ANTONIO ENTREVISTA 29 #2
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ENTREVISTA 29 #2

Don Antonio logró que yo empezara a agradecer y amar trabajar en Pemex, realmente fueron muchos años en los que sufrí de estar en un trabajo donde vivía deprimida. Pero gracias al cambio de pensamiento, pude cambiar mi percepción de mi trabajo en Pemex.

Realmente yo estoy muy agradecida con Don Antonio, porque él me ayudó a transformar mi vida, me ayudó a transformar mis pensamientos, me enseñó que es muy importante la mente, es muy importante lo que pensamos, lo que nos decimos a nosotros mismos.

En definitiva, me di cuenta que efectivamente así es, eres lo que piensas, él enseñaba con el ejemplo, y yo creo que no hay mejor maestro, aunque él decía: —Que no era maestro, pero no hay mejor manera de enseñar que con el ejemplo—.

Para mí ha sido el mejor ejemplo que he tenido en mi vida, es y seguirá siendo, mi mejor ejemplo, pienso que Don Antonio encarna los “siete Rayos”, es la persona más coherente que conozco y que encarna realmente eso que él escribía, es un guía coherente, es un guía amoroso, es un guía con preceptos muy claros, es un ser que sembró en mí el amor por la historia.

Me acuerdo que en las pláticas que teníamos, en las “conversas” que así le puso Moni, ahí en Alumnos, Don Antonio compartía muchas cosas, pero como soy muy práctica, yo siempre le preguntaba:

—Bueno, todo eso que usted nos enseña ¿Cómo podemos ponerlo de una manera práctica? O sea, yo quiero saber mi día a día, mi minuto a minuto ¿Cómo le hago? ¿Cómo le hago para convertirme en un ser tan maravilloso como usted?

Digo, no le decía para convertirme en él, porque seguramente me hubiera regañado, pero ese era mi pensamiento, entonces él me decía:

—Sacraliza tu día a día, sacraliza cómo caminas, sacraliza cuando comas, cuando tomes agua, todo, todo, todo en tu vida debe de ser un momento sagrado y consciente.

Así que, esa es otra enseñanza memorable que ocupo y que yo uso todos los días, porque eso me ayuda a estar en el aquí y en el ahora, eso me ayuda a estar al pendiente de lo que estoy haciendo y de lo que estoy pensando.

Cuando uno deja de estar en el aquí y en el ahora, ya no te acuerdas lo que hiciste, ya tu pensamiento ya se fue a quién sabe dónde.

Don Antonio es el maestro que me ha sabido orientar para elevar mi nivel de conciencia y para ser más feliz, cada uno de los libros que escribió, siento que dejó una pieza de rompecabezas en el que, si tú lees todos sus libros en algún momento, llegas a tener una comprensión mayor de ti, de México y de la historia en general, por eso es que yo siempre estoy recomendando los libros de Don Antonio, para aquellas personas que desean tener una mayor comprensión de sí mismo.

Algo que, por ejemplo, en el libro de San Judas Tadeo, va dejando, así como mensajes importantes, nos habla de la importancia de estar con alguien por amor, de casarte o de unirte por amor y en amor, justamente como él lo hizo.

Si alguien tiene alguna duda de algún tema tomando algún libro de Don Antonio, puede ir encontrando las respuestas.

Don Antonio dejó un sendero claro para imitar. Para aquellas personas que quieran tener un mayor entendimiento, una mayor comprensión de sí mismo, de la historia.

Algunos otros momentos memorables, creo que él siempre tenía las palabras perfectas para ayudarme y no hablo nada más de mí, él tenía las palabras perfectas siempre para ayudar a todos y creo que el amor incondicional que Don Antonio nos tiene y nos tuvo a todos, era una manera que él tenía de sanar, ayudarnos a sanar nuestro corazón, nuestra falta de amor o nuestra falta de comprensión, eso es una enseñanza que nos deja el poder del amor incondicional.

Y cada una de sus acciones son caminos de comprensión y caminos de evolución, caminos de elevar el nivel de conciencia a partir del honor, del amor, de la abnegación, del patriotismo, del valor, de la sabiduría, cada uno de “los rayos”, creo que todos nos podemos identificar con alguno y si trabajamos en ese rayo podemos llegar a una mayor comprensión de ese valor.

De manera que, el legado más importante creo que, así como Don Antonio vivía, así también se fue, así lo considero.

Cuando nos avisaron que Don Antonio había trascendido, tuvimos la fortuna y el honor de estar como “Topos Adrenalina-Estrella” presentes.

Yo no sabía exactamente cómo iba a sentirme al ver a Don Antonio en su lecho de muerte, fue algo mágico porque cuando llegué al lugar donde se encontraba, ahí en la casa de la maestra Laura Esquivel y verlo, fue seguir sintiendo la emanación de amor, fue seguir sintiendo la emanación de luz y su rostro reflejaba una plenitud, un amor, tenía una sonrisa.

Yo lo interpreto que evidentemente cuando él se fue, Doña Gaby lo recibió, Regina, todos sus amigos.

Tenía amigos muy amados seguramente todos fueron a esperarlo y a recibirlo, creo que no podía ser de otra manera, Don Antonio sembró, sigue sembrando amor y obviamente él tiene gente que lo ama en este y en aquel lado.

Creo que ese es otro ejemplo de cómo aprender a morir, cómo aprender a trascender. Se dice que:

—“Como vives, mueres”

Yo creo que como Don Antonio vivió, así se fue, feliz, pleno, agradecido y él ya se quería ir, me lo decía muchas veces los últimos meses que estuve cerca de él. De hecho, fue un año que me estuvo diciendo que ya se quería ir, yo sentía feo, porque le decía:

—Amigo, pero es que hay mucha gente que aquí te ama y que todavía te necesita, te necesitamos.

—Sí, pero creo que ya sembré todo lo que tenía que sembrar, ya di todo lo que tenía que dar, ahora les toca a ustedes.

Y sí, sí, evidentemente yo entiendo esa parte, pero no dejaba de sentir feo, así como decir: —Prefiero a los que están de aquel lado—, pero, bueno, era de esperarse esas palabras.

Es así que, sí, los últimos meses que yo tuve el regalo de estar cerca de él, ya se sentía cansado, ya se estaba preparando, ya estaba deseando poder irse y en ningún momento lo vi preocupado, angustiado. Incluso cuando lo fui a ver, cuando ya estaba en cama, él me decía:

—Estoy bien.

A pesar de que ya estaba enfermo, pero él seguía cuidándose, yo le llevaba y ponía sus esencias para que estuviera oliendo el eucalipto y las cositas que le llevaba y seguía poniéndose las pomadas que también le llevaba para el dolor de sus rodillas y de sus piernas. Siempre que me recibía me decía:

—Estoy bien, estoy bien, gracias por venir, cuéntame ¿cómo estás?

Don Antonio prefería escuchar a los que iban a verlo, que estar hablando él de sus dolores, ahora sí que siempre estuvo preocupado por los demás hasta los últimos momentos y siempre al pendiente de su hijo, preocupado, ocupado de que él estuviera bien, de que se quedara bien y esa era su única preocupación, que él estuviera bien.

Arregló todo lo que tenía que hacer para que él pudiera quedar bien.

Los últimos momentos que yo pasé con Don Antonio, cuando trascendió, fueron muchas horas, Pola e Ismael me encargaron que yo me quedara con él, ellos bajaron porque había personas que habían venido a ver a Don Antonio, pero se habían quedado en el garaje.

Ellos bajaron y ya luego subieron con un sahumador, me dijeron:

—Ten, tú aquí te vas a encargar de Don Antonio.

Y sí, yo ahí me quedé varias horas y ya después llegó Mari Tere, estuvimos cantando música Lakota, estuvimos cantando música de la Abuela Ana Luisa y estuvimos ahí un buen rato con él cantando.

Ya después, nuevamente se bajaron para estar con la gente que estaba cantando y acompañando de alguna manera a Don Antonio, otra vez me volví a quedar varias horas con Don Antonio y la verdad es que fue para mí un regalo grandioso, maravilloso, el poder estar tanto tiempo con él, acompañándolo en todo momento, hasta que finalmente se consiguió que una funeraria lo recibiera, porque eran tiempos de “COVID-SAR-CoV-2” y era muy complicado, estaba todo saturado, las funerarias, era muy complicado conseguirlo.

Finalmente, alguien lo logró y a las… No sé la hora que era, si las dos, dos y media, tres, el tiempo se me fue muy rápido.

Hasta ese momento lo acompañamos hasta la carroza y lo despedimos ahí todos.

A pesar de que era un momento muy difícil, creo que la energía de Don Antonio siempre hizo que me sintiera acompañada, siempre hizo que me sintiera como cuando desayunábamos juntos, platicábamos y compartíamos, realmente yo sentía que estaba todavía con mi amigo, yo seguía sintiendo que todavía estábamos compartiendo y las enseñanzas, las lecciones más importantes, más que palabras, fueron hechos.

Finalmente, considero que para la gente que no lo conoció y que quiere conocerlo, sí es importante y recomiendo que pudieran leer todos sus libros, que pudieran buscar, ahí en YouTube hay varios videos que dejó Don Antonio, para que puedan aprender, que puedan escucharlo, puedan vibrar la energía de Don Antonio y que puedan aprovechar el conocimiento, aprovechar la enseñanza de un ser que se da cada mucho tiempo.

Es un privilegio para todos los que lo conocimos en mayor o menor medida.