4. TERTIA VIGILIA (LA TERCERA VIGILIA) #2
Solo unos pocos de los sueños referidos por Artemidoro son autobiográficos 33 .
Parece ser que tomó muchos de escritores anteriores 34 .
Pero, en todo caso, la mayoría no tienen un origen definido.
El escritor no nos cuenta si los leyó en un libro o se los contó un adivino en el mercado.
El hecho de que no podamos determinar su procedencia tiene su importancia.
En su tratado, llama la atención que los tipos de visiones que cuentan las personas, sean cuales sean sus orígenes, son muy similares 35 .
El estatus social solo entra en juego en el momento de la interpretación.
El mismo sueño puede significar cosas diferentes para la élite y para el resto.
Si un hombre rico sueña que lo crucifican, es malo para él, porque los condenados acaban completamente desnudos y, ya clavados en la cruz, pierden toda la carne.
Si es pobre, es bueno para él, porque «el condenado está en alto y nutre a muchas aves rapaces» 36 .
Así pues, la obra de Artemidoro es en sí misma una prueba contraria a la existencia de una contracultura ajena a la élite como la imaginada por Ginzburg.
Encaja mucho mejor en el modelo propuesto para Roma por Jerry Toner en su Leisure and Ancient Rome: tanto la élite como el resto cohabitaban en el marco de una misma cultura, pero su diferencia de recursos hacía que se expresaran de forma distinta.
Toner comenta el caso de un miembro de aquella clase social que, ante la amenaza de perder el honor, interpuso una demanda, cuando, en las mismas circunstancias, alguien ajeno a su estatus se enzarzaría en una pelea de bar 37 .
En Artemidoro, la condición social sigue siendo importante incluso dentro de los sueños.
Si sueñas que un amigo pobre defeca sobre tu cabeza, eso es algo muy malo para ti, pues significa que pronto te cubrirás de vergüenza.
Si, por el contrario, el amigo es rico, el significado es muy positivo, anuncia que heredarás su riqueza 38 .
El mundo de La interpretación de los sueños está contemplado, además, desde una perspectiva urbana.
Los agricultores y la agricultura aparecen con frecuencia, pero de un modo bastante vago y descontextualizado.
La postura sería más bien la propia de un terrateniente absentista afincado en la ciudad.
Nos habla, por ejemplo, del caso de la hacienda de un propietario de tierras rurales en la que viven varios hombres, pero no así el propio dueño 39 .
O de un padre que envía a dos de sus hijos a trabajar en una finca remota, pero estos mueren asesinados por una banda de malhechores 40 (un suceso en absoluto excepcional, dada la profusión de bandidismo en el campo) 41 .
Para Artemidoro, las tierras de labranza eran entornos propicios en general, pero todos los paisajes naturales —montañas, valles, cañadas, barrancos y bosques— constituían lugares inhóspitos y amenazadores.
Lo mejor del campo eran los caminos y carreteras que te sacaban de él 42 .
El mundo conceptual de La interpretación de los sueños
Era este un espacio peligroso, lleno de rumores y complots, de miedo al ridículo, a la deshonra, a ser engañado por la pareja, a ser secuestrado y a perder a tus seres queridos, tus propiedades o tu medio de vida.
Un mundo de enfermedad y de muerte, donde un juez caprichoso podía despojarte de tus derechos de ciudadano, enviarte al exilio, condenarte a trabajos forzados en las minas o las canteras o mandarte decapitar o crucificar.
La presencia del Estado romano se ve casi siempre como señal de mal agüero.
Como cabría esperar, hay hombres que se esconden o que andan huidos.
Es un territorio incierto en el que, con frecuencia, lo que parece bueno resulta ser malo.
Para las personas libres, en ocasiones cosas que a simple vista aparentan ser negativas son positivas en realidad y se traducen en éxito profesional, una buena esposa o una herencia, pero, por lo general, solo después de que el sujeto haya padecido una enfermedad grave o un fuerte trastorno personal 43 .
Y aunque también son muchas las cosas malas que les pueden ocurrir a los esclavos, no deben perder la esperanza, más de la mitad de sus visiones prometen libertad 44 .
Uno tiene que estar alerta, vigilante, y tampoco debe andar mal de memoria (ni de la consciente ni de la onírica), si quiere interpretar de forma correcta un sueño.
Hasta el más mínimo detalle puede tener una importancia crucial.
Todos los hechos soñados poseen algún significado: desde los físicamente imposibles (volar entre los tejados de Roma o alimentar a tu pene con pan y queso) 45 hasta los sobrenaturales (jugar a pelota con Zeus o tener sexo con la Luna) 46 o los considerados tabú por la sociedad (orinar en un teatro abarrotado de gente o practicar sexo con tu madre) 47 .
También son significativas las rutinas más mundanas, como lavarse la cara, cepillarse el pelo o salir de casa 48 .
Artemidoro crea un mundo marcadamente fatalista.
Solo cuatro de los cientos de ejemplos que relata aportan algún tipo de consejo o moraleja 49 .
El balance es muy distinto en el caso de Elio Arístides y de los templos adonde acuden los dioses en sueños, pero Artemidoro solo te dice lo que va a ocurrir y punto.
Nada puedes hacer al respecto. Resígnate, de nada sirve buscar una salida.
¿Soñaste que las manos se te transformaban en zarpas de oso?
Te van a condenar a luchar en la arena 50 .
La interpretación de los sueños abre una ventana tan excepcional como extraña a través de la que observar las esperanzas, los miedos, las actitudes y los valores de los habitantes grecohablantes del Imperio romano.
Aporta numerosas y novedosas vías de aproximación —casi sin explorar todavía— a temas importantes: las identidades griega y romana, el matrimonio y las familias, los roles de los filósofos y los sofistas, o las creencias populares sobre la violencia y la guerra 51 .
Pero también hace un número inusualmente alto de referencias a los gladiadores.
S OÑAR CON GLADIADORES 52
Un hombre pobre sueña que le alcanza un rayo; un esclavo, que está sirviendo en el Ejército; un pasajero que está a punto de subir a bordo de un barco, que lo crucifican; un soltero, que es un gladiador en pleno combate 53 .
Artemidoro nos explica que todos estos sueños son negativos si se miran desde dentro (nadie quiere que lo crucifiquen), pero buenos si se miran desde fuera (presagian un cambio a mejor).
Los tres primeros significan, respectivamente, riqueza (que te alcance un rayo es un raro honor, como el de ser rico), libertad (solo los hombres libres pueden servir en el Ejército) y un viaje a la prosperidad (la cruz recuerda al mástil de un navío).
Ahora bien, cuando Artemidoro retoma la cuestión de los gladiadores y el matrimonio en un pasaje bastante extenso, las cosas adoptan un cariz menos prometedor.
El tipo de gladiador indica el carácter de la esposa con la que el soñador se casará.
Artemidoro dice que toda demostración evidente precisa de claridad y se disculpa de manera implícita por utilizar palabras latinas transliteradas al griego.
Si luchas contra un tracio (thraex), tu esposa será rica, pero astutamente retorcida y siempre dispuesta a anteponer sus propios intereses: rica, porque ese tipo de gladiador está equipado con armadura completa; retorcida, porque maneja una espada curva, y dominante, porque es un combatiente que acomete para atacar.
Si sueñas que llevas una «armadura plateada» (no queda claro la de qué tipo de gladiador, pues esa línea está dañada en el manuscrito), tu esposa será hermosa, algo rica, fiel, amante de su casa y obediente, pues este tipo de luchador es de los que cede terreno y está bien protegido por una armadura más espléndida que la del tracio.
Si tu enfrentamiento es con un secutor, tu esposa será bella y adinerada, pero con una alta opinión de sí misma por su riqueza; además, dado que el secutor siempre persigue a su oponente, esa mujer te causará problemas constantes.
Si luchas contra un reciario, ella será pobre y lujuriosa; tendrá sexo con cualquiera.
Un eques (gladiador a caballo) significa que ella será acaudalada y de buena cuna, pero carente de toda sensatez; un essedarius (gladiador que luchaba montado en un carro) sería signo de una esposa vaga y estúpida; un provocator, sin embargo, lo será de una bella y encantadora, aunque coqueta y libidinosa.
Los peores de todos eran los dimachaeri (gladiadores armados con dos dagas) y los arbelai (armados con una daga normal y otra semicircular, parecida al cuchillo de un zapatero para cortar cuero): soñar con cualquiera de ellos significaba que tu esposa sería una bruja, o una maliciosa, o simplemente fea 54 .
Artemidoro remata sus explicaciones sobre «gladiadores y esposas» asegurando que nada de lo que ha dicho está fundado en conjeturas ni probabilidades, sino que todo ello deriva de observaciones directas y reales 55 .
De ser cierto, cabría deducir que eran muchísimas las personas que tenían sueños muy detallados sobre combates en los que participaban como gladiadores.
De no serlo, al menos podría decirse que Artemidoro pensaba que a sus lectores no les resultaría inverosímil que muchas personas tuvieran visiones oníricas relacionadas con la arena de los anfiteatros.