Arrepentirme ¡Jamás! (Reescribir la historia nº 4) Capítulo 11
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Capítulo 11

Nicholas no podía decir que las cosas le estuvieran saliendo mejor de lo esperado —aunque sentía que habían mejorado mucho en los últimos días—, pero el alivio y la felicidad que sintió al ver a su mejor amiga en el altar, hizo que por breves minutos se olvidara de todos sus problemas.

Jamás se imaginó que alegrarse por alguien más pudiera generarle tanta satisfacción.

—Sabía que este día llegaría, pero incluso así me siento levemente afectado —reconoció Carlos con una sonrisa en el rostro, observando a su pequeña hermana con sincera ternura—. Mi pequeña hermana ya formó su familia.

Nicholas asintió, y vio de reojo como el padre de Milenka cargaba a Alexa, mientras Daniel sostenía la pequeña mano de Amy.

—¿Diana se siente cómoda con eso? —miró a su amigo significativamente.

En el pasado, Daniel mostró un gran rechazo hacia la esposa e hija de Carlos, por lo que le parecía bastante curioso que ahora mismo él estuviera junto a su sobrina.

—No del todo —admitió Carlos, dejando claro sin necesidad de palabras que él tampoco lo estaba—. Pero Amy lo adoró desde el primer día, y creo que Daniel está siendo sincero.

Nicholas asintió, mirando de reojo a la feliz familia, y se preguntó cómo hizo su amigo para perdonar todo el daño que ellos le causaron. Definitivamente, él era un hombre muy rencoroso porque ni siquiera con su padre muerto, podía sentir un poco de cariño hacia él.

—Por cierto, veo que no te atreviste a invitar a Fernanda.

La mención de la morena hizo que bajara los hombros con frustración.

—Claro que la invité, más veces de las que quisiera reconocer —soltó con pesar—, pero ella no aceptó porque ahora somos colegas de trabajo y no quiere que Andrés nos vea juntos.

Fernanda tuvo un argumento bastante sólido para rechazar su última invitación, no obstante, no por eso se sentía mejor. Le habría encantado tenerla a su lado y compartir el resto del día con ella.

—¿Y hay avances?

Nicholas hizo una mueca. No estaba seguro si sus asaltos podían considerarse un avance. Era evidente que ella se perdía en sus brazos y él pasaba por el mismo trance, pero… él quería besos dulces, conversaciones largas y tendidas y cenas íntimas.

Y eso era algo que ella aún no quería brindarle.

—Ya no me mira con rencor —se limitó a decir y su amigo le hizo una seña para que fueran hacia su auto y se dirigieran a la recepción de la boda en el hotel Rivers.

Debía reconocer que ver a su amigo como padre de familia le generaba cierta inquietud en el pecho, puesto que había crecido laboralmente y conseguido todos sus propósitos, pero…

ahora mismo no se sentía especialmente exitoso.

A diferencia de Carlos, quien tenía a su amada esposa y dos hijos a su lado, Nicholas estaba malditamente solo.

Jamás se imaginó que podría llegar a sentirse tan miserable con tantos ceros en sus cuentas bancarias.

—Y dime, Nicholas… —la voz de Diana lo hizo volver en sí y la buscó con la mirada—. Carlos me dijo que Fernanda regresó a tu vida. —Fulminó a su amigo con la mirada a través del retrovisor—. ¿Por qué terminaron? —quiso saber y él miró a Amy de reojo, y luego a Diana—. Oh… fue algo serio.

—Sí —se limitó a decir.

—La despidió cuando tuvo su ascenso —espetó Carlos sin decir mucho y Diana abrió los ojos con sorpresa—. Y eso no es lo peor, sino que ahora ella se unió a Ewan para hacerle la vida imposible.

La mención del castaño no generó inquietud en Diana, pese a todo el daño que Ewan le hizo en el pasado, pero la preocupación en su rostro fue evidente.

—Debes ser cuidadoso —se limitó a decir y él asintió—. Puede que ahora te guste mucho, pero… los años cambian a las personas.

—He estado tratando con ella y te aseguro que sigue siendo la misma de siempre.

Nadie lo haría dudar de la morena, él… estaba dispuesto a todo con tal de recuperarla.

Cuando llegaron al hotel, no le sorprendió que el salón seleccionado se viera tan esplendido. La esposa de Daniel era la dueña del hotel, la hermana menor de Andrés y la mejor amiga del novio, por lo que Aria se encargó de que el evento tuviera la mejor organización del año.

—Milenka y Alex decidieron invitar a sus amigos más cercanos —comentó Carlos de pronto, mientras Nicholas se percataba de la escasa cantidad de mesas—. La noticia de su matrimonio fue un escándalo, pero eso no los detuvo.

Si bien estuvo en contacto con Milenka, debía admitir que fue muy breve. Con Fernanda en su vida, él tenía muchas cosas que resolver y por eso agradecía que ahora Alex estuviera para ella.

La recepción dio inicio a la hora planificada y Nicholas reconoció a varios de los colegas de Alex, dado que todos trabajaban en la agencia. Veinte minutos más tarde, Carlos captó su atención y le hizo un gesto hacia la mesa que estaba al lateral opuesto de su mesa.

—¿Ves al rubio de allá?

—Sí, lo veo —le dio un sorbo a su copa de vino.

—Es el heredero de The Montgomery Specialist Hospital. —Esa noticia le generó gran sorpresa, ¿qué hacía alguien tan importante en la boda de su amiga?

—Dijiste que solo invitaron a allegados.

Carlos conectó sus miradas.

—Es amigo de Alex.

—¿Cómo coinciden un modelo y un médico?

Existían muchos rumores alrededor de Erick Montgomery; era un nieto perdido que el señor Edward Montgomery recuperó cuando él tenía dieciocho años, tenía una hija pequeña que vivía en su casa de campo y estaba casado, pero nadie sabía nada de su mujer.

Algunos decían que estaba muerta y otros que la fémina abandonó al doctor para irse con su amante.

Su vida era un misterio y el hecho de que Montgomery fuera muy reservado no hacía más que empeorar las habladurías.

—No lo sé —admitió Carlos y barrió el lugar con la mirada—.

Aunque… creo que ya entiendo más las cosas —sonrió con satisfacción y Nicholas siguió la dirección de su mirada, quedando como piedra al ver como Fernanda ingresaba al salón del brazo de un hombre alto, castaño y demasiado guapo para su disgusto.

¿No que estaría muy ocupada ese fin de semana?

—Ese es el ginecólogo de Aria y Melody, el peor enemigo de mi hermano y tu jefe —bromeó y él apretó la mandíbula con disgusto—. ¿Qué sucede? Te pusiste pálido.

—¿No la reconoces? —arrastró sus palabras, sin apartar la vista de la morena que ahora era guiada por el castaño hacia la mesa donde se encontraba el señor Montgomery y acompañantes.

—No, ¿quién es?

Nicholas detalló su figura, percatándose de que ese vestido color cielo le quedaba como un guante, y bebió todo el contenido de su copa de un solo trago.

—Esa es la Fernanda que Ewan creó —escupió con desprecio y la conmoción hizo que su amigo se quedara mudo—. Y al parecer, todo este tiempo, ella sólo estuvo jugando conmigo.

¿Por qué nunca le dijo que tenía pareja?

Por todos los santos, ¡si el día de ayer estuvieron retozando en su oficina por horas!

Tal vez, sólo tal vez, la Fernanda que él conocía dejó de existir hace mucho tiempo.

***

Fernanda apenas podía dar crédito a la ironía de la situación. Todo indicaba que siempre estuvo destinada a asistir a esa boda, puesto que solo eso podía explicar que sus hermanos la hubieran obligado a salir de su departamento esa tarde.

«Por favor, debes ir con Adam. En mi estado no sería adecuado que asista a la boda de Alex, pero tú sí puedes ir en mi lugar». Megan era una cobarde.

No era tonta, sabía que ella ya se encontraba en perfecto estado, pero como existía la posibilidad de que Christian estuviera ahí, su hermana decidió esconderse en su departamento para no tener un encontronazo con el cobarde ese.

Lo cierto era que la única razón por la que estaba ahí era justamente esa: quería hablar con Christian de una vez por todas y saber qué podía esperar de él.

Durante las últimas semanas estuvo tratando de acomodar a Megan entre las modelos de la agencia, la dejó como sugerencia para que el señor Rivers considerara su contratación, pero hasta la fecha no había recibido una respuesta al respecto.

Sin embargo, cuando armó todo su plan para enfrentar al ex novio de su hermana, Fernanda no se detuvo a pensar que también tendría que lidiar con Nicholas, a quien rechazó en más de una ocasión bajo la excusa de que tenía varios compromisos que atender el fin de semana.

Sólo esperaba que él no perdiera los estribos y le hiciera algún tipo de escena.

—¿No puedes hacer una excepción? —inquirió con pesar, acercándose más de lo debido, y Fernanda fingió su mejor sonrisa.

En los últimos días aceptó la cercanía del rubio porque necesitaba enterarse de cualquier información que él recibiera respecto a su celular.

—Lo siento, pero es algo que planeé hace mucho y es muy importante para mí.

La verdad era que ese día se quedaría con Adrián porque Adam y Megan irían a la boda de Alex y Milenka. Ella también recibió una invitación, pero... no le gustaba haber sido tomada en cuenta por obligación, por lo que prefería no asistir al evento.

Además, si bien Susan le agradaba, no estaba lista para dejarla a solas con Adrián.

—Entiendo... —la piel se le erizó cuando rodeó su cintura por detrás y fijando la vista en la puerta de su oficina, inclinó el rostro para que él pudiera besar su cuello.

Las libertades de Nicholas para con ella habían incrementado y lejos de detenerlo, decidió aceptar sus besos y caricias para satisfacer a su cuerpo, que al parecer aún lo recordaba.

—George ya se fue —susurró en su oído y ella tiritó, sintiendo como deslizaba sus manos por su cadera.

No quería perder el control de la situación. Una cosa era besarse y acariciarse, pero otra muy distinta dejar que Nicholas le subiera la falda, tocara su intimidad y cumpliera su cometido de la anterior noche.

—Estamos en la oficina —se liberó de su agarre y rodeó su escritorio con rapidez—. Te dije que quería ir despacio, aún no sé cómo me siento respecto a esto —usó un tono de voz apenado y él la siguió para abrazarla por los hombros.

—Perdón, no quería presionarte. —Besó su coronilla y Fernanda evitó rodar los ojos con fastidio. Estaba muy equivocado si creía que siendo dulce lograría conquistarla—. Me gustaría invitarte a cenar.