22. Entonces, dibuja un pene
Entonces, dibuja un pene
¿Ysi me equivoco? Entonces, dibuja un pene.
Escuché esto muchas veces, no necesariamente con esas palabras, pero sí con esa actitud. ¿Ysi me equivoco?
Cuando era pequeño, en el colegio, fue tan constante la idea que me transmitían de que me estaba equivocando, de que todo lo hacía mal, de que no me enteraba de nada.
.., que el miedo a la equivocación dejó de tener importancia.
Fue un gran regalo que me hicieron cuando me sentaba aquellas largas horas en el pupitre, con una goma entre los dedos, contando los minutos para salir de aquel lugar en el que no quería estar.
No había ninguna motivación para aprender, sólo eran reproches a las supuestas equivocaciones, a los errores.
Así que mientras la mayoría seguía un dictado o hacía un ejercicio de matemáticas, yo dibujaba penes en un folio.
Creo que dibujé cien mil penes en mi etapa escolar.
No sé, quizá veinte millones de penes. Quizá dibujé más penes de los que había en el mundo en realidad.
Si pagaran por dibujar penes habría sido el niño más rico de todos los tiempos.
Así que eso es lo que hago cuando pienso en la posibilidad de equivocarme, dibujo un pene.
Es todo lo que tengo que decirle a la equivocación y al error, mi respuesta es un pene.
Una forma de engañarse como cualquier otra
Debe de haber varias razones por las cuales a la mayoría de la gente le preocupa mucho equivocarse.
Obviamente es porque no han dibujado los penes suficientes, pero al margen de eso, también está el famoso «sesgo de aversión a la pérdida».
Los psicólogos Kahneman y Tversky demostraron que perder nos duele el doble que ganar.
Ojo, que esto no es una forma de hablar, realmente es así.
Ya hemos hablado de que en realidad los seres humanos actuamos mucho antes para evitar el dolor que para buscar el placer.
Entonces mucha gente dice, «bueno, para no equivocarme no hago nada porque si no tengo nada que elegir, nada puedo perder».
Es una forma de engañarse como cualquier otra.
Luego está la «ilusión del control». Le das vueltas y vueltas y vueltas a lo que sea porque así sientes que te estás preparando mejor.
No vas a sacar todavía tu pódcast porque te estás preparando mejor, o tu web, o tu newsletter, o tu negocio, o lo que sea.
Estás preparándote mejor, recopilando más información, etc.
¿La realidad? Es sólo otra excusa para no hacer nada, para no equivocarte.
También es otra forma de engañarte como cualquier otra.
De hecho, cuando no paras de buscar información, la toma de decisiones se vuelve cada vez más complicada, es lo que se llama «la paradoja de la elección».
Amás información y más opciones, casi siempre es peor.
No estoy diciendo que no te informes y te formes, pero creo que me entiendes.
Si toda esa información y formación la utilizas para no hacer nada con ella, malo.
Es el mismo principio que nos bloquea cuando existen demasiadas opciones.
Seguramente conozcas el experimento de las mermeladas.
En un supermercado, colocaron dos mesas con distintas variedades de mermelada.
En una de las mesas pusieron veinticuatro sabores y en la otra pusieron seis.
¿Dónde se vendieron más? Apesar de que a la mesa con veinticuatro se acercaron más personas, se vendieron más mermeladas en la mesa con menos opciones.
Amás opciones, más se abruma y paraliza la gente, tenlo en cuenta.
Sin olvidar otra cosa que es especialmente jodida: «la indefensión aprendida».
Esto le pasa a bastante gente y es la mentalidad de «da igual lo que haga o deje de hacer porque nada cambia».
Como si no tuvieras el control de nada cuando, en realidad, sí tienes el control de algunas cosas, pero se te ha olvidado que debes liderar tu vida.
Aunque sea para elegir que la lidere otro, si es que te pone el tema de amo y sumisa y esas cosas.
Dicho todo esto te voy a contar tres cosas que lo mismo puedes hacer.
Equivocarse es muchas veces mejor que acertar, porque el error te enseñará algo que no esperabas.
No te vengo con el cuento de que con los errores se aprende, es muy superficial eso; aprender se aprende con todo, con las derrotas, con las victorias y hasta con los empates.
Lo que te digo es que si te equivocas aprenderás cosas que no esperabas y eso es muy interesante.
Así que equivócate mucho, sé amigo del error y dibuja muchos penes, no lo olvides.
Ésta la aprendí de los fumadores. Dicen que para dejar de fumar lo mejor es poner una fecha y dejarlo por las bravas.
Muy bien, pones la fecha y punto. No hay excusas.
Haz lo mismo para tomar decisiones. Si dices: «El sábado tomo una decisión», el sábado tomas una decisión y ya está, sin vuelta de hoja.
Ydibuja penes, que no se me olvide recordarte esto.
Nos hicieron creer que decidir, tener determinación, es una cuestión de valentía.
Yno es eso, es de práctica. Tomar decisiones no es de valientes, no necesariamente; tomar decisiones es una cosa que se entrena y se practica.
Así que eso es algo que puedes hacer también: en lugar de hacer lo de siempre, ir a donde siempre, pedir lo de siempre, ponerte lo de siempre (que es algo con lo que tu cerebro se siente muy cómodo, esas pequeñas decisiones que ya no tienes que tomar porque las has automatizado), decídete por otra opción.
Ysi tienes dudas, dibuja tantos penes como sea necesario hasta que se aclare el camino para tus pasos.