15. Tsunami #3
—Preferiría mantener eso en privado. —Subo mis codos a la barra—. Estoy algo cansada, no dormí casi nada ayer. Diría que quizá una sólida hora.
La cara de Jack pierde el color, sus ojos se abren en grande. Yo frunzo las cejas, no es tan sorprendente, cosas que pasan.
—¿Y aun así fuiste a actuar hoy? ¿Tomaste algún energizante o vitamina?
—Pff, no, días malos a pelo —bromeo.
Él sigue viéndose desconcertado, ladeo la cabeza. No entiendo.
—Pero, Soledad, te sabías tus líneas del derecho y del revés, no te equivocaste una sola vez. Además, todo de ti estaba como... Encendido. A ver, siempre actúas así, entonces pensé que es algo tuyo, ¿eres capaz de hacer eso sin descansar en absoluto? ¿En serio?
—Lo intento.
—Estás tomándome el pelo.
—No, ojalá.
—Joder, sí que eres un talento innato, ¿dónde has estado todo este tiempo? Y no creas que te lo digo por caerte bien, eh. Podría hacerte un montón de cumplidos sobre ti, sin embargo... Me impresiona, eres buena en esto.
—Gracias, lo intento.
—El hecho de que detestes a Malek solo hace más interesante tu trabajo como actriz, porque Alma en las cámaras está encantada con Malcon.
—Sí, lo sé. Me esfuerzo. Tengo esto donde puedo desconectarme por completo de mí.
Tengo cierto arte para disimular cualquier sentimiento negativo.
—Tomo otro vaso—. Bueno, es lo que las mujeres hacemos de toda la vida.
—Suspiro—. Tampoco es como que tengamos otra opción, el mundo siempre nos ha dado la oportunidad de resistir o de desaparecer.
Es fácil para ustedes, en la industria, en la vida, en todo.
Jack se limita a darle un largo sorbo a su bebida, algo desconcertado.
—¿A qué te refieres?
—A veces siento que el mundo solo les da derecho a los hombres de existir.
Si un hombre comete un error, estaba aprendiendo y era joven.
Si yo lo hago, soy una perra desconsiderada.
Si un hombre no da una segunda oportunidad, está siendo inteligente.
Si yo no lo hago, soy una hipócrita. Si un hombre hace daño a propósito, se estaba vengando. Si yo lo hago, estaba siendo cruel.
» Si a un hombre lo tratan mal en un trabajo, es un motivo de escándalo.
Si me pasa a mí, es un jueves en la mañana.
Si un hombre aparta a alguien importante para él, estaba confundido.
Si lo hago yo, me estaba saboteando y no lo merezco.
Si un hombre se acuesta con cien tías en un año, es solo un campeón aprovechando su juventud.
Si yo cometo una sola decisión idiota siendo adolescente, soy una tonta.
Y van a echármelo en cara por el resto de mi vida pese a que sea obvio que me afecta el tema.
Van a reducirme a una zorra, mientras que un hombre es solo un experimentador.
» No puedo ganar en un sistema que no está hecho para mí.
Ni siquiera las mismas mujeres me apoyan.
Basta con un hombre con ojos bonitos y labia básica para que se pongan de su lado.
No importa lo que diga o haga él, él será atractivo.
Yo seré histérica. Un hombre puede dominar esta industria, y el mundo.
Puede hacerlo con su esfuerzo mínimo. Mientras que yo debo ser excepcional para ser notada.
» Un hombre puede hacer lo que quiera, yo puedo hacer lo que me queda.
— Dios . —Jack baja su vaso. Rechaza la nueva botella que le trajeron.
Si supiera que reemplazando "Hombre" por "Malek" tendría todo el contexto que necesita.
Sigo pensando en eso. En cada cosa, y siento náuseas. Malek probablemente sabe cómo acabó todo con Terrence y aun así se le ocurrió la broma sobre "te follaste a tu profesor".
Yo sé que lo consumía el rencor, pero, igual hace que vea rojo. Recuerdo cada palabra que me ha dicho desde que nos reencontramos, mi mano tiembla.
La realidad es que nadie ha sido tan bueno haciéndome daño. Todo proviene de que siempre espero que sea mejor, siempre espero encontrar a mi amigo y Malek siempre me cierra la puerta en la cara con sus palabras ácidas.
El vaso se resbala de mi mano, haciéndose añicos en el suelo.
—¡Soledad! —exclama Jack—. ¡¿Estás bien?!
—Necesito ir al baño —farfullo.
No voy al baño, solo pretendo ir. Todo me da vueltas, he bebido demasiado y quiero vomitar, así que salgo a la calle.
Quiero irme de esta ciudad y en mi mente ir caminando empieza a sonar como una buena idea. La noche es oscura, la acera sigue mojada por la lluvia. Siento que podría caerme en cualquier momento.
Traer tacones no ayuda. Me detengo un segundo a quitármelos. Creo que el hotel no queda tan lejos, solo unas treinta cuadras.
Saco mi teléfono para revisar Google maps, me encuentro el WhatsApp abierto. Malek se salió de todos los grupos. Aprieto la mandíbula.
El tono de llamada está sonando antes de que yo piense en lo que estoy haciendo.
Me contesta al instante.
—¿Sol?
—Cooper, no sé dónde estés o qué clase de mierda tengas en la cabeza. No me importa, pero si no estás en el set en unas horas...
—¿Qué te pasa? ¿Estás borracha? —me interrumpe—. ¿Estás bien? ¿Dónde estás?
—Tienes hasta la mañana para aparecer y arreglar este desastre. O yo también voy a renunciar.