19. Set #2
Estamos en un edificio semiabandonado, pues el villano de la película, Jack, me tiene en una especie de "secuestro" donde Malek no llega a rescatarme, pero aun así aparece en escena. He oído que estaban intentando apresurar a unos meses la grabación porque quieren competir contra otro remake .
Por eso mismo, imaginé que a nadie le haría gracia que Malek anunciara su renuncia.
Estoy metida en la zona de descanso y, sin exagerar: no hay una sola persona hablando bien de él.
Todos tienen caras largas o de hartazgo, el equipo de marketing ni siquiera retoca sus fotos para subirlas.
Si bien no salió la noticia al público, hay cambios notorios en cómo se mueven en línea sobre él ahora.
Joder, que ni siquiera hay latas de Coca zero en el refrigerador.
Entiendo que lo odien, pero, ¿yo qué les he hecho?
Malek entra al cuarto donde haremos la escena, ya caracterizado como su personaje, camina con cuidado de no chocar con los elementos de grabación. Normalmente, ellos se apartan y le hacen el camino libre, hoy nadie se mueve. Pasaron de celebrar su presencia a siquiera mirarle.
Nadie lo está observando. Vale, nadie además de mí.
—Buen día —saluda, a mí y las personas alrededor nuestro, pero ni siquiera el resto del elenco presente que se supone son sus colegas cercanos y admiradores le responden.
Eso me hace elevar las cejas, sabía que eran falsos, mas no hasta qué punto.
—Dijeron que primero haríamos la escena con Jack para luego hacer la tuya e intentar unirlas —informo—. Puedes ir a sentarte.
—¿No creen que sería más fácil que yo vaya primero? Conozco mejor la coreografía de la escena y Jack podría guiarse de allí.
—Sé cómo hacer mi trabajo, no se preocupe, señor Cooper —responde el director.
La siguiente escena es Alma alucinando a Malcon donde está el villano, se supone que debe representar lo mucho que detesta que cualquier persona que no sea él esté tan cerca suyo. La idea es hacer una secuencia donde ambos hagan lo mismo y se hagan recortes que nos lleven de un personaje a otro.
Jack llega corriendo, como tienen que cambiarle por completo el look , se tarda más que todos nosotros. Es complicado verlo como villano, normalmente se ve en exceso confiable, pero ahora es un extraño mafioso rubio, tatuado, con la ceja cortada.
—Miren, haremos la escena, Jack seguirá el guion y queremos recortarlo justo cuando en su fantasía Malcon está por besarla y volver a mostrar la realidad, así que no hace falta que Malek lo haga.
—Entiendo. —Asiente Jack.
Malek está en el fondo, recostado en la pared, mirándonos fijamente mientras aprieta una botella de agua en su mano izquierda. Siento el peso de su mirada.
—Ten en cuenta la posición de las manos, hemos ensayado esto antes con Malek —explica una de las coordinadoras—. Soledad, tú debes intentar reaccionar de la misma manera, recuerda, estás aterrada y cautivada a la vez. No queremos demostrar romance, mucho menos con el personaje de Jack.
—Listo.
—Bien, todos a sus lugares —indica el director—. Cámaras tres y seis, acomódense. Empezamos en tres, dos... ¡Acción!
No me hace falta siquiera parpadear, tengo claro cómo se siente Alma y tengo claro cómo demostrarlo. Pego mi espalda a la silla cuando Jack entra a la habitación caminando.
Mi pecho sube, él se acerca y muevo la cabeza hacia atrás buscando evitarlo. Mis manos están atadas a la parte trasera de la silla. Tuerzo los dedos de mis manos ante su presencia, tengo el control de mis pies, así que los escondo en el espacio debajo de la silla.
—¿Has despertado, Almita?
Cierro los ojos, frunzo las cejas. Mis labios se fruncen, haciendo una muñeca que tuerce mi boca. Siento su aliento en mi piel, giro el cuello evitando que nuestros rostros se toquen.
Trago grueso, Jack improvisa tratar de abrirme los ojos y yo sigo evitando mirarlo. Bien, esta es una buena primera toma. Acelero el ritmo de mi respiración, teniendo en cuenta que se note el vaivén del aire en mi torso. Suelto un quejido.
—Anda. —Toma mi rostro en una mano, apretando mis cachetes, y contengo un suspiro frustrado porque desde ya puedo sentir que no lo ha hecho con suficiente fuerza, es demasiado delicado—. ¿Qué pasa? ¿No te ha bastado el castillo al que te traje? ¿Qué quieres de mí, Almita?
—No me toques.
—Malcon no está aquí, no tienes que seguir pretendiendo.
Mis ojos se mueven alrededor de todo su cuerpo, posándose en el arma de su cinturón. Eso no estaba en el guion, pero me parece ilógico que el personaje no se fije en ello. Vuelvo a elevar la mirada a Jack, exhalo lento. Aprieto la mandíbula.
—Tu obsesión siempre ha estado injustificada y yo nunca he sentido nada por ti.
—Sí. —Posa su mano en la cabecera de la silla, inclinándose hacia mí—. Repítelo hasta que te lo creas. Yo recuerdo nuestra historia.
—Tú no me generas nada, James —gruño entre dientes.
—¿Sí?
—¡Sí!
—Pruébalo. —Ríe, y eso sí me sorprende, el cambio en la voz de Jack—. Imagina esto, Alma, y dime que no te resulta... Intrigante.
Bajo la cabeza; Jack toca mi barbilla con su pulgar y lo utiliza para elevar mi rostro hasta que lo vea a los ojos otra vez. Mantengo el contacto visual, pero "me cuesta" y se nota en mis cejas, en mis labios, en mi cuerpo resistiéndose a ceder un centímetro a él.
En la coreografía, posa su mano derecha en mi antebrazo, subiendo lento a mi hombro y luego cuello. Sospecho que no está a ritmo, es demasiado lento y normal, no ha practicado esto. Para ser su primera vez, es bastante talentoso.
Cierra los ojos, inclina la cabeza y posa sus labios en los míos. Me quedo "pasmada" unos segundos antes de corresponderle. Su beso es tranquilo, suave y apasionado. Mi respiración se calma.
Me tranquiliza saber que él puede guiar por sí mismo varias de las interacciones de los personajes y no puedo esperar a que dejen de grabar para indicarle qué podríamos mejorar.
—¡Corte! —grita el director—. Excelente toma, chicos, Soledad, tú... —Arquea una ceja—. Nada mal —el tono en el que lo dice es desagradable, como si no hubiera creído que tendría un buen desempeño.
Se gira hacia Jack.
—Jack, necesitamos más intensidad. Este personaje está fuera de sí, tus movimientos siguen viéndose cortados y, a la vez, flojos. No hay problema si te ves apresurado, eso se puede editar, pero ambos deberían tener el mismo ritmo en ese caso, ¿Soledad, crees que podrías adaptarte a Jack?
—Eh, no, eso no hace falta —interfiere Jack—. Ella sabe lo que hace, soy yo quien comete errores. Tomaré su consejo y lo intentaré otra vez. No se preocupe.
—Vale, ve a respirar entonces, Malek... —El director escudriña el lugar—. ¿Dónde demonios está Malek Cooper?
Malek vuelve a ingresar por la puerta abierta.
—Lo siento, tuve... Que salir hace unos minutos. —Corre hacia donde estamos—. ¿Cómo les fue?
—Excelente. Te hubiera servido verlos para guiarte y no hacernos perder mucho tiempo coordinando esta escena.
—Sé lo que hago y tengo memorizada la secuencia.
—Hmm. —Se cruza de brazos y aparta de nosotros—. Continuemos entonces, todos en sus puestos, empezamos en tres...
No me pregunto si estaba lista para volver a comenzar. Pero vale, estoy acostumbrada.
Malek no debe hacer toda la caminata y discurso, su personaje es una alucinación que ocurre justo cuando bajo la cabeza. La cámara está a menos de un metro, él posa su pulgar en mi barbilla.
En la visión, Malcon es todo lo contrario: Es dulce, romántico y tierno. Todo lo opuesto a su personaje normalmente y, claro, a la situación de Alma.
Desliza la yema de su pulgar un poco cuando me acomoda para vernos, mis ojos se clavan en los suyos. Mi expresión es distinta, boquiabierta; me pierdo en el verde de su mirada y él me mira con tal intensidad que tengo un ligero escalofrío.
Su mano derecha en mi antebrazo, apenas toca mi piel y cuando la eleva la sensación me genera cosquillas.
Se detiene en mi hombro, atrayéndome ligeramente hacia él antes de colocarla alrededor de mi cuello.
La velocidad y el cuidado en cada posición es perfecto, el calor de su palma en mi cuello me toma desprevenida, abro los ojos un poco más, tratando de no perder el anhelo en estos.
Cuatro de sus dedos bajan, su pulgar vuelve a acariciarme y él se inclina hacia mí.
Mantiene los ojos abiertos, su rostro está a menos de un centímetro del mío. Cierro los ojos y su aliento roza mis labios, mi frente toca la suya. Se detiene justo allí.
No me percato de que contuve la respiración toda la escena hasta que, cuando se aparta, tomo una larga respiración por aire.
—¡Corte! —Se ve que no le ha gustado lo que hicimos—. Bien, pero estamos intentando hacer lo mismo que el villano; esto ha sido muy... Limpio, digamos.
Es una forma educada de decir que lo hemos hecho perfecto y no quiere admitir frente a Malek que es buen actor porque lo resiente. Pero es la realidad. Esta toma es una toma sin un solo error.
Malek y yo compartimos una mirada fugaz; no somos tontos.
—Yo creo que ha estado bien —se defiende—. Pero vale, de las nuevas indicaciones entonces.
Vuelvo a hacer la escena con Jack.
Malek sale a comprar refresco a mitad de nuestros diálogos, enfadando a todo el mundo que debe esperar que regrese para seguir.
Vuelvo a hacer la escena con Malek.
Se vuelven a inventar una excusa para no admitir que somos buenos.
De vuelta Jack, esta vez mejora en adaptarse al personaje y es su mejor intento.
Me alegro por él, así que le corresponde un poco más rápido el beso, el director lo llama "hambriento" y aprueba la escena.
Solo queda que acepte una con Malek, quien, en serio, debería dejar de dar vueltas por el set cuando no le toca.
Otra vez está frente a mí. La caricia en la barbilla, su mano moviéndose por mi cuerpo. Un escalofrío recorre mi espalda cuando se toma el tiempo de girar un poco su mano alrededor de mi cuello, gesto que Malcon tiene, pero no lo había utilizado hasta ahora.