Arte para no artesanos 5. Estrella #2
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5. Estrella #2

Ella es preciosa. Sus piernas son largas, su cabello corto y su sonrisa brillante.

Sus manos se ven delicadas, su piel bronceada hace contraste con su tono de cabello, me hipnotiza.

Pero a la vez, me hace sentir poco preparada, cada vez que mueve su cuerpo lo hace con tal gracia que pareciera que nació para esto.

—No, ninguna —contesto.

—En realidad, siempre se me ha dado muy bien. —Sonríe Malek—. He participado en varios musicales, también sé cantar, pero bueno... Moverme se me da mucho mejor.

—Oh, ¿en serio?

—Y sabía de qué iba el papel al que me presenté, llevo unos… ¿dos meses? Con clases intensivas de danza urbana, que creo que es el estilo que más usaremos. Me recomendaron con usted, señora Chandler, pero no pude conseguir cupos. —Hace un puchero.

—A ver, abrí mi academia hace poco y no puedo hacer muchos turnos con muchos alumnos, mi hija me necesita. De hecho, tuve que tomar la difícil decisión de seguir con esas clases o ser su coreógrafa principal, y aquí estamos.

—Lo hará genial.

—¡Gracias!

—En serio, se habla mucho de usted en el mundo del ballet. Así que ya sabe, estaba intentando ponerme a la altura para una profesora así. —Le guiña—. Nos divertiremos bastante en los próximos meses.

—Eso espero. —Se levanta—. Antes de que muestre la coreografía, la cual está llena de referencias a la película original... Ustedes, ¿se conocen?

—¿A qué viene la pregunta? —Frunzo las cejas.

—No es una coreografía fácil, tiene levantamientos y trucos riesgosos. Sería ideal que se conozcan un poco antes, que se familiaricen con el otro, que creen confianza.

Ambos compartimos una mirada ácida, cada uno dice "imposible" en su cabeza.

—Nos conocimos en la universidad. Pero no somos amigos.

—Vale, ¿Sol...? ¿Soledad? —Ladea la cabeza—.

Párate frente a Malek, por favor, ambos mírense.

Tienen que saber a quién tienen de pareja, tener claro su altura, su estado físico, ¿qué pueden esperar del otro?

En caso de un imprevisto, ¿qué tan rápido reacciona?

¿Qué tanta fuerza tienen sobre sí mismos y sobre el otro?

No es secreto que esta actividad requiere mucho, mucho esfuerzo físico y mental.

Tienen que confiar en sus capacidades y en las capacidades del otro.

Cuando ella se gira, Malek me saca la lengua y yo le muestro el dedo del medio.

—Confío más en que mi abuela muerta pueda levantarme con seguridad que tú —susurro.

—Sí, yo también confío en que ella sería mejor bailarina que tú.

—No sabes nada de mis habilidades.

—Sé que soy veinte veces superior a ti y eso es yo siendo humilde.

—¿Dan premios al ego más grande?

—De hecho, sí, mi Óscar te lo recuerda. No sabrás nada de ello porque nunca estarás ni cerca de oler uno.

—¿Sabes que podrías estar cerca de oler tú? La tierra del cement...

—Bien, ¿qué tal? ¿Qué opinan del otro? —cuestiona la profesora sonriente.

Ambos nos quedamos en silencio, nos evitamos la mirada como si viéramos al diablo y tengo el cuerpo tenso. Ella debe notarlo porque se coloca detrás de mí con sus manos en mis hombros.

—Malek, presta atención —ordena—. Cuando miras a Soledad, ¿qué es lo primero que notas en comparación tuya?

—Es más bajita —lo dice con un tono hasta tierno, yo aprieto los puños de forma disimulada.

—Correcto, eso nos cuenta muchas cosas. Cómo que, por ejemplo, podría ser más fácil para ti guiar los trucos, ella tiene las extremidades más cortas, no debes calcular la altura según tu percepción sino lo que sea seguro para ella y debes tener cuidado al moverte en el mismo espacio.

En un baile pegado, ambos ocupan espacios diferentes y, pese a que deba parecerlo frente a la cámara, no pueden ser descuidados al marcar el movimiento o tocar al otro. En especial tú.

—Anotado. No tendrá problemas de mi parte.

—Excelente, Malek, ahora… —Camina en círculos alrededor nuestro, se detiene al lado de él—. Soledad, cuando piensas en bailar con Malek, ¿qué es lo primero que piensas?

Que lo odio.

Que no me gusta cómo me mira.

Que no quiero tener sus brazos cerca.

O sus piernas detrás de las mías.

Detesto que sea más alto que yo.

O que sus manos sean capaces de capturar mis muñecas en su totalidad.

Que lo quiero lejos.

—Hmm, no lo sé.

—Vale, pasemos a otro tema, solo por conocer más al equipo con el que trabajaré, ¿Cómo describirían su coordinación, motricidad y equilibrio?

Estaré bien.

“Estamos jodidas. Nos vamos a morir y lo peor es que lo va a ver Malek y se reirá de nosotras por morir”.

Joder, un poco de motivación, voz interior.

—Diría que soy un nueve, siempre se me ha dado con facilidad y, como le comenté, sé a lo que vine, ya estuve practicando. Me considero un buen amateur .

“¿Ves? Jodidas”.

Observamos los vídeos que grabó para nosotros la profesora con su pareja, todas las coreografías listas. Respiré con normalidad solo en la primera, la cual es dulce, sencilla y extremadamente inclinada hacia el tacto, pero no me importa. Lo sobrellevaré. Sobrevivo.

La segunda es... Follar con ropa.

En la tercera creo que, si Malek no me sostiene bien, me rompo el cuello.

La cuarta es follar con aún menos ropa. Y con lluvia en medio. Y con una cantidad innecesaria de movimientos de cadera.

Ya el guion tiene suficientes escenas sexuales, ¿cuál era el punto? Detesto a los escritores de romance y a los que los impulsan a seguir con su locura.

La quinta tiene opción a y opción b, pues es un baile lento y la canción oficial aún está por decidirse. Tenemos una opción, pero están intentando que Kale Moon acepte un contrato para escribirles una en específico para la película.

Pese a la tensión entre nosotros al ver los vídeos, Malek me sonríe, posa su mano en mi hombro y da un par de palmaditas para tranquilizarme luego de terminar de ver el tercero por cuarta vez.

Eso en mi idioma significa: «Voy a decir que fue un accidente».

Queda bien frente a la profesora, se ve como un compañero preocupado y amable. Cuando estamos frente a frente, tiene cuidado en seguir mis pasos, en guiar mis manos y dedicarme miradas comprensivas cuando ella nos observa.

Cuando no...

—Tengo miedo —murmura tan bajo que casi no lo oigo.

—¿Por?

—Mi abuela decía que era de mala suerte que te pisara un sapo.

—Estás empezando a cansarme.

—Pff, no duras nada.

Abro la boca ofendida, la profesora se da vuelta. La cierro.

—Vale, chicos, eso sería todo por hoy, se nos fueron volando las horas. —Aplaude—. Estoy segura de que harán un trabajo maravilloso, los veo muy capaces.

—Es que usted es una gran profesional —contesta Malek.

—¡Gracias por decir eso!

—En serio, ha sido estupenda, me doy cuenta por qué no pude conseguir una clase antes. Fue creada para bailar.

El rostro de ella se ilumina por completo, se lleva ambas manos al pecho. Ha dicho exacto lo que yo pensé en los primeros minutos de convivir con ella, pero yo no he tenido la gracia de expresarlo y, la verdad, puedo entender por qué el mundo lo ama.

Malek es educado, divertido, atento, detallista. Se fija en lo que necesita que brille en ti y lo pule. Se percata de cada flor del jardín y la rocía. Él es como un rayo de sol para quien esté alrededor, excepto para mí, que me da justo en los ojos.

Tenía claro que su carisma era inigualable, no se llega a la cima sin agradar a cada escalón; sin embargo, verlo pasar en vivo ha sido diferente.

Es excelente.

Aborrezco a muerte que lo sea.

—¿Les gustaría ir a cenar para celebrar? Conozco un restaurante bastante bueno en esta manzana —ofrece la profesora.

—Me encantaría, mas tengo que... —Malek está yendo al borde de rechazarlo, pero me meto a la conversación.

—¡Claro! Sería genial saber más de ti —lo interrumpo.

Malek se aclara la garganta.

—Por supuesto que iremos.

—Denme un segundo, voy al baño y partimos entonces. Ay, estoy tan feliz.