Aquí, ahora y contigo CAPÍTULO 21 #2
48%

CAPÍTULO 21 #2

Mientras él se marcha, mis amigas me retan con la mirada.

—¿No crees que es mejor irse? —me pregunta Sienna. Sé que ellas tienen ganas de marcharse por mí. Si yo no estuviera con ellas, ellas se quedarían sin pensárselo dos veces. Pero es que no me puede dar más igual el espectáculo que está a punto de comenzar.

—Tan solo es un espectáculo, una función…

Mis amigas me miran con los ojos entrecerrados durante unos segundos, y luego creo que entienden que, de alguna manera, no le voy a dar importancia a lo que vaya a ocurrir aquí, porque yo solo quiero seguir bebiendo.

Me da igual que varios chicos se vayan a quedar casi en bolas mientras bailan delante de señoras de cincuenta años. Yo tan solo voy a concentrarme en mis copas y en las ganas de querer olvidarme de mi vida por unos segundos… No voy a hacerles ni caso, lo digo de verdad.

Además, no me apetece patearme el pueblo en busca de otro bar. Estoy agotada.

Mis amigas no tienen opción a decir nada más, porque de pronto comienza a sonar una música sugerente, y todas las mujeres se ponen a gritar como locas.

Yo tan solo pongo los ojos en blanco y miro con desgano la tarima y al público pendiente del espectáculo.

De repente oigo a las señoras gritar cuando, al sonido de la música, unos chicos salen y, bailando, se ponen en el centro del escenario.

Mis amigas sí que están bastante pendientes de lo que está ocurriendo delante de sus narices, pero ambas tienen un ojo encima de mí por alguna razón.

Quizás quieren asegurarse de que no me dé un coma etílico a pocos días de mi boda.

No pasan más de dos minutos de canción cuando de pronto bajan el volumen y un tío comienza a hablar en inglés a través de lo que intuyo que es un micrófono, porque sigo sin mirar.

Suelta el que imagino que es su discursito habitual: que el público es muy guapo, que hoy tienen un gran espectáculo que dar, y que, como siempre, más de una de las que se encuentra aquí tendrá el privilegio de subir al escenario.

—Por último, sentimos comunicaros que Valkoinen hoy no estará en el escenario…

—Al segundo se escuchan sonidos de lamento por todo el bar.

El tal Valkoinen debe ser muy querido por las asistentes—, pero…

, en su lugar, como buen amigo mío que es, ha venido alguien a quien, señoras, con todo el respeto a mi querido Valkoinen, adoráis mucho más, a pesar de que él no se deje ver mucho por aquí…

—Me entra un cosquilleo extraño por todo el cuerpo sin saber por qué—.

Para vuestra suerte, el rubito de veintitrés está de vuelta.

Los gritos de la gente no me dejan pensar con claridad, así que, en vez de tratar de asimilar y comprender no solo las palabras de ese chico, sino también lo que mi cuerpo intuye y me está diciendo a gritos…

, miro por primera vez por encima de mi hombro, encontrándome con la cara de alguien que… , ¡joder!, no… Esto es imposible.

¿Qué cojones hace Thiago ahí arriba?

—Kelly… Nosotras no… ¡Mierda!, nosotras no teníamos ni idea de esto.

¿Nos vamos? ¿Quieres que nos vayamos? —me pregunta Sienna, mientras Molly empieza a guardarse la botella de ginebra en el bolso dispuesta a que nos larguemos, porque deben entender que quedarme aquí a ver cómo mi exnovio baila medio desnudo encima de una tarima no puede parecerme bien, y eso es lo que debería ocurrir, y eso es lo que pienso, pero mi cuerpo no reacciona.

No soy capaz de quitarle los ojos de encima ni de moverme de la silla, y menos aún cuando sus ojos verdes cruzan una mirada con los míos.

Por primera vez desde que nos hemos encontrado en Finlandia, al verme se le borra la sonrisa de un suspiro.

Está igual de sorprendido que yo de encontrarme aquí. Pero, sin embargo, no tiene opción a hacer nada al respecto, porque tiene que actuar.

Clavo mis ojos en mi copa tratando de pensar con claridad, pero estoy tan borracha que ahora mismo no sería capaz ni de hacer una simple suma de primaria.

Por eso mismo dejo de luchar contra la fuerza superior que se ha apoderado de mí y, tras coger mi copa con la mano, me giro por completo en la silla para verlo bailar.

Porque mirarlo no significa nada, ¿verdad?

«Sabes de sobra que sí. Quedándote aquí solo están enredando más las cosas. Eres una persona despreciable, Kelly».

¿Y qué se supone que tengo que hacer cuando todo mi ser se muere por verlo? ¿Por qué tengo que seguir reprimiendo mis sentimientos? ¿Por qué no puedo ser sincera conmigo misma? ¿Por qué debería resistirme a él cuando la vida no para de ponérmelo en mi camino una y otra vez?

No soy buena persona por estar pensando esto, pero tampoco me puedo culpar por sentir de nuevo por… mí misma después de tanto tiempo.