7. Actor
ACTOR
Más vale curar que prevenir.
—¿Te molesta no regresar al hotel esta noche? Quiero traer a una chica y no tengo problema con que nos observes, pero ya sabes, quizá tú no podrías dormir.
Dormir en el piso es más cómodo que escucharlo. Pero lo tengo que escuchar de igual forma.
El sol entra ligeramente por el espacio abierto de la cortina, dándome justo en la cara.
—¿Te parece gracioso que eso sea lo primero que me digas? No "Buen día, Soledad", no "¿Cómo amaneciste?" Sino: Voy a follar esta noche, ¿estás dentro o estás fuera?
—No, no lo digas así, que suena a que te estaba invitando y eso no me gustaría. De hecho, te desprecio.
—Tranquilo.
—He hecho tríos antes, pero, ¿donde quiera a la otra persona en el infierno...? No, espera, creo que he hecho eso también. Pero vale, no me atraes, no se me pararía.
—Gracias.
—De nada.
Me levanto a duras penas, dormí muy tarde anoche intentando visualizar cómo hacer mejor mi trabajo. Por otro lado, mi espalda se ha acostumbrado, y ya aprendí que debo ir primero a la cocina que al baño para que Malek no se prepare su café y tire el resto sin dejarme nada qué desayunar.
Armé un plan, tengo mi cepillo en el lavadero y escondí mi pasta dental en el cajón de cubiertos ayer en la madrugada. Puedo sobrevivir a esto.
—Respondiendo a tu pregunta: Sí, sí me molesta. Eres millonario, ¿no? Págate un motel.
—No se llega a ser millonario gastando en tonterías, si ya tengo un sitio, ¿por qué pagaría otro? Además, no quiero que me vean entrando o saliendo de un motel. Mejor que ella venga a mí.
—Pobre chica.
Malek se desabrocha el pijama de seda verde, lo deja caer al suelo y peina su cabello con una mano.
—La experta en el romance ha hablado. Por favor, todos oíd al mesías del amor.
—No soy una experta. —Revuelvo mi taza de café con una cuchara—. Pero podría apostar lo que sea a que eres un mal polvo.
—Con el poco dinero que tienes y encima te das el lujo de apostar mal.
—Es lo que pienso.
—Tú piensas un montón de cosas que no son.
—¿La chica que viene es tu novia?
La sonrisa de labios sellados de Malek amenaza con romperse en una más amplia, sus comisuras se curvan aún más.
—No te incumbe.
—No voy a ser cómplice de una infidelidad. Te lo advierto, si descubro que tienes novia y traes a otra, te delataré.
—Eso tampoco te incumbe.
—Realmente eres el diablo en persona. —Niego con la cabeza, me llevo la taza a los labios. El café está amargo.
—Del diablo se dicen cosas muy buenas sobre su desempeño sexual —dice en tono jocoso antes de entrar al baño—. ¡Haré lo que quiera, por cierto! —grita desde dentro—. ¡Búscate un callejón donde pasar la noche o algo!
Espero que salga para responderle, valoro los pocos minutos de paz que tengo cuando no está cerca. Vivo estresada cada día desde que "vivo" con mi peor enemigo.
—Espero que tengas muchas fuerzas para este día, las necesitarás si quieres pretender enamorarte de mí —se burla.
—Espero que te atropellen hoy al salir de grabar.
—Al menos tengo un auto con el que me podría pasar, tú debes volver en el bus de rodaje.
—¿Eres siempre así de insufrible?
—No. Lo práctico cada día, ¿voy mejorando? Si me pudieras dar tu calificación con opinión constructiva, dime, ¿qué dirías de mi nivel de insufribilidad?
—No entiendo cómo alguien querría involucrarse contigo, emocional o sexualmente.
—Soy atractivo, inteligente, elocuente, gracioso, romántico, famoso, talentoso, guapo, millonario... Hmm, creo que no lo sé, quizá por mi buen corazón.
—¿Me mentiste la primera vez que hablamos?
—Sí lo hice, la verdad es que no creo que el rubio te quede bien.
—No me refería a eso, estúpido.
—Lo sé.
—¿Entonces?
—Te dije lo que le diría a cualquier desconocida que se nota que se cree lo que sea que le digas.
Aprieto la mandíbula tanto que casi me muerdo la lengua.
—No te creo. Es más, sospecho que ahora me estás mintiendo para hacerme enojar.
—Ay, Soledad. Y yo pensando que Terrence era un buen manipulador. —Ríe—. Resulta ser que tú eres simplemente una buena presa.
La taza se me cae de las manos. El café mancha mi pijama.
—Te odio.
Él se acerca con las manos detrás de la espalda, el torso descubierto y el rostro radiante. Sus ojos se encuentran con los míos, su cuerpo está a menos de un metro. Aspiro su perfume.
—Pff, qué pena.
—¿Por qué...?
—¿Vas a preguntarme por qué te detesto? ¿Eres así de descarada? —Acerca su rostro aún más.
—Iba a preguntar por qué insistes con hacerme enojar tan temprano, últimamente ya ni siquiera entrenas antes. Tienes todo el día, todos los días, hasta que acabe el rodaje, ¿Por qué ponerme de prioridad?
—Hacerte ragebaiting es como mi café de las mañanas.
—¿Entonces por qué sigues a lo largo del día?
—Buena pregunta. —Se encoge de hombros—. Quizá me hace sentir bien saber que no puedes huir de tus problemas, tal vez necesito practicar para mi próximo rodaje donde soy un hijo de puta o... Quién sabe, puede que eso me excite y ya.
—Eres un asqueroso.
—Puede ser cualquiera de las tres, no es mi culpa que escojas la que más te llama la atención.
—Eres un depravado.
—Claro, claro. Cómo gustes.
—Cada vez que respiro, maldigo el día que naciste.
Eso lo hace carcajearse.
—Sigue así, Soledad. Ya casi me vengo —bromea—. Eres tan tonta que hasta lo encuentro adorable.
—Hazme un favor y ve al set.
—No te haré ningún favor, de hecho, voy a desayunar. —Abre el refrigerador, hay una caja de dulces que juro que no estaba ayer en la noche—. Apresúrate en arreglarte y limpiar tu desastre. Te quedan veinte minutos.
Se lleva el alfajor de dulce de leche a la boca sin cortar el contacto visual conmigo.
—Andando —repite con la boca llena—. De paso, luego limpias las migajas que dejo en la mesa.
Los personajes en la granja tienen un pequeño momento antes de que "sus vidas se arruinen". Luego de la escena del establo donde conseguimos que la gallina dejara de picotear a Malek viene una en una huerta.
El sol está en alto, hace calor y estamos grabando con los vestuarios porque quieren anunciar que seremos los protagonistas con imágenes y vídeos promocionales. El equipo de marketing está trabajando como almas que se lleva el diablo.
Yo tengo una falda corta de mezclilla, un top a cuadros, una peluca rubia con dos trencitas y ganas de morirme. Me siento ridícula, siento que se me escapa el culo del atuendo y el top me queda grande porque confundieron mi talla, pero necesitan este contenido lo antes posible.
Me veo lamentable con el maquillaje que intenta hacerme ver sonrojada, aunque Malek no se queda atrás. No creí estar viva para verlo vestido de vaquero. Sé que se siente un poco avergonzado igual, mas lo oculta de maravilla.
Guion, sección tres, página cincuenta y tres, sector superior de la página. Mi mente lo recuerda todo con lujo de detalles. También repaso en mi cabeza la escena de la película original.
Respiro hondo, todo saldrá bien.
—Lo vas a hacer mal —susurra él al colocarse a mi lado.
—Aún no están grabando, no tienes que estar cerca de mí.
—Eso no importa, lo vas a hacer fatal. —Me está irritando.
—No tienes ni puta idea de qué haré o no haré.
—Estás pensando en hacerlo igual que la actriz en la primera película y, si te tomaras un poco de tiempo para informarte, sabrías que los fans en su momento odiaron la actitud que ella refleja en el personaje.
Observo a nuestro alrededor, el director está ocupado, los que sostienen las cámaras se encuentran lejos. Están esperando que el sol se ponga exactamente donde quieren.
—Eso... Eso no lo sabía.
—Lo sé, Alma es una chica de campo inocente, no una cowgirl . Es una inconsistencia de la adaptación, pero no lo mejoraron en el guion del remake tampoco.
—¿Por qué no?
—No lo sé, supongo que les da igual. O quieren crear el mismo discurso por parte de los fans originales para atraer atención o simplemente quien lo escribió de nuevo no es de investigar.
—Entiendo. Gracias. —Carraspeo—. Ejem... ¿Cómo sé que esto es real y no una forma tuya de hacerme quedar mal?
—No voy a sabotear mi propio proyecto, no seas tonta. Te odio, pero no más de lo que amo ser el mejor.
—No eres el mejor, Ron Kennedy... —susurro.
—Se retira este año.
—¡¿Se retira?! Pero si ha sido el más aclamado de los últimos años —exclamo en alto, tapándome la boca a mí misma—. ¿Cómo sabes? —murmuro.
—Él me lo dijo, nos llevamos bien. Ya ganó todo lo que quería y, bueno, tengo entendido que quiere unirse a su suegro para producir filmaciones, dar un paso al lado de tener el reflector en la cara. En realidad es un movimiento estratégico.
—Quién lo diría.
—A ver, que se cambiara legalmente el apellido daba pistas sutiles.
Ese comentario nos hace reír a ambos, es un segundo, no es nada. Un parpadeo perdido donde ambos sonreímos al mismo tiempo, burlándonos de la situación, es casi tan imperceptible que podría haberme imaginado la complicidad, pero tanto Malek como yo lo notamos.
Ambos volvemos a nuestras expresiones serias al instante.
—¡Empezamos, toma uno!
Mi corazón va a diez mil por microsegundo, no sé si estoy lista para esto. Pero solo tengo esta oportunidad, así que me obligo a pararme frente a Malek y dejar que me rodee en un abrazo.
—Te he extrañado, Alma.
—¿Extrañado? —Elevo ambas cejas, casi con un aire retador, pero recuerdo lo que él dijo, así que, en su lugar, intento verme confundida—. No llamaste en todo el invierno.
Lo que estaba prescrito como un reclamo, ahora es solo un recalco inseguro.
El abrazo acaba, nos apartamos, él a centímetros de mí.
—Pero pensé en ti.
—Por supuesto que pensaste en mí en tus vacaciones a Islandia. —Río—. O recorriendo Europa con los miles de lujos y mujeres bonitas, lo tengo claro. —Es algo complicado hacer sonar bien algo que debería sonar con ironía. Puede que la esté cagando. Puede que Malek quiera sabotear mi carrera.
No debí hacerle caso, mas ya no me puedo echar para atrás.
—Sí, así fue.
—¿Quieres que piense que piensas en mí cuando estás rodeado de todo lo que siempre quisiste?
—Siempre pienso en ti —su diálogo, que era seductor, sale rápido, en un farfullo algo nervioso y torpe.