15. Tsunami #2
El cuarto está bastante limpio, no veo sus zapatos en una esquina ni su abrigo colgado de los ganchos. Solo hay una caja de alfajores vacía en la basura.
Abro el refrigerador. No hay refresco.
Oficialmente se fue.
Estoy por regresar a mi sitio cuando noto una hoja blanca colgando de la puerta del refrigerador.
Solo la pillo porque se cae al yo cerrar la puerta. La levanto, tiene algo escrito. Es bastante largo.
Querida Sol,
No pude dormir en la noche porque sé que he apagado cada uno de los rayos de luz que implantaste en nosotros.
Doy fe en que eres un ser diferente al resto, que al nacer viniste a este mundo con un don.
Eres una bruja, y tus poderes mágicos me han estado bendiciendo de alguna manera u otra, pero hasta los hechizos tienen fecha de caducidad.
Es hora de que te devuelva lo que nunca fue mío.
Estando aquí me di cuenta de que siempre he aprendido de ti, que parte de mí eras tú.
Mis partes favoritas de mí, atrás de ellas estabas tú.
Eres excelente, disciplina y muy, muy fuerte.
Quizá demasiado. En definitiva más que yo.
Lamento que la vida te haya forzado a ser fuerte cuando solo debías ser feliz, lamento haber sido parte de ello.
Me siento como un idiota por lo que he hecho desde que nos reencontramos, y antes de separarnos. Y siempre.
Pasé tanto tiempo demonizándote en mi cabeza, que me ha abierto el cráneo en dos y tu fantasma finalmente ha escapado de su cueva.
Nunca quise causarte ningún dolor, nunca quise hacerte daño. Solo quería ser una especie de amigo para ti. Aunque no importa lo que quise sino lo que es.
Confío en que te irá bien. No tiene sentido lo buena que eres para que este sea tu primer papel grande. El mundo siempre ha sido tan injusto contigo. No voy a seguir permitiéndolo.
Cómo dije alguna vez: No sé qué sería de mí si no te hubiera conocido.
Te aprecio, llama gemela.
Tu destructor de promesas profesional,
-Cooper
El set está ardiendo en llamas. Aprovecho el retraso para ponerme hielo y rodajas de pepino en los párpados hinchados.
La mitad habla mal de Malek, diciendo que es poco profesional. La otra mitad está consternada preguntándose qué puede hacer que alguien tan ambicioso y duro como él pudiera decidir irse de la noche a la mañana.
Sea como sea, el trabajo sigue. Los de producción no nos lo quieren hacer ver, pero están entrando en pánico decidiendo qué hacer.
Si conseguir un nuevo actor, si negociar con él para no aceptar su demanda, si utilizar a Jack Daniels como nuevo protagonista, si demandarlo y sacarle millones de dólares.
Por ahora, nos mantenemos en el plan original. Me han hecho hacer la mayoría de mis escenas con Jack. No habíamos ensayado juntos a solas antes.
Se le da bien, me gusta que pueda verse tan despreocupado y juguetón en persona mientras que su personaje, el cual es el villano, es un completo psicópata al que te da miedo siquiera mirar a la cara.
Las secuencias son tranquilas, él siguiéndome desde lejos. Una conversación casual, una especie de cita. Tenemos química. Me cae bien.
Al terminar el día, la tensión en el aire de la mañana no se ha disipado, sino incrementado. Nadie sonríe en el set, todos están preocupados, incluyendo el equipo de marketing , que ya había preparado la gira de prensa con base en las necesidades de Malek Cooper.
—¡Eso es todo por hoy chicos! —anuncia el director—. Mañana aquí a las doce del mediodía. Estamos intentando hacer la escena de la piscina, y es el horario más caluroso que encontramos con estas recientes lluvias.
Solo observa a Jack al hablar, me estoy acostumbrando a ser una cualquiera en el rodaje pese a ser la protagonista. Me repito que así empezaron todos. Mejorará.
—Sin problemas —contesto.
Él se aleja, yo me acerco al refrigerador en conjunto con el staff y saco un refresco para guardarlo en mi mochila. Noto que mi nuevo compañero me acompaña.
—Disculpa te moleste, ¿sabes qué pasó con Malek? Estoy preocupado, nunca ha hecho algo así. Incluso cuando le pidieron raparse para un papel secundario.
—Eh...
—En serio estoy asustado. No respondió mis mensajes ni mis llamadas, y lo llamé ochenta y dos veces desde que me enteré.
—¿Crees que...?
—No, a ver, asumo que fue por voluntad propia. Solo quiero controlar que esté bien.
—Apuesto a que responderá en unas horas. —Asiento con una sonrisa forzada de labios sellados. Sintiéndome incómoda de no saber cómo empezar a explicarle la verdad.
El clima aún está gris, las nubes tapan la luna, que ya subió a lo alto. Hemos estado todo el día trabajando. Son las ocho de la noche. Me pregunto si lo que querían era distraer al equipo para que estuviera ocupado y no se filtrara la noticia.
—Te ves deprimida —resalta Jack.
—Estoy teniendo una semana complicada.
—Normal, te has quedado sin pareja. —Ríe—. ¿Quieres hacer algo para levantarte el ánimo? Conozco un bar temático en el centro de la ciudad que hace tragos que se sirven en frutas. Están deliciosos.
—No sé si...
—Anda, Soledad. Yo invito, es lo mínimo que puedo hacer luego de que guiaras tan bien en las escenas de hoy y lo dieras todo pese a, claro, las malas energías en el set.
Eso me hace reír.
—¿A qué hora?
—¿Una hora luego de que llegues al hotel? Yo estaré por aquí aún, te paso a buscar. Mi compañero de cuarto pilló un resfriado y no quiero que me contagie, así que evito estar encerrado allí lo máximo posible.
—Oh, entonces por eso quieres salir esta noche.
—Me has pillado.
—Vale, nos vemos en una hora, Jack. Gracias.
La última vez que me emborraché, tuve una pesadilla donde me encontraba con Cooper en los pasillos de la biblioteca. El techo empezaba a caer, junto al cielo. Él me pedía disculpas, yo también lo hacía. La biblioteca se inundaba en agua negra.
Ahogo ese recuerdo en mi tercera margarita. Jack abre otra botella de ron, ha empezado a servirse él mismo.
—Entonces, Soledad, ¿por qué Baile inolvidable?
—Vi el casting , me lo envió mi antigua representante que... Es solo mi mejor amiga con un poco de tiempo libre. Era la película clásica favorita de mi ex y pensé sería chistoso arruinársela.
—Eso suena a una historia interesante.
—No lo es. Es solo tonta.
—¿Hace mucho terminaste con él?
—A los diecinueve.
—¿Lo recordaste tantos años después?
—Tengo buena memoria para las cosas malas —balbuceo llevándome otro trago a la boca—. ¿Puedes comprar otra ronda?
—Claro. —Desliza su tarjeta al barman —. Y, ¿no le pareció raro eso a tus nuevas parejas? En caso de que sepan, obvio.
—No he vuelto a tener novio desde ese entonces.
—¿No te interesa o no se ha dado?
Acerca su silla a la mía, su cuerpo ligeramente inclinado hacia mí. Sus ojos claros en mi mano alrededor del vaso.
—Lo he intentado. Pareciera que el amor no funciona mucho para mí. No me interesa tener una relación, al menos no ahora.
—Hmm, ¿y qué te interesa?
Giro mi cabeza hacia él, creo que el alcohol ha empezado a hacer efecto.
—No lo sé.
—Por cierto, ¿tú y Malek se conocían de antes? Ya sé lo del teatro, pero no entiendo, ¿por qué se llevan mal?
—Es complicado de explicar.
—Tengo paciencia.