueve, pero siento su respiración y no está tan calmada como pretende.
Me gusta que en el casi beso mantenga los ojos abiertos y espero no flaquee cuando ya no puedo controlarlo al cerrarlos yo. Nuestras narices chocan con suavidad, su frente descansa sobre la mía, en esta ocasión, su labio inferior toca mi labio superior. El director grita “corte”.
—Lo tenemos, chicos. El sol está metiéndose, por fortuna podremos pasar al resto de escenas, pero eso mañana. Que descansen, ¡y no olviden que el equipo de marketing quería hacerles unas fotos antes de irse!
La fotógrafa nos grita a Jack y a mí para ir junto a ella, Malek solo se queda ahí parado, observándonos de fondo.
Nos paramos al lado del otro, casual. Sonrío y ella baja la cámara.
—No, pero, vamos, agárrense. Que al final hay gente team James después de todo, yo incluida —bromea.
—Tienes mal gusto y no entendiste el libro —la molesta en un susurro la compañera de marketing .
—Coño, Saddy, todo lo que hacen esos dos es sufrir y encima al final no hay enseñanza de autodescubrimiento o avance personal. Son tóxicos.
—Si crees que no puedes aprender de ti enamorándote de alguien, es que nunca te has enamorado. Además, ese libro lo escribió como la generación de mi bisabuelo, ¿qué esperas?
Eso me hace reír, a Jack también. Captura la toma cuando él pasó su brazo por mi espalda.
—Esperaba que ella escoja la buena opción.
—La buena opción siendo un mafioso que la secuestró, muy lógico. —Saddy entorna los ojos—. Si no entiendes por qué Malcon y Alma son los protagonistas en primera instancia, entonces cómprate el clásico otra vez, porque no lo entendiste.
—Entonces se debió quedar sola y matarlos a ambos.
—De vuelta, ¿qué libro leíste tú?
Pasamos ambos al baño, el día terminó y, si bien debería ir a qué me ayuden a retirarme el maquillaje, estoy tan cansada que dormiría exactamente así. Voy a lavarme las manos porque quiero comer un sándwich que me traje del hotel en mi cartera.
Jack me sigue, haciendo lo mismo, pero para quitarse desde ya un poco del gel de cabello con que lo peinan.
—Estuviste maravillosa —murmura.
—Gracias, tú igual y más teniendo en cuenta que básicamente entraste sin saber qué ibas a hacer.
—Me esfuerzo. La gente tiene expectativas en esta película oscura y perversa sin mucho motivo —se burla—. Se verá bien en mi catálogo.
—¿Nervioso?
—Estaba más nervioso cuando creí que me iban a pasar al protagónico, la verdad. A ver, puedo ser un buen Malcon, pero no soy Malcon y me siento más confiado con el que me tocó.
—Claro, de ser Peter Parker al líder de la mafia hay un solo paso —digo a modo de chiste y él se carcajea.
—¿Sabes?, no es normal que una chica tan linda y tan talentosa sea además graciosa, ¿cuál es tu backstory?
—Estás mejor sin saberlo.
—Pero me interesa saber.
—Algún día, Jack. Hoy solo... Solo quiero ir a dormir, en serio.
—La verdad es que yo igual, he estado como con la pila baja desde ayer en la noche, he intentado contrarrestarlo con bebidas energéticas, ya no doy. —Se seca las manos—. En fin, hasta mañana, Almita. —Me guiña y sale.
Mi sonrisa se mantiene incluso después de que se va, recordando sus palabras, rememorando de forma atrevida cómo se sentían sus labios sobre los míos. Cómo mi lengua se congeló en mi boca por temor a que fuera demasiado real. Su tacto delicado, su boca húmeda.
Niego con la cabeza. No debería estar pensando estas cosas, es simplemente que Jack Daniels es demasiado coqueto y guapo como para no considerarlo aunque sea un poco.
La imagen mental del pastel y las flores que aún deben estar en mi habitación regresa a mí. Me siento más liviana, camino lento hacia el dispensador de toallas de papel cuando oigo la puerta cerrarse.
—¿Olvidaste algo, Jack? —exclamo sin mirar a mis espaldas.
Siento una presencia detrás, observo la figura oscura por el rabillo del ojo. Un poco lo ha jodido ser Loki, es demasiado representativo, difícil verlo fuera de personaje si se viste similar.
—Quería avisar que salí a conseguir refresco y ya tenemos Coca zero de vuelta. —Ríe forzadamente.
—Genial.
—Quería hablar contigo, Sol.
—No hay nada que de hablar Malek, me pediste perdón, perdoné. Te pedí que volvieras, volviste. Seguiremos la película, la terminaremos. Fin.
—Sol.
—Ya me estoy yendo.
—Sol, espera.
Elevo la vista hacia él, cuando no está actuando, se ve bastante vulnerable frente a mí. Creo que eso también lo detesto.
—Déjame ir, Malek, el bus no me esperará tanto tiempo.
—¿Podrías oírme, por favor? —Me cruzo de brazos sobre mi pecho, acepto de mala gana—. ¿Hay algo que pueda hacer para que al menos dejes de verme así? Solo pido eso, puedes mandarme a la mierda si quieres. Solo no... No me veas así.
—¿Así cómo?
—Como lo haces ahora. Como tu peor pesadilla.
—Depende, ¿puedes retroceder en el tiempo? No sé si quiero acostumbrarme a ti y que decidas renunciar otra vez —trato de hacerlo sonar chill, de broma, y fracaso. Solo se oye como un lamento triste.
Malek suspira, remoja sus labios. Pese a su altura, se ve bastante pequeño en este instante.
—Sol, no voy a volver a irme. De la película o de tu vida, no mientras el trato que hicimos persista.
Te lo prom... —Toma una larga respiración—.
Voy a empezar a cumplir mis promesas empezando por esta, así que no me importa lo que me digas, puedes decir lo que sea que quieras y probablemente estés en lo correcto.
Puedes devolverme todo lo que te he hecho, estás en tu derecho.
Puedes perderte en la maldad, pero que sea conmigo.
No quiero que seamos dos fantasmas alrededor del otro, al menos durante la grabación que es el tiempo que nos queda juntos.
Es horrible mirarte cuando estás siendo tú y que me veas como si no fuera yo.
—Sé exactamente quién eres y por eso lo hago, sé todo lo que las personas que no te conocen y las chicas que fantasean contigo no saben.
—Lo entiendo. ¿Sabes?, lo que he hecho contigo ha sido lo peor que he hecho en mi vida, pero... Ese no es el verdadero yo. Y creo que tú lo sabes.
—¿Debo creerte? Porque esta manipulación donde solo yo te conozco no tiene mucho sentido, no hemos hablado en años.
—No deberías creerme, pero al menos quiero intentarlo.
—¿Y si simplemente no me apetece? ¿Vas a volver a atacarme o a intentar manipularme para que entre en razón, sobe tu espalda y te diga "eres bueno, Coopercito"? —Entrecierro los ojos—. Sabes que no mereces que te siga escuchando, ¿no?
—Pero te imploro que lo hagas.
—Tengo que irme, Malek. Hay que volver al hotel.
—Te llevo.
—No, necesito pensar. —Camino hacia la puerta del baño—. Y que sepas que no me estás haciendo un favor quedándote, te hubiera obligado. Amenazado de muerte si hace falta, ya te lo he dicho, ¿quieres hacer las cosas bien conmigo? Da el perfomance de tu vida.
—¿Y si no estoy a tu nivel?
Una risita se me escapa, no sé si es de su cinismo o diversión.
—Entonces prométeme que lo estarás —ironizo.
Él asiente, se ve nervioso. No lo había visto nervioso antes. Estos últimos días es como si no entendiera qué pasa a su alrededor luego de que todo lo que creyó por años se reorganizara.
—Lo prometo.
—Sr. Culpable lo ha vuelto a hacer. Esta vez debe ser serio para que inviertas tanto tiempo, ¿o me estoy haciendo ideas y vas a dejar de intentarlo mañana, pensando que soy una idiota? ¿volverás a decirme que “ojalá me cure”?
Hay un ligero silencio entre nosotros.
—Pensé que no te importaba, Soledad. Tiraste el collar que era una reliquia para mí y me dijiste un montón de cosas, incluso metiste al idiota ese en medio.
—Ya, es que es mi culpa. —Río.
—¡No! Lo que estoy diciendo es... No puedes actuar como si lo hubiera hecho a propósito; yo pensé que estaba... Arrojando piedras a una casa vacía.
Su voz se quiebra al final de la frase, parte de mí se siente más tranquila teniendo su palabra de que se quedará hasta el final, incluso si su palabra no vale nada.
—Eso no es justificación.
—Te dije que podías escribirme si necesitabas mi ayuda y nunca lo hiciste.
—Así como tú qué dijiste que cumplirías tus promesas y nunca lo hiciste, piensa, Cooper, ¿por qué querría un amigo así?
—No me permitiste equivocarme una sola vez, como te quejas de que el mundo hace contigo.
Me remojo los labios, desvío la mirada.
—No hubiera dado pie a esta estúpida guerra si tú no te hubieras acercado a implantarla al vernos otra vez, yo...
—Aprieto los puños—. Yo nunca he tenido nada en contra tuya, idiota.
Solo me estaba defendiendo, cada vez a lo largo de nuestra historia donde "te hice daño" solo estaba intentando defenderme, ya sea de tu desconsideración, crueldad o falta de respeto.
Y tú lo sabes, por eso es que sigues aquí, ¿dónde se supone que está tu ego del que tanto hablabas apenas empezar esto?