Aquí, ahora y contigo CAPÍTULO 28
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CAPÍTULO 28

A AÑOS LUZ

Thiago

«N o pasa nada».

No me saco de la cabeza su contestación, su cara, su presencia y, mucho menos, su forma de cogerla de la mano…

¿Qué tenemos en común él y yo?

Nada.

Absolutamente nada.

Y, sin embargo, algo de ese tío también ha conseguido enamorar a mi chica.

Nunca me he sentido inseguro de mí mismo.

Siempre me he sabido ver con buenos ojos porque todo el mundo desde peque- ño me ha piropeado por lo que soy por fuera.

Cuando estaba con Kelly me sentía el hombre más privilegiado del mundo y el mejor conquistador de todos.

Cuando ella y yo rompimos y vi- ne aquí, no había noche que no terminara con una chica.

A veces eran turistas guapas que se hospedaban en el hotel, otras veces eran compañeras de trabajo como Elsa…

, otras veces eran trabajadoras de aquí como Lisa…

Y otras veces eran chicas sin más que conocía en el bar en el que me invitaron a trabajar esporádicamente.

Dado que lo único que yo buscaba era olvidarme de Kell con quien fuera y como fuera, no dudé en ningún momento en aceptar ese trabajo, porque con él iba a tener a mi disposición mil oportunidades nuevas de sacarme a Kelly de la cabeza.

Claramente, nunca funcionó. Con ninguna. Con nadie. En ningún lugar. Y, seguramente, en ninguna vida.

Me encantaría poder decir que tiene pinta de ser un gilipollas o un tío que, detrás de esa formalidad y esa presencia, esconde a alguien despreciable, pero, joder, algo me dice que no. Algo me dice que es buena persona. Puede que una mucho mejor que yo.

Con un simple vistazo de él junto a Kell, me he dado cuenta de que es imposible recuperarla. Porque si él es el prototipo de hom- bre que ahora ella quiere en su vida, yo estoy a años luz de poder convertirme en uno de ellos.

Soy un puto niñato a su lado. Un crío que no sabe dónde dejar el culo quieto y que tiene ganas de salir corriendo constantemente.

Él, en cambio, es la personificación de la sensatez y la madurez. Alguien que sabe lo que quiere y que está a gusto con lo que ya tiene.

Su vida.

Su trabajo.

Su chica…

Esa misma que un día fue la mía…