Aquí, ahora y contigo CAPÍTULO 21 #3
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CAPÍTULO 21 #3

Trago saliva con fuerza cuando todos los bailarines se quitan la camiseta y se quedan solo con un vaquero de color negro.

Soy incapaz de dejar de mirar a Thiago, y aunque noto algo flameante recorriéndome entera al ver su torso desnudo por primera vez en años, también siento cierta nostalgia al darme cuenta de lo mucho que ha crecido y lo cambiado que está todo él…

Porque Thiago ha estado creciendo y yo no he estado a su lado.

Ahora sus cambios los noto… Antes solo éramos capaces de darnos cuenta de que habíamos cambiado cuando mirábamos fotos antiguas, ya que pasábamos tanto tiempo juntos que cualquier cambio pasaba completamente desapercibido a nuestros ojos.

Simplemente crecíamos, pero no nos dábamos cuenta de que lo hacíamos…

Su cuerpo ha cambiado mucho. La musculatura que he notado bajo su chaqueta de monitor no era una simple suposición, es real.

Siempre ha tenido un cuerpo atlético y fuerte, porque le ha gustado el deporte y ha practicado todos y cada uno de ellos, pero ahora ya no es ningún adolescente: es un hombre. Sus hombros y su espalda se han ensanchado, sus brazos están mucho más musculosos.

Dios mío.

Nunca me lo habría imaginado haciendo esto.

¿Es normal que me ponga celosa ver cómo todas esas cincuentonas se lo están comiendo con la mirada? Me hierve la sangre cuando el presentador le pregunta al público que quién quiere ser «la afortunada» que va a subir al escenario… y señala a una mujer sentada a mi lado.

Joder.

Joder.

¿Qué narices estoy a punto de hacer?

Una auténtica estupidez.

Antes de que la escogida pueda hacerlo, me levanto y echo a andar hacia el escenario, ignorando los gritos de mis amigas.

—Oye, que me ha dicho a mí, ¿sabes? —me replica la mujer.

—Haber sido más rápida.

Y tras esa contestación infantil, subo a la tarima, donde ya esperan otras cuatro elegidas. Uno de los bailarines se acerca a mí, pero Thiago se adelanta, no sin antes comentarle a su compañero:

—Sube tú a la otra chica. Ella es para mí.

Cuando Thiago queda frente a mí, una oleada de calor me recorre de arriba abajo. Y la cosa solo empeora cuando me agarra la mano y me guía por el escenario hasta que quedo delante de una silla.

Dios mío.

—Kell… —me llama para captar mi atención, porque sin darme cuenta la he bajado a su pecho desnudo—. ¿Estás segura de lo que estás haciendo?

No, por supuesto que no, pero, aun así, asiento.

—Tampoco puede ser para tanto, ¿no?

Thiago arquea una ceja.

—¿Tú crees? —Da un paso hacia mí y yo retrocedo. Una silla me golpea las piernas. Sus ojos verdes me atraviesan—. Estoy a punto de follarte con ropa delante de toda esta gente, Kelly.

Me siento con la obligación de separarme el jersey del cuello cuando noto un calor subiéndome desde la punta de los pies hasta la cabeza.

—Estás a tiempo de marcharte…

—¿Quieres que lo haga?

—Sabes que no. —Acerca un poco más su cara la mía—. Sabes que si por mí fuera…

—¿Si por ti fuera…?

Se traga las palabras. Niega con la cabeza y tan solo dice:

—No quiero meterte en problemas, aunque esto no signifique nada.

—¿No significa nada?

Thiago aprieta los dientes.

—Sabes que para mí sí, pero, como te dije ayer, no quiero que me des falsas esperanzas.

¿En realidad son falsas?

—Aunque no signifique nada…, quiero hacerlo.

Y, tras esa afirmación, Thiago asiente con la cabeza y mira sobre su hombro. Intercambia una mirada con sus compañeros y una nueva canción inunda el bar. Y cuando de un suspiro Thiago me hace sentar en la silla para que el espectáculo comience, soy realmente consciente de dónde me he metido.

Madre del amor hermoso.

Thiago me coge las manos y las deja en sus hombros, pero pronto las empieza a deslizar por su pecho y abdomen, haciendo que sienta todos y cada uno de sus músculos y también la temperatura de su piel en la yema de mis dedos.

Cuando me deja las manos donde empieza su pantalón, me quedo observando muy atentamente la V que tiene bien definida.

Evito pensar en lo que le sigue a esa parte de su cuerpo, y centro mi atención en sus manos, que se han ido a mi cabeza y ha empezado a jugar con mi pelo y nuca.

Sus dedos en mi cuello me provocan un escalofrío que me avergüenzo de sentir, pero no me da tiempo a pensar en nada, porque más pronto que tarde me ha levantado de la silla.

Mis piernas rodean su cintura y sus manos están, ¡joder!, agarrando mi culo. Se me escapa un suspiro de asombro cuando se arrodilla aún conmigo en brazos y me hace acostarme en el suelo.

Sus manos agarran mis muñecas a la altura de mi cabeza, y Thiago comienza a enterrar su cara en mi cuello, sin llegar a rozármelo con sus labios, pero sí sintiendo su respiración contra mi piel, lo que consigue ponerme los pelos de punta.

Dios mío.

No puedo permitir que esto pase.

Me muerdo el labio inferior nerviosa y cierro los ojos. En ese instante me vienen muchos recuerdos. Recuerdos de nosotros haciendo exactamente esto. Su aroma me recuerda cómo es tenerlo encima desnudo.

Sentir sus manos tocándome me recuerdan lo querida que me sentía con él… Notar su cuerpo encima del mío me hace desear que esto nunca se acabe. Que se quede así, conmigo, a mi lado, queriéndome como siempre lo ha hecho…

Pero cuando Thiago comienza a mover su cuerpo contra el mío, y me hace llevar mis manos a su espalda desnuda, salgo de la burbuja y empiezo a ser una persona racional de nuevo.

O al menos eso creo…

¿Qué cojones estoy haciendo, joder?

Me quito a Thiago de encima como puedo, y salgo corriendo del escenario.