ANTONIO ENTREVISTA 24
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ENTREVISTA 24

El sí entendió la palabra fluir

María Elena González Leite

Maestra y Escritora

Creo que unos dos o tres años antes, me conecté con una parte que yo, aun amando a México, no tenía ese contacto con la mexicanidad. No había escuchado la frase nueva mexicanidad y en qué consistía.

Antonio vino a PROSER, la escuela de desarrollo humano que teníamos entonces, a darnos una conferencia, me acuerdo perfecto que nos hablaba de las etapas en las que íbamos a vivir como nación y que estábamos en la época del “borrego”, para mí eso fue como la época de “los dormidos”.

Antonio tenía pasión por la historia, pasión por como hablaba de Regina y del movimiento del 68. Yo no pude participar como estudiante, era más chica, en la universidad, pero sí participaron mi hermano y mi papá ellos estuvieron muy en contacto con el movimiento estudiantil de ese tiempo.

Me fascinó esta entrega de Toño, esa forma extraordinaria de compartirlo, cómo involucrarte en un cuento donde tú eres la protagonista, donde tú quieres participar, siempre tienes algo que descubrir con Toño, él no se repetía, era una enciclopedia viva de historia, conocimiento de lo sagrado y este potencial que siempre tuvo.

A mí me marcó de manera sustancial que a partir de Toño yo conozco a Nicolás, Elena y Ana Luisa y juntos danzamos la danza de Citlalmina por años en el bosque de Chapultepec, la hacíamos todos los miércoles, a mí eso me vibraba, me hacía volar.

En 1991 nos invitan acompañarlos a la Universidad Menéndez Pelayo en Santiago de Compostela, a este encuentro con los españoles, donde danzamos Citlalmina, para que los españoles la conocieran y la danzaran con motivo del eclipse que iba a ser en México ese mismo año.

Nosotros en PROSER teníamos un grupo, siempre hicimos meditación en lugares sagrados, un buen grupo iba a estar en Xochicalco y nosotros al mismo tiempo en la danza de Citlalmina en Santiago de Compostela.

Antonio era una persona cero impositivo, él sí entendió la palabra fluir, y afirmo que era un hombre completamente honesto, congruente, sabio.

En ese viaje iba también el maestro Domingo Díaz Porta y una noche antes de la danza recuerdo que le dijo a Antonio.

• Antonio no va a haber danza porque los españoles no la saben.

Y yo le digo a Toño, ¿Cómo Toño? No. En México hay muchísima gente sincronizada con nosotros ¡Total, que, si danzamos, creo que éramos ocho en la danza y dos afuera, Elena y Alberto Ruz!

Hicimos la danza y la experiencia fue grandiosa para mí, fue al término de la danza con la confirmación del cielo, que se hace una cruz arriba en el cielo al cruzar dos aviones.

Sabes? Se siente extraordinario cuando estás danzando y lanzas toda tu energía a través de la danza y la ofreces al altar en la catedral de Santiago de Compostela como una ofrenda/meditación en movimiento y con el botafumeiro extendiendo el incienso a los rumbos¡¡¡¡

Si, no cabe duda que las experiencias con Toño fueron mágicas ¡

Recuerdo mi primer encuentro en una velación en la Aldea de los Reyes, la primera en mi historia, yo no tenía ni idea que estábamos haciendo en la casa donde nació Regina ¡con nuestra sonaja cantando, me acuerdo perfecto de estar sentados en una banquita, que todo era muy serio…

y en eso se pandea la banquita, Toño y todos nos vamos hacia abajo al piso en plena velación, privados de la risa y decimos Él es Dios al estilo corchero¡¡¡ Toño tampoco se podía parar de la risa.

Ese fue mi primer encuentro con la tradición ceremonial mexicana, y a partir de ahí, entro en contacto con la danza conchera.

Por eso digo que conocer a Toño fue un antes y un después en mi vida.

Porque en un camino espiritual yo he entendido al tiempo que la apertura de las posibilidades, abre muchas otras capas de lo sagrado, no sólo es meditar en quietud, es danzar meditando, es en una velación entrar en meditación profunda de contemplación y para mi Toño representaba todo eso, es algo que yo amo y lo amo porque lo sigo amando hoy.

Él todo te lo hacía fácil, sin problema.

Luego, empezamos a hacer estas caminatas del 12 y de las 21 previas al 2 de octubre, como preparación, para conmemorar el aniversario del sacrificio de Regina.

Recuerdo que fue un ritual y una caminata diferente a las que habíamos hecho antes, que se iba a abrir la Tercera Ruta Sagrada que iba de Tlatelolco al Zócalo, que también fue algo espectacular.

Me acuerdo perfecto que Toño, nos invita en PROSER en una conferencia que nos fue a dar.

Vamos a hacer esto y nos dice:

- Les tengo que decir que es un evento muy importante, pero también de riesgo y quien quiera venir tiene que asumir que igual se muere.

- ¿Estamos invitando a nuestros alumnos al suicidio colectivo? ¿Cómo Toño?

Atacados de la risa, abrimos la invitación a nuestros alumnos.

Me acuerdo también, que fue una temporada muy larga de hacer muchísimos rituales en todos lados.

Caminatas por las rutas sagradas masculinas y femeninas, La Basílica, Zócalo, luego en Teotihuacan, entrábamos caminando alrededor de la pirámide del Sol, masculino-femenino, rodeando primero afuera, luego adentro cada momoxtli, éramos como una gran familia de nuevos mexicanos, hermanos del momento histórico del despertar de la conciencia.

Cada caminata tenía su encanto y reflexión.

Cuando íbamos de la Villa a Tlatelolco, era como muy suave, femenina y la de Chapultepec al Zócalo, era al revés, de vida, activa.

Y luego la otra que había que hacer era del eje vial, de Tlatelolco al Zócalo.

De cada una de estas caminatas, yo me acuerdo perfecto, en una de tantas al Zócalo, que siempre estábamos rodeados de policías, llevábamos siempre la instrucción, vista abierta, atención, silencio y cuando llegamos al Zócalo para a hacer el gran círculo donde se gritaba un MÉ-XHI-CO ¡a todo pulmón ¡Me acuerdo que llegó una mujer policía que dice:

• Aquí mija, aquí mi comandante. Pregunta: ¿gritan México? Si, y luego se van sin problema.

Ya nos tenían ubicados, como los que gritan una vez al mes y se van, ese ritual en Tlatelolco antes de caminar al Zócalo, me acuerdo, a mí todavía hoy se me enchina el cuerpo, fue cuando se unió a la Coyolxauhqui con claveles, puras mujeres en Tlatelolco, vestidas de blanco.

La caminata la hicimos en absoluto silencio y en fila de 12, teníamos instrucciones muy claras.

Don Faustino Rodríguez General de danzas concheras iba con el estandarte de la Virgen de Guadalupe y Toño, iba con él adelante de este grupo de personas.

Nunca supe cuántos éramos, para mí, éramos más de mil, no tengo la estadística, ni me importa, yo me acuerdo de ir caminando saliendo de Tlatelolco y se escuchaba la música de Oscar Chávez la de “Hasta siempre”, y nosotros salimos caminando en silencio, la mirada abierta, pasara lo que pasara no caeríamos en provocaciones.

Luego, de pronto, por la avenida a lo lejos se empieza a oír un ruidal…

“Ahí vienen los de la marcha”, los que habían hecho la gran bronca en el Zócalo, vienen caminando en la paralela, fue un momento amenazante, Y Toño que iba adelante en ese momento levanta su mano haciendo el símbolo de la libertad y todos lo seguimos al unísono.

El contingente que venía del Zócalo, cruzó y se escuchó por el altavoz:

• Compañeros, respeto a nuestros compañeros que van en su marcha, silencio, silencio, seguimos.

Continuamos, entrecruzamos miradas y seguimos caminando rumbo al Zócalo… más adelante dimos la vuelta en la avenida 5 de mayo y ya íbamos solos, pues la mayoría estaban en Tlatelolco, pocos andaban por ahí, sólo se escuchaba el:

• Shu, shu, shu, shu de nuestro caminar serpentino y nuestros ayoyotes.

Antes de entrar al Zócalo, se abre el cielo, se fueron las nubes y suenan las campanas de Catedral ¿En qué momento ¡No había nadie que las hubiera organizado ¡entramos y sonaron las campanas de Catedral¡, nos estaban esperando, no sé quiénes, hicimos el gran círculo y entre todos los que éramos gritamos Meeexhico¡, siete veces, yo me acuerdo que lloré el oír un MÉ-XHI-CO a todo pulmón ¡

Estoy segura que se oyó hasta Tlaxcuaque ¡

Nos dijo Toño:

• En el instante que se termine este ritual todo mundo se va, nadie se queda por ahí, todos los de blanco así como hormigas a seguir su camino.

El impacto de esa experiencia, hasta hoy se me enchina el cuerpo.

Toño abrió en mi vida la conexión con la tierra de México, con este México que amo, nos invitó a valorar a nuestros ancestros y con Toño entendí su compromiso.

Él tuvo muy claro que vino a ser el eslabón con nuevas generaciones, porque sí lo hizo, la mayoría éramos más jóvenes, estoy hablando de 30 y 35 años más o menos.

A partir de esa caminata, nacieron otros eventos muy globales como la oración por la paz en la Catedral de México, había tibetanos, sufís, judíos, musulmanes, islámicos, concheros y católicos, todos orando por la paz. Fue cuando vino por primera vez el Dalai Lama.

La universalidad es lo que siempre sostuvo Toño, que somos uno y lo mismo, su aporte es que esa conciencia de la unidad la sostuvo y difundió todo el tiempo, así como dice la tradición, “sin distinción cual ninguna”.

Toño venía por lo menos una vez al año a dar conferencias a PROSER y siempre invitaba a los adolescentes, uno de ellos me dijo:

• Sabes?, me encantaría que fuera mi abuelo, porque me cuenta unos cuentos buenísimos.

Yo dije, sí, la historia de México te la cuenta como cuento y destapaba interés de lo que fuera, porque nos hablaba de “Los guerreros olmecas”, de “Tlacaélel”, de la Independencia, de Hidalgo, de lo que nos hablara, nos tenía embobados.

También tuvimos una conexión con el tambor sagrado, nos enseñaba Pera, que para mí fue una etapa extraordinaria, nuestras reuniones para tocar el tambor, el sonido del tambor ¡

De pronto me entra una gran añoranza porque nosotros hicimos caminatas durante muchos años en Teotihuacan, para la primavera recibíamos al Sol con danza, caracoles y con sahumadores, ahora ya ni te dejan entrar con sahumadores, la tradición es nuestra, no se puede cerrar la tradición.

Siento que Toño, también era muy inocente, dentro de toda su fuerza, era sumamente inocente, porque creía en nosotros ciegamente, la verdad dejaba en nuestras manos muchísimas cosas, seguro de que iba a estar muy bien, nos hizo madurar porque nos templó, todos estos trabajos a mí me fortalecieron mi guerrera interna y hoy sé, que gracias a todos esos años, que todo ese camino en el que yo seguí enseñando, desde la fortaleza de un plexo fuerte, formó generaciones que en este momento, hacen la diferencia.

A nosotros se nos olvidaba que teníamos que comer, tomar agua, tú camina y no pares y cuando llegas descansas, nos decían.

Ahora ya no hay tanta fuerza de plexo, están más suaves.

Yo creo que una de las grandes conquistas de Toño, fue ese libro de Regina que hizo una visión muy diferente de este México, de lo que nosotros no sabíamos, a mí me dejó grandes lecciones.

Sí creo que a mí me gustaría algún día, cuando yo trascienda como Antonio, reconocer que el cambio lo hiciste de verdad y con las personas en su cotidiano.

Toño logró con claridad la unidad en la libertad, eso es lo que hizo Toño, nos unió de una manera muy libre.

Nos decía

-Tú eres como eres, tienes tu escuela de meditación y de desarrollo espiritual. Estemos unidos y cada quien haga lo que tiene que hacer.

Todo ese pulso, creo que es uno de sus grandes legados, y de alguna manera nosotros que seguimos, somos su siguiente generación.

Yo de verdad a través de esas enseñanzas intento tener esa congruencia y tener esa palabra certera de Toño, crecer a través de lo que eres, reconociendo de dónde vienes y que la historia es lo que nos ha forjado como individuos, como nación y que de pronto, por un tiempo se nos olvidó.

Entonces, yo creo que Toño, no sólo como escritor, maestro, guía, como hombre, fue un ícono, para mí es un ícono que valoro. Quienes lo conocimos sabíamos que teníamos una meta en común: trabajar por México, por el despertar de la conciencia de México,

Porque Toño tenía muy claro que hoy por hoy era el tiempo de que todo esto ancestral resurgiera porque es lo que somos, porque lo traemos puesto, aunque también somos un mestizaje, estamos despertando nuestra cultura sabia ancestral interna.

El sincretismo que tanto hablaba Toño, era una de sus palabras, cuando la dijo pensé ¿qué querrá decir?

¿qué es eso? Esta parte que dice ciertamente el sincretismo de lo que soy, las raíces de este hermoso país con nuestro mestizaje, es lo que me permiten seguir viviendo aquí, honrándolo desde mi forma, no a la estructura de afuera, sino con la raíz.

Y cuando yo voy por Chapultepec, cuando hago estas caminatas, vuelvo a sentir lo mismo. Digo:

• Esta es una ruta sagrada, esta es una ruta que hay que seguir caminando, que a la gente no se le olvide, porque se hace un flujo de energía, los empedrados, las caminatas…

Entonces, hoy por hoy, bendigo y agradezco la presencia de Toño en mi vida, él hizo que nosotros seamos las mujeres y los hombres que somos hoy creadores de conciencia.

Por ese granito de arena que él sembró en nuestro corazón y ha cosechado, creo en estas personas que somos hoy, por lo menos en mí, en lo que yo soy hoy, por eso dije un antes y un después de Toño y todo lo que viví a través de lo que despertó Toño.