ENTREVISTA 35
TEMACHTIANI DON ANTONIO
Sergio Pérez Carreón
Promotor y Gestor Cultural
Por este camino recorro mirando y sin aliento, a través de la académica y la escuela de la vida, vine a barrerlo, aprendiendo por el camino difícil, aunque, trabajando duro transité por caminos con corazón de comunidades indígenas, pueblos originarios, médicos tradicionales, personas con un elevado nivel de conciencia.
En ese sentido, me es de suma importancia mencionar que en este transitar de la mexicanidad, agradezco y honro que en mi caminar conocí a varios abuelos y abuelas que me han formado un rostro y corazón, con su amor, con su sabiduría, saberes y visiones, entre ellos destaca Don Antonio Velasco Piña y puedo decir que no he conocido gente tan visionaria y congruente como él, con una visión no sólo local, sino universal, toda su obra fue un sueño precioso y dulcemente cantaba un pájaro en su corazón, gracias a su manera tan particular para reconectarnos con nuestras historias sagradas, fortaleciendo el crecimiento espiritual de las personas, haciendo sabios los rostros ajenos y destacando el lugar que ocupa México en el despertar de la conciencia planetaria.
Es muy interesante, empecé a saber de Don Antonio Velasco por comentarios de mis compañeros de Topos Adrenalina Estrella A.
C., a partir de los terremotos en la Ciudad de México en 2017, respondí espontáneamente, como muchos mexicanos, a la solidaridad ante esa catástrofe, apoyando en Ejido Santa Rosa y Av.
Santa Ana, en los multifamiliares de Tlalpan y en Álvaro Obregón 286, en este último lugar fue donde tuve la oportunidad de conocer a Pola Moffit e Ismael Villegas, quienes después de que se terminaron los trabajos de rescate, tomaron mis datos y me invitaron junto con mi hermano Omar Pérez a una actividad de purificación y sanación en un temazcal que ellos guían en la Aldea de los Reyes.
Para mi asistir a ese temazcal y saber que este grupo de rescate realizaba actividades vinculadas con la mexicanidad, fue la razón principal que me hizo sumarme a sus causas, de estar al servicio de la humanidad, compartiendo el espíritu de México a través de la solidaridad con otros pueblos y comunidades que han sufrido desastres naturales como nuestro país.
Es así que, asistí al temazcal con mi hermano y durante las actividades preparativas Ismael y Pola me compartieron parte de su filosofía y misión de los topos, entre esos comentarios mencionaron el libro de Tlacaélel.
El Azteca entre los Aztecas y del “Efecto Citlalmina”, durante los terremotos de 1985 y su repetición durante estos terremotos en 2017, la cual consiste a groso modo en que, así como entre los individuos existe un inconsciente, en las naciones y comunidades existe un inconsciente colectivo que surge en momentos de la historia de México, es activado y son liderados por personas extraordinarias dentro de la población civil, en el caso de Citlalmina durante la batalla de México-Tenochtitlan contra los invasores, Citlalmina al darse cuenta que los hombres de su comunidad estaban peleando y el otro sector de la comunidad que no pertenecían al cuerpo militar de defensa (mujeres, adultos mayores, jóvenes y adultos), sentían la responsabilidad civil y comunitaria de apoyar a sus combatientes, hace un llamado a la población en general y se organiza el pueblo para reforzar la defensa, logrando expulsar a los invasores en la última victoria de los Mexicas.
Algo semejante ocurre, durante los terremotos de 1985 y 2017, en donde al ser tantos los edificios colapsados, la sociedad civil se organiza y refuerza las acciones del gobierno en la búsqueda y rescate «el mismo pueblo rescata al mismo pueblo», porque está dentro de nuestro inconsciente colectivo la solidaridad, la fuerza de organización y ejecución dentro del espíritu de México y surge “El Efecto Citlalmina”, que menciona el maestro Don Antonio en su libro de Tlacaélel.
Estas personas que se meten entre los escombros en 1985, la prensa los empieza a llamar “Topos” y es donde surge este movimiento social en el entonces Distrito Federal.
Hay que mencionar, además, que al ser un movimiento social emanado del mismo pueblo, surgieron grupos y organizaciones que trascendieron, formando agrupaciones formales continuando esta labor a nivel nacional e internacional hasta hoy en día, como es el caso de los Topos Adrenalina Estrella y a mí me toca vivir estos terremotos del 2017 sumándome a los trabajos de rescate en este “Efecto Citlalmina” y en mi caso como “neo topo”, damos fortalecimiento a estos movimientos sociales que están intrínsecos en nuestro ADN como mexicanos «situación que siempre mencionaba Don Antonio con mucho orgullo».
Luego de celebrar el ritual de purificación, me comentaron de una serie de actividades de su guía espiritual, el maestro Don Antonio Velasco, una red de actividades rituales para elevar la conciencia y fortalecer el espíritu de México, como son: el activar rutas sagradas, caminatas, peregrinaciones, cantos, danzas, temazcales, ofrendas rituales en los volcanes, velaciones cada año en la Aldea de los Reyes, entre otras tantas.
Dado que yo no pertenecía a ningún grupo de rescate, me invitan a participar a ser parte del grupo y comenzar a tomar prácticas y capacitaciones, así como lecciones de “guerrero” para poder pertenecer al grupo y participar en las actividades antes mencionadas, por lo que tuve la oportunidad de conocer más a profundidad por medio de sus libros al maestro Don Antonio, comenzando a leer Tlacaélel, Regina y personalmente en su casa, en donde era un punto de reunión y de consejo por parte de muchas personas que pertenecían a organizaciones, grupos de mexicanidad, de diversos estados de la república y personas de otras nacionalidades, fue cuando vi un poquito la fuerza que tenía esta red y cuyo principal detonador de procesos era el maestro Don Antonio.
Finalmente, después de varios meses de arduo trabajo, fui convocado a la entrega formal de mi carta de aceptación a los topos en la casa de Alumnos (abril de 2018), específicamente en “el cuartito de Regina”, en donde entré y el espacio estaba decorado con amoxtlis (códices), pinturas, estatuillas, tambores, instrumentos y símbolos mexicanos de diversas culturas.
Conocerlo aquella tarde fue un momento memorable en mi vida.
Un silencio ceremonial cubría el lugar, la voz del maestro Don Antonio me dijo muy solemne:
—Pasa, bienvenido… Agradezco tu asistencia y agradezco el servicio brindado a tu pueblo que es Méxihco, has demostrado valor, determinación y solidaridad que son solo algunos de los elementos que conforman al guerrero.
Tú formación apenas inicia, te entrego esta carta de aceptación a los topos, muchas felicidades, pero el ser topo no es cualquier cosa, requiere muchísima responsabilidad, debes vencer a la muerte y no tener miedo a morir.
¡Ser un auténtico mexicano! Para lo cual debes dialogar con tu propio corazón y continuar tu formación de guerrero, si aceptas tomarás entonces compromiso contigo mismo, con esta bendita tierra y construirás en ti a un guerrero desde tu corazón y con conciencia. ¿Aceptas?
—¡Acepto!
—Bien ¿Juras lealtad al pueblo de México?
—¡Lo Juro!
—¿Juras representar y encarnar los 7 Rayos de Méxihco?: Valor, Honor, Abnegación, Sabiduría, Lealtad, Patriotismo y Solidaridad.
—¡Lo Juro!
Fue un momento tan importante en mi vida, que lo recuerdo con tanto amor y alegría, era la primera vez que alguien me hacía parte de algo que aún no acabo de entender, pero que sé, que debo de continuar por ese camino «en otro conocimiento».
Comencé a asistir a los cursos teóricos sobre protección civil, comando de incidentes, primeros auxilios, búsqueda de rescate, por la parte teórica y por la parte espiritual asistí: a las caminatas sagradas de los días 13 en el bosque de Chapultepec, en honor a los Niños Héroes, a los temazcales, a llevar ofrendas a los volcanes, las cuales eran más que las prácticas que yo pensaba que debíamos tener, más por ser un grupo de rescate y me cuestionaba a mí mismo: —esto ¿de qué nos sirve?
—, pero yo asistía con mucho amor y continuaba mi formación.
Cuál fue mi sorpresa, que el 3 de junio de 2018, hace erupción el volcán de fuego en Guatemala y fuimos convocados por los topos para ir apoyar a ese pueblo hermano.
Para mí fue algo muy fuerte, ya que en México el volcán Popocatépetl estaba, y sigue estando muy activo, es un temor latente de que pueda suceder también en nuestro país, por lo que no dudé y acudí al llamado.
Antes de nuestra llegada a Guatemala, pude experimentar lo complejo que es acudir a un desastre fuera de nuestro país; toda la organización, recursos para poder asistir y apoyar a un país en desgracia.
También pude ver la red espiritual que se activa entre los compañeros de tradición, de mexicanidad, de este peregrinar, entre ellos están Don Antonio, Ana Luisa, jefa Patricia Ríos, Olga de los Reyes, entre muchos tantos, que inmediatamente activan toda una red de rezos, protección, apertura de caminos y que son una pieza fundamental para este grupo de rescate, ya que no sólo se activa en físico sino en espíritu esta célula espiritual, en oración activa y consciente para abrir los caminos y podamos hacer lo que tengamos que hacer.
Por lo que nuestro trabajo no solo es profesional, acorde a los protocolos locales e internacionales en coordinación con las autoridades nacionales locales, rescatistas y grupos voluntarios, sino que también es apoyada por la sociedad civil, abuelos y abuelas de tradición «este trabajo no solo es físico, sino también espiritual, humano y ético».
Es cuando comienzo a entender la gran responsabilidad que se tiene por parte de México, de los topos mexicanos que nos explicaba tanto Don Antonio.