Aquello que reclama su nombre XLIV
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XLIV

L uego de revisar las indicaciones que le dejó su sargento, el Novato eclipsó el sol que entraba por aquella ventana y, de manera rápida, tomó las manos de John, quien frunció el ceño.

—Eres libre, John —afirmó el Novato.

El policía le retiró las esposas y las aseguró en su cinturón. Abril se alegró como si hubiese sido ella quien quedara en libertad. Lo cierto es que John era libre del todo y eso le quitaba un gran peso de encima.

»Eso sí, ahora será el doc quien te dé la salida.

Así que, por el momento, sigan en lo suyo.

Ah, y debo tomarte una declaración. Yo, de ti, obviaría el hecho de haber conocido al otro.

Por nuestro lado, es un desconocido. Tus cosas están ahí —agregó, señalando la mesa junto a la cama donde se encontraban la libreta y otros elementos recopilados como evidencia.

—Gracias, muchísimas gracias, oficial.

—Fue un gusto conocerte. Nos hiciste correr, pero créeme que el pueblo necesitaba algo de acción; estaba demasiado tranquilo para mi gusto.

Se despidieron con un buen apretón de manos. Abril se sumó, dándole un fuerte abrazo a John, uno que le recordó la lesión de su espalda. El Novato se marchó.

John y Abril se miraron fijamente, reconociéndose. Algún tipo de atracción los había enganchado, aunque todavía era algo reciente y difícil de nombrar. Bahía Luz ofrecía la atmósfera para que lo que fuese avanzara rápidamente.

El sol caía y las estrellas empezaban a asomarse con timidez en el cielo.

Las luces del pueblo se encendieron para la velada nocturna.

Entre los objetos personales sobre la mesa estaban las llaves de la cabaña del risco, recogidas entre las pertenencias del fallecido.

El alquiler aún estaba vigente. John las tomó y se las enseñó a Abril.

—Espero que no tengas mucha prisa por regresar a la ciudad.

—Tenemos una entrevista pendiente… y yo una noticia que dar —dijo, acortando la distancia—. Eso nos va a tomar un buen tiempo, señor Doherty. Un tiempo largo y tendido, así que me gusta la idea de estar más cómodos.

Mientras Bahía Luz tenía el cierre oficial de los hechos ocurridos en el muelle, algo entre ellos dos apenas comenzaba.