7. El efecto Dunning-Kruger y los quarterbacks de salón
El efecto Dunning-Kruger ylosquarterbacks de salón
Estos dos conceptos los descubrí a través de los libros del psicólogo Adam Grant y me parecieron una absoluta genialidad.
Mira, hay algo llamado el efecto Dunning-Kruger que consiste en lo siguiente: durante el proceso de aprendizaje de cualquier cosa que estemos aprendiendo, hay un momento en el que vamos a pecar de un mayor exceso de confianza.
Quédate con esta idea porque vamos a volver a ella cuando hablemos del «síndrome del impostor».
Esto sucede justo cuando dejamos de ser unos ignorantes y nos convertimos en simples aficionados.
O sea, que saber un poco de algo (pongamos, por ejemplo, copywriting) puede llegar a ser incluso peligroso cuando llegamos a ese momento exacto.
¿Peligroso por qué? Porque si nos quedamos en ese punto, nunca vamos a entender que en realidad «aún no sabemos».
Es decir, hemos aprendido un poco, pero no hemos aprendido lo suficiente como para saber que no sabemos.
Sin embargo, nos sentimos ya en disposición de criticar, de juzgar, sentenciar, sentar cátedra.
.. Este tipo de cosas. Ahí, en ese punto, es donde estamos en nuestro nivel máximo de incompetencia.
Yahí es justo cuando (y esto es realmente curioso) tendemos a sobreestimar nuestra competencia sobre ese tema.
Esto sucede constantemente en internet y personalmente veo un fracaso tras otro cuando se tiene esa actitud.
No te puedes imaginar la cantidad de gente que he visto estos años dando formación, incluso publicando libros, sobre temas que acaban de leer en otros, pero en los que no tienen formación práctica ni resultados reales.
Eso no sólo es una estafa y tener muy poca ética del trabajo, es que es el camino más directo hacia una carrera corta y poco rentable.
La vida no te convierte en experto de nada por hacer un curso cualquiera.
La vida hay que vivirla, no fingirla. Sólo la experiencia te puede cualificar para preparar a otros.
No es leer un libro o hacer un curso y repetir eso mismo sin pasar tú por los procesos.
¿O acaso crees que ver mucho porno te convertirá en un buen amante?
Yde aquí es de donde sale lo que los yankees llaman el «síndrome del quarterback de salón».
Esto es, alguien que se sienta a opinar de cualquier cosa, aunque no tenga ni la más remota idea.
Esto cada vez se da más habitualmente en nuestra sociedad: estar en el sillón diciéndole a un piloto de Fórmula 1 cómo tiene que pilotar, a un entrenador cómo tiene que entrenar, a un cantante cómo tiene que cantar.
.. En fin, ya me entiendes. Gente que no es capaz de hacer nada, pero que le dice a otra gente que sí es capaz de hacer cosas cómo tiene que hacerlas.
Tócate los cojones. No seas un quarterback de salón, es ridículo.
El mundo del emprendimiento está lleno de ellos y deberías evitarlos en la medida de lo posible.
Es decir, que esto también te puede suceder con otros emprendedores que, en teoría, sí deberían tener opiniones más informadas.
Habrá algunos que te dirán que lo que tienes en mente es una mala idea, simplemente porque ellos no lo harían o porque a ellos no les ha funcionado.
Es decir, estarán haciendo lo que decíamos más arriba de contagiarte sus miedos.
Está bien escuchar las experiencias de los demás, pero hay que tener en cuenta que son «sus» experiencias.
Te podría poner muchos ejemplos. En 2025, saqué un programa formativo con un nombre muy original: El Programa Isra Bravo .
El precio eran 2.900 euros. Incluía tres meses de formación, varios seminarios en directo, talleres sobre temas específicos, soporte.
.. En fin, material de muchísima calidad y muy abundante.
Además, en algunos de los seminarios vinieron invitados que por sí mismos ya hacían que mereciera la pena.
Entró mucha gente, la propuesta fue un éxito rotundo, sin invertir ni un céntimo en publicidad.
No hice una campaña para captar tráfico y convencerlos de nada.
Paso de eso. Era un programa para gente que me conocía, que sabía de mi forma de trabajar.
Pues bien, una persona conocida del marketing digital le dijo a un amigo mío: «Isra Bravo se equivoca haciendo una formación de 2.
900 euros, porque a esos precios la gente se vuelve muy exigente y empiezan los problemas.
Es mucho mejor la estrategia que seguía hasta ahora de formaciones de bajo precio sobre temáticas muy concretas».
Eso fue lo que le dijo a este amigo. Desde luego, la estrategia de sacar formaciones con precios asequibles y temáticas concretas es muy muy buena y me funcionó siempre de cine, pero esta persona hablaba condicionada por su mala experiencia personal.
¿Aqué me refiero? Pues a que años atrás, había vendido formaciones entre 3.
000 y 5.000 euros y aquello había hundido su carrera por la cantidad de malas críticas que había recibido.
Campañas brutales, algunas muy injustas y fuera de lugar, todo hay que decirlo.
Pero la diferencia que había con relación a lo que yo ofrecía se basaba en un factor clave.
La gran diferencia es que yo se lo estaba vendiendo a gente que ya confiaba en mí de años anteriores, y no a gente a la que le saltó un anuncio y pensó que les iba a cambiar la vida en una mañana.
Ese matiz lo cambia todo. Sin embargo, esta persona, por sus propios miedos e inseguridades, comentó estas cosas.
Lógicamente no me enfado, además me consta que no lo decía con ninguna mala intención.
Pero lo que te quiero decir es que las opiniones de cada uno son suyas, son ellos y sus circunstancias, y a ti te la deberían pelar bastante; hazme caso.
Cuando la gente opina sobre ti o sobre lo que haces, inevitablemente están hablando de sí mismos, como decíamos antes.
De sus gustos, sus creencias, sus experiencias, sus miedos, sus ideales.
.. Yestá bien así, los humanos somos subjetivos, no somos máquinas.
Tenemos nuestras propias preferencias y nuestras vivencias y construimos nuestras opiniones en torno a ellas.
Oa veces simplemente repetimos como papagayos cosas que hemos escuchado por ahí.
Hasta hay gente que puede dar opiniones sobre un tema del que no sabe nada sólo para no parecer ignorante.
Entender que lo que opinan habla más de ellos que de ti es una liberación y hace que empieces a ver los comentarios y las opiniones de la gente con un mayor desapego.
Yesto vale tanto para las opiniones buenas como para las malas, ojo.
¿Que alguien te dice que eres un vendehúmos que no tiene ni idea de lo que dice?
Ya será menos... ¿Que alguien te dice que eres lo máximo y que le has cambiado la vida? Ya será menos...
Así es como nos lo tenemos que tomar.
Entonces, ¿de qué opiniones puedes fiarte?
¿Esto quiere decir que no puedes fiarte de la opinión de nadie?
Lógicamente, no. Pero lo que sí debes hacer es fiarte exclusivamente de las opiniones de la gente a la que le va bien en un campo concreto, que no sólo conoce ese campo, sino que además tiene éxito en él.
No hagas caso a alguien que no haya demostrado competencia en eso sobre lo que te está dando consejos.
Por ejemplo, si quieres aprender sobre baloncesto, ¿a quién escuchas antes?
¿AMichael Jordan o a tu padre? ¿Quieres más a tu padre que a Michael Jordan?
Seguramente, vamos, no lo sé. ¿Pero a quién le tienes que hacer más caso? Pues de eso es de lo que se trata.
Aver, que te den ideas puede estar bien, pero recuerda que la gente opina de todo, insulta de todo, cree saber de todo y más ahora que todo tonto tiene un móvil pegado a la mano y tiene la puta necesidad de opinar de cualquier cosa.
Yeso afecta mucho a nuestras vidas y a nuestros negocios.
Cuando yo empecé a destacar un poquito en el mundo del copywriting, había un montón de grupos de copywriters poniéndome en su diana, diciéndome qué es lo que tenía que hacer y lo que no.
Yo estaba trabajando mientras ellos estaban hablando de mi trabajo. No caigas en ese error.
Hay mucha gente dando consejos, hay muchísimo ruido.
Tú, cuando alguien te vaya a dar una opinión o un consejo sobre tu negocio, pregúntate si esa persona ha conseguido más que tú haciendo lo que haces.
Ysi es que sí, lo podrás tener en cuenta.
Pero no puedes rodearte constantemente del ruido de personas que opinan de todo.
Las ideas, vale, las puedes coger, pero cuidado con eso.
Sólo te digo que nades contracorriente. No tengas el síndrome del quarterback de salón, aprende a diferenciar a los que sí lo tienen y, sobre todo, plantéate la gente con la que pasas el tiempo, porque dicen que somos la suma de las personas con las que estamos constantemente. No lo pierdas con capullos.
Tres ejercicios contra los juicios ficticios
Cuando entiendes todo esto pasa algo fabuloso: pierdes el miedo a los juicios de los demás.
Muchas de las cosas que hacemos o dejamos de hacer están basadas en que los demás puedan juzgarnos negativamente por ellas.
Tener esta mentalidad, perder el miedo a los juicios ajenos, te va a ayudar a dejar de estar preocupado por los comentarios y consejos negativos, por dos razones.
La primera es que no debe importarte su opinión. Así de simple, no debe importarte la opinión del primero que te cruces por la calle o en una red social. Para alcanzar ese objetivo, hay tres ejercicios que puedes hacer:
Escribe como si esa persona que sabes que te va a juzgar no lo fuera a leer. Es sencillo, ponte a escribir como si nunca, jamás, nadie fuera a leer nada. Así te sueltas y dices todo aquello que querías decir, sin miedo.
Escribe como si esa persona lo fuera a leer y, por arte de magia, fuera a cambiar de parecer gracias a tus opiniones.
Gracias incluso a todas esas opiniones tan «horribles» que tantos problemas podrían causarte si las expresas públicamente.
En fin, comunica, no se puede comunicar bien si lo haces con miedo.
Escribe pensando en las personas a las que sí ayudas con la forma en que lo haces. Piensa en esas personas. Ydespués, publica o envía eso que has escrito.
La segunda razón es que nunca debes buscar la aprobación de los demás. Eso también lo he dicho montones de veces, da igual si me conoces de hace un mes, un año o desde que empecé. Es algo que repito constantemente y que no podía dejar de repetir. Nunca busques la aprobación de los demás.