CAPÍTULO 40
SOLO UN « SÍ, QUIERO »
Kelly
A lan no me ha quitado el ojo de encima desde que he entrado en la iglesia.
Supongo que es normal (estamos a punto de casarnos, no, estamos casándonos, y perdidamente enamorados, o eso se supone).
A mí, sin embargo, me cuesta sostenerle la mirada después de todo lo que ha pasado.
De lo que he hecho y de lo que estoy haciendo.
Nos traen las alianzas, pero a mí me parecen esposas.
Voy a hacerlo.
Estoy haciéndolo…
Me caso con Alan.
Le he dicho que no a Thiago… Se ha acabado nuestra historia.
Para siempre.
Porque yo lo he decidido.
No habrá más Thiago y Kelly. No habrá más un «nosotros». No hay más capítulos por escribir. Tenemos nuestro punto final.
—Por favor, coged los anillos y tomaos de las manos —nos pide el cura, y ambos obedecemos. Madre mía, voy a vomitar—. Kelly, ¿te presentas en esta iglesia de forma libre y voluntaria, y ante Alan, para amarlo, respetarlo y serle fiel?
Asiento. Necesito terminar con esto cuanto antes.
—Sí, me presento libremente.
—¿Prometes amarlo en la salud y en la enfermad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte os separe?
Puedo sentir la mirada de todo el mundo en mí y, en especial, la de mis amigas y la de mi madre, que debe estar acuchillándome con los ojos mientras cruza los dedos, las piernas y hasta el pelo para que no la ponga en evidencia.
¿Qué pasaría si dijera que no ahora mismo? ¿Qué sería de mí? ¿Qué sería capaz de hacerme mi madre? O a Thiago…
«Ya sabes la respuesta. No la pongas a prueba, Kelly ».
—Sí. Sí, lo prometo.
—Y tú, Alan, ¿te presentas en esta iglesia de forma libre y voluntaria, y ante Kelly, para amarla, respetarla y serle fiel?
—Sí, me presento libremente.
—¿Prometes amarla en la salud y en la enfermad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte os separe?
Alan me mira en silencio durante lo que me parece una eternidad.
Tarda tanto en reaccionar que hasta el cura tiene que repetir la pregunta.
Mi futuro marido me mira de arriba abajo y luego sonríe con tristeza.
Joder, ¿qué narices está pensando? ¿Y por qué de pronto está moviendo la cabeza de un lado hacia el otro? ¿Acaso está diciendo…?
—No.