ENTREVISTA 35 #3
“Es muy importante que las nuevas generaciones mantengan un conocimiento de su historia sagrada, porque si los pueblos pierden el conocimiento de su historia, es como una persona que tiene Alzheimer al no conocer sus antecedentes, cualquiera puede manipular con ella y hay que reconocer que en los últimos años ha habido un esfuerzo diabólico y consciente por romper nuestras tradiciones, ataques por ejemplo a la Virgen de Guadalupe, ataque a los Niños Héroes, ataque a los héroes de la patria, todo eso no fue una inconsciencia, fue deliberado para que el mexicano perdiera su identidad al desconocer nuestra historia y sobre todo nuestra historia sagrada que la que nos da realmente un poder espiritual especial, pues lógicamente cualquiera puede venir a manipularnos y todos los pueblos de México había personas encargadas de mantener eso: “oigan, no se acuerdan que ya se está acercando la fecha tal, del santo tal”, porque así están vinculados con algún santo, simplemente por el hecho de ser hombre o mujer, ya sabemos qué tipo de ruta es, entonces han mantenido esa tradición, que bueno que se hayan mantenido esas tradiciones en México”.
En este documental también participa “la Jefa” Patricia Ríos y fue dirigido por Abraham Aguilar y titulado “El peregrinar como forma de identidad del Pueblo de San Lucas Xochimanca”. Fue durante la pandemia (SARCOVS-2 COVID), presentado dentro del marco de “Mitotl” en agosto de 2020.
Así mismo, esta pandemia de COVID, fue un momento tan difícil para el mundo «como si fuese comido el sol», fue muy dañina para los adultos mayores que, desgraciadamente son los sabios, los abuelos.
Nos arrebató a tanta gente amada, de tradición y Don Antonio fue uno de ellos.
Tome guardia junto con mis compañeros de los topos durante sus últimos momentos con vida y para mí, fue una herida en el corazón por su pérdida ya que, con él se expande la historia sagrada, aquello que es posesión nuestra, lo que debemos preservar, el amor a esta nación pluricultural y sus símbolos sagrados.
Para mí, el legado de Don Antonio fue una tea y luz, por sus libros, enseñanzas, indicaciones, el saber por qué encargaba «y a quiénes» las caminatas, las ofrendas que se necesitaban, sabía perfectamente quienes tenían las habilidades y capacidades.
Fue un gran visionario de los tiempos en los que se estaba viviendo, trabajó mucho por un cambio y nosotros ahora transitamos por ese camino ya trazado, activado; nosotros en la parte física ofrendamos nuestras energías y habilidades al servicio de la humanidad en este humanismo mexicano.
Pero también nuestros acercamientos con los pueblos originarios y comunidades indígenas, nuestras habilidades administrativas y de gestión cultural, nos ayudaron a continuar a reforzar el desarrollo profesional y compartir conocimientos con nuevas personas y compañeros de los topos, como lo fue Olga de los Reyes y Humberto Ruiz, con quienes a partir de que nos conocimos apoyando en los terremotos, con su profundo amor por los animales, la mexicanidad y por los volcanes, logramos hacer buen equipo organizándonos, realizando acciones de desarrollo social en comunidades, campañas de esterilización, recaudando libros, juguetes, ropa, actividades culturales al servicio de la comunidad, así como reforestaciones con Enrique Macario y sus compañeros de Guardianes de Nexpayantla en San Pedro Nexapa.
El impacto en el trabajo realizado Olga, Humberto y su servidor, se ve reflejado en las comunidades cercanas a los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, por eso tomamos la decisión en 2024 de llevar la organización a otro nivel, con la protocolización de la Asociación Civil, sin fines de lucro, Citlalmina Tlacaélel A.
C. Por lo cual constituirnos «formalizar» es, perpetrar en activo el efecto Citlalmina en nuestro vivir, en “tiempos de paz”, cuando no hay desastres, nuestra energía y apoyo está destinado a las comunidades, a la naturaleza y a los animalitos que habitan alrededor de los volcanes del lado del Estado de México.
Como en un principio fueron las poblaciones objetivo con las que iniciamos este caminar, sin embargo, seguimos ampliando la red con personas de buen corazón y acercarnos a comunidades más lejanas.
Así que mientras tanto, continuamos nuestras vidas normales, pero trabajamos continuamente para enaltecer los siete rayos. Con el paso de los años se ha fortalecido la amistad y todo eso, se lo debemos al trabajo y a Don Antonio.
Finalmente, surge un antes y un después en mi vida, pues conocía una parte de la historia de México y del mundo, como nos la enseñan y lees a través de los libros, pero mi visión cambia a partir de gente muy vinculada a Don Antonio que me cobijaron, me compartieron sus conocimientos, saberes y visiones de un mundo mejor, pero principalmente sobre Méxhico y cómo ser un auténtico mexicano.
Desconocía lo que significaba o cómo caminar para girar el rumbo, para serlo y es entonces que, a través de estos seres llenos de luz, comienzo una formación, me enseñaron a no temer a la muerte y sobre los siete rayos sagrados.
Me ha servido y he aplicado en mi día a día, compartiendo mente, cuerpo y espíritu a la humanidad, además, compartir con la mujer en armonía, su condición sagrada femenina, a entender que venimos a morir «cuerdos y cuidadosos», a ser felices, a hacer lo que se tiene que hacer «principio de "lo conveniente, lo recto"», hacer fuertes los corazones: el querernos a nosotros mismos y humanizando el querer de la gente «la prudencia y la cordura».
Él, siendo árbol florido, que dio sombra y fruto a muchos en humildad nos enseñó a brillar, a caminar en silencio olmeca hasta que venció a la muerte y se fue al Sol.
Muchas gracias Temachtiani Don Antonio Velasco Piña…