Aquí arden las flores 27. … Y acción #2
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27. … Y acción #2

—Pero, gracias a la luna —prosiguió—, él tendrá más fuerza para finalizar su plan, sea el que sea.

—Eso es cierto. Una luna llena está llena de energía súper polivalente. Más facilidad para transformarse, o para atacar —concordó Loto, alzando el dedo índice.

—¿Crees que está esperando a ese momento? —preguntó Úrsula.

Loto asintió y se inclinó hacia Dalia.

—¿Sabes cuándo es la próxima luna llena?

Dalia negó con la cabeza.

—El día 28 —respondió Rabel sin dudar. Su tono, seguro y algo grave, hizo que todos se giraran hacia él—. La siguien te luna llena será muy intensa.

—Pero quedan un par de semanas. —Hortensia se llevó las manos a la cabeza.

—Merecerá la pena esperar —prosiguió el bardo—.

Es la luna justo antes de Samhain. Cae antes del final del ciclo, cuando el velo entre los mundos está especialmente fino.

Tremendamente poderosa. Si Ilun aprovechó la energía del solsticio y de aquella luna oscura, es probable que intente servirse de esta otra.

Pero también podemos emplearla a nuestro favor.

—¿Y entonces por qué lleva Ilun tanto tiempo aterrorizándonos con la tormenta? —preguntó Dalia.

—Tal vez quiera entretenernos —respondió Azucena—. Hacernos perder el tiempo…

Gardenia dio un golpe suave sobre la mesa con los dedos.

—Debilitarnos, meterse en nuestra cabeza.

Daban por ciertas sus suposiciones sobre los planes de Ilun casi sin advertirlo, en un intento de no dejarse vencer por el miedo ante un peligro que ya se había cobrado demasiadas vidas.

—Y se supone que tenemos que esperar, ¿cierto? —protestó Úrsula—. ¿Qué hacemos si Ilun ataca antes?

—Si su intención fuera acabar con nosotras hoy —dijo Hortensia—, ya lo habría hecho. De momento nos necesita para dar con el amuleto. El bosque jamás lo conducirá hasta allí y, sin la luna llena, dudo que su poder sea el mismo.

Dalia sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Alzó la mano pidiendo silencio.

—Puede que su magia requiera de la fuerza de la luna para doblegar la voluntad del bosque —susurró, cautelosa, por si cierta ave escuchaba desde el exterior—. O quizá pretenda adoptar otra forma y engañar a la foresta para que lo conduzca hasta el lago.

—No sabía que era posible hacer eso —dijo Azucena.

Úrsula negó con gesto intrigado, mostrándose de acuerdo con Azucena, y dirigió la mirada a Dalia reclamando explicaciones.

—No cualquier practicante de magia domina las transformaciones, pero él sí sabe hacerlo. Nos lo ha demostrado. Con la energía extra del momento astrológico… podría hacerse pasar hasta por la abuela.

—Un glamour… Claro… —murmuró Loto para sí—. Bueno, haga lo que haga querrá que sea ese día. Si necesita la luna para manipular al bosque, se esperará, y si no lo consigue nos necesitará a nosotras para encontrar el lago.

Miró a Úrsula, aún aparentemente preocupada por los días de espera.

—De verdad —prosiguió—. No pasará nada.

Dalia cerró los ojos. Parecía estar escuchando a alguien. Todas las allí presentes la observaron.

—La fuerza de la luna llena —susurró, separando los párpados—. Podríamos usarla para invocar a todas las brujas de la familia.

—A la bisabuela Begonia —dijo Azucena—, y al bisabuelo Bruc.

—A la tía Atzavara —añadió Hortensia.

—Y a la prima Eclipta, y a papá —dijo Gardenia.

—Y a Lirio, y a Vinca, y a Rosella… —siguió Dalia. Podía escuchar sus voces emocionadas desde el otro lado; por fin la familia volvía a hacer magia—. Y a la abuela Adelfa.

Todas se miraron entre sí, emocionadas, con orgullo.

—Sería posible. No será fácil —dijo Gardenia—, pero sí posible.

—Especialmente si lo hacemos en esas fechas —añadió Hortensia.

Rabel se inclinó hacia la mesa, cruzando los brazos.

—Aquel día, y estando tan cerca de Todos los Santos, podremos escuchar a Adelfa.

De alguna manera intentaban convencerse de que la demora en el plan merecería la pena. Dalia abrió los ojos, impactada y, al mismo tiempo, reconfortada.

—¿Sí? ¿De verdad lo crees?

Gardenia afirmó con la cabeza.

—Lo que parece que ha hecho Ilun ha sido bloquear su voz, anularla. La configuración energética de aquel día podría darle fuerza y ampliar su presencia lo suficiente como para comunicarnos con ella —dijo Loto.

Dalia tenía las manos temblorosas. Una lágrima se le deslizó por la mejilla derecha antes de caer sobre la mesa. Se secó las siguientes con la manga de su suéter de lana. Ya había descartado la posibilidad de volver a escuchar a su abuela.

—Pero no nos podemos precipitar —decretó Dalia, firme, categórica—. No debemos dar ni un solo paso en falso.

—Vale —dijo Azucena, recostándose en la silla mientras intentaba procesarlo todo—.

Entonces el plan es este: esperamos al 28 de octubre, y aprovechamos la luna llena para ir al bosque y hacer una invocación masiva, cuando la enorme mayoría de nosotras no practica magia de forma habitual. ¿Es eso? ¿He oído bien?

—Eso parece —confirmó Rabel, mirándola a los ojos.

Azucena sabía que él buscaba algo más que observarla, no perder el norte.

—¿Y mientras qué? —preguntó Úrsula—. ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados, sin hacer nada?