Aquellos que van a morir 4. TERTIA VIGILIA (LA TERCERA VIGILIA) #3
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4. TERTIA VIGILIA (LA TERCERA VIGILIA) #3

El escritor también presuponía que sus lectores griegos conocían bien los detalles técnicos del combate gladiatorio, por eso no sintió la necesidad de explicar el significado de seis de los nueve tipos.

Un lector contemporáneo suyo ya debía saber esas cosas.

Nosotros, sin embargo, nos vemos obligados a inferirlas.

Según la lógica del texto, un reciario representa la pobreza porque carece de armadura, y, por la misma regla de tres, el equipo protector de un provocator lo convierte en alguien hermoso y cautivador.

Cabe suponer, asimismo, que la promiscuidad sexual del primero proviene de sus continuas idas y venidas a la carrera por la arena; ahora, el por qué el segundo comparte esa misma característica no es tan evidente.

En el caso del eques, existía ya una larga asociación precedente entre la equitación y los aristócratas ricos, de los que se podía pensar que eran gente sin demasiado sentido común.

Que el essedarius fuera perezoso porque montaba en carro puede más o menos entenderse, pero el motivo de su estupidez se nos escapa 56 .

Y la proveniencia de la magia, la malicia y la fealdad del dimachaerus y del arbelas es un misterio 57 .

¿Por qué esa asociación entre los gladiadores y el matrimonio?

Podrían darse tres explicaciones; distintas, pero no excluyentes.

La primera es que la figura del gladiador contenía una fuerte carga sexual 58 .

La segunda es que el juramento gladiatorio lo vinculaba a su ludus, igual que un marido debía estar unido a una esposa, y viceversa 59 .

Y la tercera radicaría en un antiguo rito romano, tan remoto en el tiempo que su significado les era desconocido a los propios habitantes del imperio y que fue objeto de numerosos debates: me refiero a la costumbre de peinar el cabello de una novia el día de su boda haciéndole la raya en medio con la punta doblada de una lanza de hierro; mejor si era una con la que se hubiera matado a un gladiador 60 .

Ya es mala suerte que la identidad del único tipo de gladiador que augura una esposa adecuada esté oculta bajo una línea deteriorada en el manuscrito.

Pero no deja de resultar significativo que el único pronóstico positivo se produzca cuando el que duerme sueña con el equipamiento que él está usando, en vez de con el de su contrincante.

Tal vez sea porque, en los sueños de gladiadores, como en las actitudes ante el sexo, siempre era mejor ser el participante activo.

Una inmensa mayoría (ocho de nueve) de los tipos de gladiadores presagian una mala esposa.

En el contexto onírico romano, la perspectiva del matrimonio rara vez resulta tentadora.

Si un soltero sueña que lo crucifican, eso augura matrimonio, porque la víctima queda atada a la cruz, como el esposo a su esposa 61 .

Antes de lanzarse a analizar largo y tendido qué significaban para los solteros los sueños de gladiadores, Artemidoro ofreció una breve explicación de lo que presagiaban en líneas más generales, que no era nada bueno, como ya cabía esperar 62 .

De entrada, vas a verte atrapado en algún litigio legal o en alguna otra disputa o pelea.

Sin embargo, en otro pasaje, dice que soñar con que te decapitan en un combate gladiatorio —o por mor de una condena judicial, o por el ataque de unos bandidos, porque, según él, da exactamente lo mismo— puede ser bueno.

Todo depende de quién lo esté soñando. Si es un acusado en un juicio en el que se enfrenta a la pena capital, significa que será absuelto: no se puede perder la cabeza dos veces.

Si es un deudor, se librará de su obligación.

Si es un hombre que reside en el extranjero, podrá regresar a su hogar, y si el soñador es alguien que está pleiteando por la propiedad de unas tierras, ganará el caso.

¿Por qué? Porque una cabeza cortada cae al suelo.

A la mayoría de los esclavos, un sueño de decapitación les anuncia la libertad, porque la cabeza es el amo del cuerpo; pero también puede ser que solo les esté presagiando que van a venderlos.

De hecho, en este terreno de las decapitaciones soñadas, vemos que las connotaciones negativas superan con creces a las positivas.

Si el soñador es alguien que tiene padres, hijos, una esposa, un amigo, un buen capataz o una casa, perderá al que (o a la que) más aprecio tenga.

Si es alguien que acumula dinero —banqueros, prestamistas, presidentes de un éranos (una sociedad de préstamo colectivo), navieros y mercaderes—, perderá su capital.

Un esclavo que esté ocupando una posición de confianza perderá esa confianza.

Quienes estén inmersos en pleitos sobre derechos cívicos o dinero perderán el juicio.

Para un pasajero que esté en plena travesía por el mar, esa visión indica un grave peligro: el barco perderá su verga.

Para un miembro de la tripulación, presagia algo más tranquilizador para él: la muerte de su superior inmediato.

Curiosamente, un griego, conocido de Artemidoro, tuvo ese sueño y obtuvo la ciudadanía romana, con lo cual «fue privado de su nombre y de su condición precedentes» 63 .

El resultado de soñar con ser un bestiarius que luchaba contra fieras salvajes dependía mucho del estatus social del soñador.

Era un buen sueño para un hombre pobre, pues indicaba que podría proveer lo necesario para un hogar numeroso, ya que el bestiarius da de comer a las fieras con su propia carne.

Pero, si eras rico, anunciaba futuras heridas que te serían infligidas por individuos violentos.

Y significaba libertad para un esclavo si soñaba que los animales lo mataban.

Tomada en general —y con independencia de la condición social del soñador—, esa lucha contra animales salvajes auguraba una futura enfermedad, pues las fieras consumen la carne como lo hace una dolencia debilitante 64 .

Artemidoro consideraba fundamental que el intérprete escuchara la totalidad del sueño, con todos sus detalles, y que averiguara todo lo que pudiera acerca de la historia previa del soñador, incluidos sus orígenes geográficos y sus costumbres étnicas.

Él creía que, por norma, «las costumbres locales equivalen a bienes y las extranjeras, a males».

La lucha contra los toros significaba una condena, pues, en casi todas partes, era un castigo reservado a los reos; pero si eras de Atenas o de Éfeso, donde los varones jóvenes habían incorporado la tauromaquia como un ritual religioso, o de la Larisa de Tesalia, en la Grecia septentrional, donde los nobles «de más rancio abolengo» disfrutaban practicándola como deporte, entonces el significado podía ser distinto 65 .

Gracias a Artemidoro, podemos ver que un día en los juegos gladiatorios seguía las mismas líneas generales en todo el imperio, pero que existían variaciones locales.

L OS SUEÑOS DE LOS GLADIADORES