2. Y yo #2
En el camino de vuelta, Ray me dijo que lo mismo se enfadaban por no haberlo dejado bien montado. Yaunque ya nos habían pagado le dije que, por mi parte, si había algún problema, les devolvería mis 60 euros. Era lo justo.
Nos habían dado las nueve de la noche cuando estábamos a la altura del parque de Los Pericones, ya de vuelta a casa.
Yallí estaba esa niña con su algodón de azúcar gigante.
Tendría la edad de mi hija. Asu padre se le veía bien vestido, no parecía un hombre muy interesante, pero estaba con su hija, es a lo máximo que puede aspirar la mayoría.
Cuando yo llegara a casa, mi pequeña estaría durmiendo.
Yyo me asomaría para verla, para escucharla respirar y saber que está todo bien.
—¿Por qué sonríes?
—Es por esa niña, mira qué algodón de azúcar gigante está tratando de comerse.
Me ha recordado a cuando mi madre me compró uno.
¿Sabes? No me gustó nada, lo odié. Así que se lo di a ella.
Mi madre se pasó toda la tarde dando vueltas por el parque de atracciones con el algodón de azúcar en la mano.
Yo creo que tampoco le gustaba mucho, pero imagino que no quiso tirar comida, al menos delante de mí y si a eso lo consideramos comida, que es mucho considerar.
El caso es que ella no lo tiró y le fue dando bocados tímidos toda la tarde, hasta que se lo terminó.
Mi madre jamás tiró comida y jamás tiró ni un papel al suelo.
Ni me dejó a mí hacerlo. Algunas veces, por tocarle los cojones, tiraba algún papel al suelo, pero no me servía de nada, era inflexible y me obligaba a recogerlo.
Ysi no había papeleras, lo tenía que llevar en la mano o en los bolsillos o donde hiciera falta, pero jamás tirarlo al suelo, nunca me dejó hacer eso.
Ahora, con casi cuarenta años, soy incapaz de tirar nada al suelo.
Yclaro, siempre me acuerdo de mi madre.
Ynada, en todo eso estaba pensado al mirar a esa niña.
Sospecho que sus padres no tendrán que ayudarla con ese algodón de azúcar. Bien por ella.
El semáforo se puso en verde y seguimos hasta casa. Al llegar, mi pequeña ya estaba dormida. Le acaricié un brazo y le susurré «y yo».
Alos pocos meses empecé con el email diario.
La primera respuesta a un email que recibí era para decirme que era un pesado y que si pensaba seguir enviando esas tonterías todos los días.
Algo así, para que me entiendas. Eso es lo primero que me dijeron, sin haber facturado todavía nada.
Pero venía de pasar muchos domingos y muchos lunes y muchas vidas enteras descargando camiones.
Toda opinión era menos dura que aquello.
Poco después, me escribieron algunas agencias de marketing para decirme que nadie me iba a tomar en serio por mi forma de escribir. Pero mi mentalidad y determinación ya se habían construido. Nada era peor que pasar los domingos haciendo mudanzas.
Yaquí hay una diferencia profunda que debes comprender.
Si estás montando una estantería fea y vieja con un rumano y después de una hora de intentarlo no lo has conseguido y decides parar, créeme, ésa no va a ser una de las cosas de las que te arrepientas al borde de la muerte.
Yo tenía unos amigos en Toledo que decían mucho eso de «la linde acaba y el tonto sigue».
Es importante saber cuándo parar, saber cuándo estás invirtiendo esfuerzo y energía en algo que no vale la pena, y eso debes aprender a hacerlo, porque de lo contrario quizá aún seguiría en ese pueblo de Logroño intentando montar la estantería.
Si yo hubiera dudado de que lo que debía hacer era seguir, no estaría hoy aquí escribiendo mi quinto libro.
Ysi alguien te dice «tú no vales para cantar», «no vales para escribir», «no vales para montar estanterías» o «no vales para tener un negocio» y te retiras, es porque tienen razón, es porque realmente no vales.
Así que no puedes culpar a nadie. La responsabilidad es tuya.
No quiero venir con el cuento de «si quieres, puedes».
Ésa es una de las idioteces que no paramos de escuchar hoy día, pero no es verdad.
Hay toda una industria para convencernos de que es así.
Pero no es verdad. Yo nunca podré ser astronauta ni jugar en Los Angeles Lakers.
Nunca tuve la más mínima oportunidad de ello.
Nunca podré ser el hombre perfecto, la pareja perfecta, el padre perfecto.
No puedes ser lo que quieras, ni aunque lo digan tertulianos con el cerebro en modo avión de algún canal de televisión para marujas y descerebrados.
Quizá sea una putada, pero es así. La realidad es que si puedes, puedes y si no, no.
Lo que podemos hacer es mejorar y eso es algo a lo que renuncia la mayoría.
Pero si alguien te dice que no vales para algo y paras, tenía razón.
Realmente no vales porque nadie tiene la fuerza de parar un sueño cuando realmente ese sueño es poderoso y está en tu interior, cuando sientes que eso es lo que has venido a hacer a este mundo.
La mayoría de las cosas que valen la pena en esta vida requieren tiempo.
Si tú paras es porque tenías que parar. Ytampoco nadie tiene la fuerza de impedirte escapar de tu infierno si realmente has decidido hacerlo.
Me da igual que sea por alcanzar tu sueño o escapar de tu infierno.
De ti depende lograrlo. Nunca jamás hay que culpar a los demás.
Sin eso claro, tu mentalidad es basura. Nunca culpar a los demás.
Que salgas adelante depende de la fuerza y la confianza que tú tengas.
Ymuchas personas, incluso personas que te quieren, te dirán que lo dejes y que te busques otra cosa. Eso es lo que va a suceder.
Cuando alguien te dice que no puedes hacer algo (o que debes hacer algo), está hablando de sí mismo: de sus ideas, de sus limitaciones, de sus creencias, de sus experiencias... Ysi cedes, será porque no valías para ello. Yya está, lo asumes, pero no culpas.
Todo ser humano que merezca respeto asume su responsabilidad.
Por cierto, nunca me pidieron los 60 euros.