Arte para no artesanos 7. Actor #2
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7. Actor #2

Elevo la cabeza, estiro el brazo hasta alcanzar su sombrero de vaquero y me lo coloco en la cabeza. Puedo sentir sus ojos cambiar de sitio a cada segundo, sus caderas pegarse a las mías. Apenas hay espacio para que me acomode el sombrero.

—Como no me trajiste un recuerdo del viaje, me quedaré con esto.

Toca la punta, hundiéndolo más solo para molestarla. Toma una de mis trencitas en su mano.

—Adelante.

Deja caer la trenza atrás de mi espalda, su mano se devuelve a un lado.

—Me gusta robarte —admito en tono tierno.

—Lo sé, Alma. —Suspira—. Lo tengo claro. —Malek "involuntariamente" se lleva la mano hacia el corazón.

Me muerdo el labio. Esa última improvisación fue grandiosa.

Aprendo sus tácticas, puedo empezar a predecir lo que hará. Aunque el silencio alrededor nuestro me hace pensar que quizá hemos arruinado la peli y ahora nos odian.

—¡Corte! —grita el director.

Me permito respirar otra vez. Malek ya se ha alejado por completo de mí apenas recupero la consciencia, el director nos señala.

—Ustedes dos hicieron todo lo opuesto a lo que se les indicó que hagan. —Entrecierra los ojos—. ¡Y les ha salido estupendo! —Aplaude—. No es la dirección que pensé tomar, pero se ve genuino, se ve humano, se ve... Romántico. La conservamos por ahora.

Lo busco con la mirada, él está tomando una lata de Coca Cola zero. De pronto tengo sed.

—Oigan, eso fue excelente y me informan que las fotos han quedado estupendas, una sola cosa más, estaba pensando tener la escena del beso agregada aquí.

Ya saben, está en el libro, no en la peli, estaba considerando utilizarla, ¿podrían repetir la escena agregando ello? Ya preparo al equipo otra vez.

—Disculpe, ¿qué? —cuestiona Malek dándose la vuelta, sé que algo lo ha tomado por sorpresa por primera vez en su vida.

No soy inconsciente, sé que los personajes son pareja, se besan, follan con ropa, sin ella, una larga lista de etc... Pero no esperaba que fuera tan pronto.

Elevo la vista hacia Malek, me desvía la mirada. Trago saliva.

Maldita sea. Qué mal  timing  para haber mencionado tanto su vida íntima en la mañana.

No sé si pueda hacer esto, llevo cinco años sin salir, hablar o ir a alguna cita con alguien. No recuerdo cómo besar.

—No estaba en el guion, pueden rechazar hacerlo si... —se mete una de nuestras coordinadoras de intimidad a la conversación.

—Podemos hacer solo una toma donde  parezca  que se besan —propone la otra—. Es profesional mantenerse en tus propios límites. No pasa nada, y creo que agregarlo a último minuto...

—Lo haré —respondemos al mismo tiempo.

Contengo un suspiro. Esperaba que él dijera que no.

—Supongo que podemos intentarlo entonces —balbuceo.

Los presentes vuelven a colocarse en sus lugares, nosotros vamos hacia la entrada de la casa, donde están las vallas de madera, donde se supone que ocurre la situación.

Oigo la claqueta, trato de entrar en personaje. Malek ya lo ha hecho.

Siento su respiración demasiado cerca, está contando los segundos para que termine. Intento relajar la cara, no sé cómo me esté viendo, pero sin duda no como alguien que de verdad quisiera besarlo.

Su mano se posa en mi cintura. Yo no tengo idea de qué hacer con las mías, así que me quedo por completo quieta. Cierro los ojos.

Cuando inevitablemente sus labios quedan pegados a los míos, es incómodo y somos torpes. Por un instante pareciera que Malek no sabe qué hacer en el beso y eso casi me hace reír, arruinando la escena.

Siento que mi lengua no pertenece a mi boca y que mis dientes lo han golpeado, me sonrojo de la vergüenza ajena que debemos estar dando.

Su mano en mi cintura apenas roza, se arrepiente bajándola a mis caderas, luego vuelve a intentarlo. Yo no sé si inclinarme hacia él o si alejarme. No hay ritmo. Para colmo, el director tardó un par de minutos en permitirnos separarlos al cortar la grabación.

Escudriño su rostro, tiene mi brillo labial por toda la boca. Bajo la cabeza, él también. Esto es raro.

—Sí, esto no ha funcionado. —Niega con la cabeza el director—. Lo intentaremos con otra escena otro día, tomémonos un pequeño descanso.

Él camina rápido hacia el baño, yo agradezco a una de las coordinadoras que me ofrece una toallita desmaquillante para limpiarme la boca. Voy a nuestra máquina expendedora por una lata de refresco.

Tomo un tiempo prudencial antes de entrar al mismo baño, incluso me acabo la lata antes, entro solo a arrojarla en el cesto más cercano y a lavarme las manos.

Lo veo en el lavado terminando de limpiarse el brillo labial. Carraspeo fuerte para hacerle saber que estoy aquí.

—Oye, Malek, sobre lo que acaba de pasar...

—No digas nada y de preferencia no lo volvamos a mencionar.

—Sí, exacto. Perfecto.

—Bien.

—Bien.

—Súper.

—Genial.

—Bueno, a la próxima escena.

En la siguiente, estamos jugando en la granja. Ya probablemente solo estemos una semana más en esta locación, lo que han sido varios días de esfuerzo serán probablemente menos de diez minutos en la película.

La inseguridad sigue en mí, pero me reconozco a mí misma que aparentar corretear a Malek alrededor del campo como si estuviera enamorada de él es un trabajo duro y no estoy fallando tanto.

Me dejo caer en el césped, él me sigue. Nuestro alrededor huele a tierra mojada y gallinas, pero debo pretender que las flores son lo que más se siente. Malek toma mi cintura en sus manos y me levanta encima suyo, me muero de risa.

Todo va bien hasta que nuestro peor enemigo natural regresa: Una gallina intenta atacarlo, otra vez.

Grito, él me suelta y ambos intentamos levantarnos. El animal trata de saltarle a la cara, Malek me usa como escudo humano. Me froto los ojos.

No es una gallina cualquiera, ¡es la misma gallina!

—¡Socorro! —grita uno de los profesionales de sonido cuando la gallina se sube a su micrófono.

—Esto no puede seguir pasando —reclamo.

—Es la primera vez que nos pasa, estos animales son los más mansos del país, no sabemos qué tienen en contra de Malek Cooper.

Eso me hace estallar en una carcajada tan grande que se me pasa el enojo porque haya intentado sacrificarme a mí para salvarse.

—No se preocupe, en definitiva las quitaremos. Propongo todas las escenas sin ellas —dice uno de los trabajadores.

—Joder, ya me estaba encariñando. —Hago un puchero—. A la peleonera le iba a poner Clemencia.

—Voy... Voy a descansar si no tenemos nada más por hoy —habla Malek.

—Fuerza.

Nos reunimos todos en un gran toldo, las cortinas están cerradas y el aire acondicionado al máximo, pues afuera empezó a hacer calor. Estoy perdiendo el tiempo en mi teléfono, Malek está leyendo un libro en una esquina.

Agregaron dos números nuevos al grupo de trabajo, me quedo tensa viendo Jack Daniels en el perfil. Aunque mi atención pronto es capturada por una larga fila de doce cajas de pizza puestas en la mesa.

—Hice una pequeña orden para el equipo —Malek rompe el silencio—. Gracias por todo hoy, chicos.

El toldo se llena de vítores y aplausos, es algo pequeño, pero pareciera que nadie antes los había tenido en cuenta. Planeo subir ya al bus de ida cuando una de las chicas de Marketing y propaganda nos llama para sentarnos junto a ella.

—Disculpen que los moleste, solo quería mostrarles el material gráfico que vamos a lanzar esta noche para presentarlos.

—No hace falta, lo que sea estará bien para mí —contesta él.

—Opino lo mismo.

—Como gusten. —Cierra su laptop—. Otra cosa, esto es solo un comentario, al público les gustará ver que se llevan bien en las ruedas de prensa o cuando se vean juntos, ya saben, para alimentar el espíritu del romance.

—No hay fuerza en el mundo que me haga fingir que me gusta mi coestrella, si eso es lo que está insinuando —corta tajantemente Malek.

La chica aún con su laptop en sus manos se sonroja tanto que me preocupa que vaya a explotar.

—Oh, disculpe...

—Creo que es irrespetuoso siquiera insinuarlo. Si algo así estuviera aprobado, estaría en mi contrato. Hay quienes tenemos una vida fuera del rodaje y no tiene sentido arriesgarla por rumores para subir el rating .