11. Fracasado pero empalmado
Fracasado pero empalmado
Éste es otro de los miedos más comunes y paralizantes.
Estar empalmado no, el miedo al fracaso.
Es parecido al anterior, pero mucho más grande.
No es miedo a un rechazo, sino al fracaso total.
Pensar, cuando vas a montar un negocio, que un posible error va a tener una tremenda importancia: «Será horrible si esto sucede, va a acabar arruinada mi familia, voy a quedar como el mayor gilipollas que haya pasado por la Tierra».
Porque el miedo es un cabronazo irracional y se ajusta muy poco a la lógica.
Algo que confirman muchos psiquiatras, psicólogos, neurólogos.
.. es que nuestro cerebro no «sabe» distinguir entre algo imaginario y algo real.
Es decir, que si tú empiezas a pensar que vas a fracasar, y que entonces perderás tus ahorros, y entonces perderás a tu familia, y entonces entrarás en una depresión y entonces perderás tu erección, etc.
, tu cerebro vive esa angustia con un impacto similar a la situación real, y genera el cortisol que sería necesario para hacer frente a esa amenaza.
Esto se lo escuché a Marián Rojas Estapé, una psiquiatra que se ha hecho muy conocida (últimamente le han salido muchos haters, así que ya sabes, ¿no?) por explicar estos procesos en el libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas :
El cuerpo no se pone en marcha únicamente ante un peligro real o una amenaza.
También se activa —¡de la misma manera!— ante la inquietud de poder perder nuestro trabajo o nuestros bienes o ante la posibilidad de que peligre nuestro prestigio [.
..]. Los pensamientos ejercen un gran poder sobre tu cerebro y sobre tu cuerpo.
[...] Cada vez que pensamos en algo negativo, angustiante o perjudicial, el cerebro recibe una señal para elaborar circuitos neuronales especializados que nos asentarán de forma fija en esas ideas.
[...] El 90 por ciento de las cosas que nos preocupan nunca jamás suceden, pero el cuerpo y la mente las viven como si fueran reales.
Bien.
Un ejercicio que recomiendo mucho es pensar en la peor situación que puede ocurrir, para que esas preocupaciones y esos pensamientos no aparezcan de manera involuntaria en tu cabeza.
El ejercicio consiste en pensarlo tranquilamente, no desde la falta de control, sino desde una posición de valorar las cosas, de sopesarlas.
¿Estás dispuesto a pagar las posibles consecuencias?
Pues adelante. Pero visualiza de verdad la peor situación: escríbela, razónala, sal a pasear y reflexiona sobre ella.
Hay una canción de mi admirado Andrés Calamaro que dice: «No cometas el crimen, varón, si no vas a cumplir la condena».
Yeste enfoque está basado en esa idea. Si no estoy dispuesto a cumplir la condena, no cometo el crimen.
Alo mejor no es tan grave, porque tienes que entender que la incertidumbre siempre va a estar ahí.
Ya sea para crear un negocio, para mejorar el que ya tengas o para pedir una cita a la chica de la tienda de fotocopias.
La única forma para avanzar en la vida es enfrentarte a esa incertidumbre, ponerte enfrente de tus miedos, no hay más.
Si no eres capaz de manejarla, no vas a poder tener éxito en lo que sea que te propongas.
No sé, un ejemplo exagerado: no vas a poder subirte a un avión y disfrutar de lo que conlleva subir a aviones, de los sitios a los que te pueden llevar.
Nunca, de ninguna forma, bajo ningún concepto, te vas a acostar con la chica de la tienda de las fotocopias.
Nunca. Porque, además, lo que hay que entender es que enfrentarte a tus miedos no quiere decir que vayas a superarlos.
Hace falta más que valor para conseguir acostarte con la chica de las fotocopias.
Algunas veces lo vas a tener y otras veces no.
Pasa con todo en la vida y está bien así.
Pero es necesario que seas capaz de lidiar con esa incertidumbre y también con el fracaso, porque incertidumbre, miedo y fracaso va a haber siempre.
Es imposible avanzar en la vida sin haberte dado una buena cantidad de hostias.
La única certeza para no fracasar es quedarse quieto, inmóvil.
Si no haces nada es imposible que fracases, pero en realidad ya estás fracasando.
El miedo no es algo a evitar y el fracaso tampoco.
Tienes que quitarte esa idea de la cabeza.
Ambos nos van a acompañar siempre porque cuando empujamos hacia adelante, cuando nos retamos, cuando retamos al mundo, cuando buscamos algo mejor, eso está ahí.
Es inevitable. Yson aquellas personas que eligen la incertidumbre sobre la seguridad de situaciones patéticas, de vidas patéticas que no les gustan, las que pueden construir algo de éxito.
Con ello no estoy diciendo, ni muchísimo menos, que para tener éxito en la vida o para realizarte o para ser feliz, tengas que montar un negocio.
Digo que te tienes que enfrentar a la incertidumbre, a tu miedo, ponerle cara, saber que siempre va a estar ahí y juega contigo.
Siempre pasa. No escaparás del miedo, sólo debes domarlo.
En mi caso, una forma de pensar débil y temerosa hubiera sido creer que alejándome de esos trabajos basura que tenía me enfrentaba a situaciones aterradoras que era mejor evitar.
Claro, tú puedes pensar: «Joder, es que estabas descargando camiones, cabrón.
Cualquier cosa es mejor». Ya, pero ¿cuánta gente tiene trabajos que odia y no hace nada?
¿Por qué? Porque «montar un negocio, vaya jaleo, me va a salir mal, no lo voy a conseguir».
Lo que sea. Quizá descargar camiones no fuese tan malo después de todo.
Al menos mantenía mis abdominales marcados y mis brazos de acero a estrenar.
Además, el pensamiento fácil habría sido: «Hostia puta, ¿un tarado que descarga camiones, que no fue ni al instituto, montando negocios y jugando a ser empresario?
Me voy a ahorrar la vergüenza». Pensar esa basura es más fácil que enfrentarse al miedo y al fracaso.
La forma correcta de afrontarlo fue entender que lo que me estaba alejando de ser una persona feliz y realizada era mantenerme en aquel sitio, en aquellos trabajos.
El riesgo al que me enfrento, ¿cuál es? El fracaso, ¿qué es? ¿Dejar un curro basura? Yen un tiempo, si las cosas no me fueran bien, ¿volver a otro curro basura? Sea lo que sea lo que hagas, en muchísimas ocasiones es algo que estás detestando o que te está alejando de cosas que sí quieres hacer.
Aveces pienso que cuando las personas no actúan es porque no les duele de verdad.
Tienen un trabajo mediocre, una pareja mediocre, una casa mediocre, una vida mediocre, pero.
.. «no está tan mal». Tal vez lo mejor que te puede pasar es estar en situaciones mucho más jodidas y desesperadas que te obliguen a hacer algo.
Así que si no piensas hacer nada, tan mal no estarás.
Ahora, quiero que recuerdes estas palabras: te arrepentirás de no actuar, te arrepentirás si no te realizaste, si no lo intentaste, ten por seguro que llamará a tu puerta y lo hará cuando no tengas tiempo de reaccionar.
En mi caso era sencillo, el fracaso era quedarme como estaba.
Si tú tienes un talento, lo cual es muy probable (o quizá no, pero creo que no tener ningún talento en absoluto es un talento en sí mismo, tiene hasta un aire místico, mira, «el hombre sin ningún talento».
..; tiene encanto después de todo), y crees merecer algo mejor, el auténtico miedo, el auténtico fracaso, es no hacer nada por conseguirlo.
El riesgo real, lo que de verdad te debería perturbar es quedarte donde estás.
Cómo se entienden el éxito y el fracaso en la mentalidad fija y en la mentalidad de crecimiento
Ahora vamos a hablar un poco del éxito y el fracaso desde este punto de vista de los dos tipos de mentalidad que veíamos al principio. Ylo vamos a ver con un ejemplo con el que quizá te puedas sentir identificado.
Fíjate, cuando tú le dices a alguien (un alumno, un hijo, una pareja, un ser querido) para reforzar su confianza o un éxito que ha conseguido, que es muy inteligente, estás alimentando su mentalidad fija.
Esto es casi seguro que lo has hecho alguna vez, decirle a tu hija o tu sobrino algo así: «Claro que te ha salido bien, ¿no ves que tú eres muy inteligente?
». Es como si le dijeras: «Tú tienes este don, tienes este talento que no depende de ti (porque te ha sido dado, has nacido con él) y como eres muy inteligente, puedes conseguir lo que te propongas».
Entonces, ¿cómo va a entender el éxito esa persona?
Lo que pensará es: «Cuando yo soy el más inteligente en la sala, tengo éxito, gano yo.
Pero si en la sala hay alguien más inteligente que yo, voy a quedar por detrás».
Yel fracaso lo va a entender también en base a eso: «Si yo no he sacado la mejor nota, si no he conseguido el puesto de trabajo, si no he ganado (en lo que sea), es porque competía contra alguien más inteligente que yo, así que no podía hacer nada».
Esa manera de considerarlo le está quitando poder y responsabilidad, le está quitando la capacidad de cambiar eso.
Entonces, ¿cómo alimentar la mentalidad de crecimiento?
Haciendo hincapié no en la inteligencia, sino en el esfuerzo, en el proceso, en la preparación.
Si para aumentar la confianza de una persona, le dices: «Lo has preparado muy bien, has puesto mucho esfuerzo y ahora estás listo gracias a eso», estás alimentando su mentalidad de crecimiento.
Si tiene éxito, lo atribuirá al trabajo, al esfuerzo que ha hecho, a un proceso que puede repetir, controlar y mejorar.
Si fracasa, pensará: «Vale, la próxima vez tengo que prepararme más, tengo que esforzarme más en estas áreas».
Le estás dando poder y control sobre lo que sucede.
Si has fracasado en algo, ponte retos aún mayores
Esto es algo que me he aplicado y que tiene un resultado espectacular.
Si has fracasado algunas veces o muchas veces en lo que sea, lo que debes hacer es proponerte metas más ambiciosas todavía.
Es un ejercicio muy contraintuitivo porque cuando algo nos va mal, la tendencia es hacer el siguiente intento más pequeñito, ser menos ambiciosos, venirnos un poquito abajo, encogernos.
Lo que te recomiendo es todo lo contrario.
Piensa siempre que tus ambiciones deben ser realmente grandes.
Ya sé que lo habrás escuchado mucho, pero te animo a creértelo, a implementarlo en la base de tus posibles fracasos (porque deberás tener fracasos en la vida, si no, no puedes ir avanzando, como es lógico).
¿Sabes por qué la mayoría de las personas no alcanzan la mayoría de las cosas que quieren alcanzar?
Porque se marcan retos muy bajos, en realidad.
No hace falta ser un experto en psicología para ver que esto se debe al miedo al fracaso del que estamos hablando aquí.
Actuamos así por miedo a no alcanzar algo más ambicioso, y nos quedamos en un bucle de mediocridad.
Esto es así. Así que aunque pueda sonar un poco loco, un poco contradictorio, si has fallado repetidamente a la hora de alcanzar ciertas metas en el pasado, mi consejo, sinceramente, es que a partir de ahora establezcas metas mucho más grandes.
Porque es probable que tu miedo al fracaso esté condicionando tus ideas sobre cómo alcanzar esas metas y las estás poniendo demasiado pequeñas.
Estás pensando en pequeño. Que sí, que sé que lo has escuchado más veces, pero no se trata de decir «hala, piensa a lo grande» y ya está.
No te estoy diciendo eso, es más sencillo y más sensato.
Lo que tienes que hacer es, en vez de decir: «Uy, no he alcanzado el 10, voy a ver si llego a un 7».
No, vete a por el 12. Es así como vas a alcanzar el 10, como vas a encontrar una mayor motivación.
Yademás, el entusiasmo por lo que hagas será más intenso.
¿Yqué pasa cuando nuestro entusiasmo es más intenso?
Pues que nuestras probabilidades de avanzar suben considerablemente.
Esto lo va a hacer muy poquita gente. La mayoría de tu entorno va a actuar de la manera contraria y cuando fracasen en algo, harán una de estas dos cosas: o se irán poniendo metas cada vez más pequeñitas, más pequeñitas, más pequeñitas.
.. Odirectamente, desistirán. Yo digo mucho que hagas lo contrario de lo que hagan los demás, y ésta es una de esas ocasiones.