ANTONIO ENTREVISTA 36 #3
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ENTREVISTA 36 #3

Son muchos kilómetros de emoción por Antonio, en el viento siempre lo percibo, siempre pienso en él con distintos temas, no sólo con sus libros sino con distintos autores.

Veo y digo: —Este señor leyó este libro, de aquí saco; una obra de teatro, este señor vio esto—.

Veo todo lo que él fue tomando y que metió, yo le decía:

—¿Cómo hiciste este libro? Este libro es un aparato, no es un libro, o sea, no importa el cuentito, pues está aquí.

Lo que importa es que cuando lo lees, como que te sientes bien, te curas.

Y entonces creo que él era un mago que hizo un collage de cosas hermosas para que nosotros que somos todos niños, te pudiera apapachar y decir: —hay cuatro auténticos mexicanos, ¿dónde están?

: la pirámide, el teatro, la danza y el arte—.

Pues en el bosque, en el teatro, en la danza, en el arte, en la amabilidad, no hay más chulis:

Sobre el tema de Regina, yo digo que tal vez comparto un poco o se parecería mi postura, a la de Coyote, así de Regina ¡es ella, es ella, es ella! Regina siempre con nosotros.

Yo digo que Regina es la energía reina, la fe profunda.

Creo que Regina es esa respuesta, pero ahora que estoy muy subida en el tren académico, podría decir que esta energía reina, es una forma de decir Oriente no es Occidente, América no es Occidente, o sea, nosotros no somos europeos, son nuestros abuelos, igual que son nuestros abuelos los mexicanos que no conocimos, los prehispánicos; no somos oriente, pero nos parecemos un poco más a ellos, que a Occidente.

Nuestro pensamiento está mucho más relacionado con esa otra forma que no es la de la conquista de territorios, sino la del sentido de la vida que le daban los tibetanos, los hindúes, por eso encontramos aquí ciertas coincidencias, regularidades como la danza, como los cantos que son maneras tecnologías del ser humano para acceder a su conciencia, mientras Occidente está pensando en los territorios.

Regina es la unión de estas dos, la raza mestiza que somos, esta energía reina que nos permite nuestro florecimiento de conciencia, hacer amigos y eso nos permite fortalecernos.

Esto es lo que yo pienso de Regina, debo de decir que yo pienso muchísimo más en Antonio Velasco que en Regina, pero quiero mucho a los cuatro auténticos mexicanos, quiero mucho a la energía reina de Regina y pienso que deberíamos darle un premio a María Teresa, por habernos permitido a todos los cósmicos de tener una ermita para ir a meditar a nuestro estilo, porque en todos los lugares donde hay un sitio sagrado esta la jefa fulana, el guardián zutano.

El Padrecito, te dice cómo vas a rezar, cómo te vas a sentar, cuál vas a repetir y cuántas veces y este es un lugar que te permite crear tu manera de acercarte a la energía reina.

Eso es lo que pienso de Regina y de esa ermita donde somos devotas. Somos hermanas devotas, amigas.

Recuerdo que cuando entré a esa casa en Alumnos, que está llena de cuartos, puertas, historias, gentes, no sólo Antonio fue amigo, sino que María Teresa es una rezadora de doble vía, son personas que tienen un don, la mamá (la señora Piña) que yo no conocí, pero que ahora tengo un dibujo muy claro, porque tanto el hijo como la hija hablan constantemente de ella, son personas que tienen la facultad de escuchar a otras personas que conectan personas y te dan su atención plena y rezan contigo tu caso, entonces lo logras, te encaminan, son unos magos esas personas, desde mí percepción y esa casa está llena de personas, historias, de portales.

Es un espacio muy fantástico, aunque es técnicamente puedes decir que es una señora, una viejita que va a la iglesia o es un viejito, es cuando el maestro me decía:

—Me puedes dar un aventón a mi casa.

Me sentía super honrada, lo llevaba a su casa y después me iba a la mía, me sentía como cuando estaba super enamorada, yo estaba enamorada en un punto de su persona, no lo quería besar y abrazar, pero todo el tiempo estaba pensando en él, quería preguntarle cosas y que me contestara.

Me hubiera gustado que tuviera WhatsApp para mandarle mis ideas que me surgían en el momento, luego las anotaba, llegaba y le soltaba el rollo y me las contestaba.

Él siempre hablaba de personas que existían en la realidad:

—Pues fulano es tal, que vive en Puebla, que hace caminatas sagradas, que habló con el monte…

Uno se podía preguntar: —¿bueno, ¿quién sabe si el señor está inventando?, son muy fantasiosas las personas.

Finalmente, hay un montón de gente que hace una búsqueda de visión; todas esas puertas mágicas que se abrían en su casa, todas esas dimensiones que están ahí, son de una persona que está en la realidad ahí materializándola.

No sé qué va a pasar en el futuro con ese espacio, la casa de la madre de Antonio Velasco Piña, el cuartito de Regina, hogar de Marite, pero lo que sea que pase en ese espacio, está un portal, hay mucho poder, porque hay mucha intención, mucho rezo, mucha voluntad de vivir y de ser buenos ahí, mucho rezo en ese sentido y creo que eso es y sigue siendo María Teresa, una sacerdotisa, hermana de Don Antonio Velasco Piña.