ENTREVISTA 23 #2
Se devuelve con la humildad y la generosidad que tenía y responde:
—Lilia ahí están todos mis libros, úsalos, yo te doy permiso que uses toda la información que hay ahí, úsala por favor en tu novela.
—¡Ay Antonio! ¿Cómo crees?
—¡Por favor hazlo!
Estuvimos platicando más cosas y me tocó despedirme de él, al poco tiempo me entero de que le dio el COVID y ya todo lo que sabemos que pasó, para mí fue una despedida muy bonita con Antonio.
La novela que estoy escribiendo, lo cual en verdad no es nada fácil, trata de cuando encuentran a la Coyolxauhqui, así empieza, cuando los hombres que están cavando en la tierra la encuentran y todo lo que fue pasando después del hallazgo, gracias a ella tenemos el Templo Mayor y tenemos todo lo que está pasando ahorita, que ha pasado ahí en el centro histórico, pues gracias a esa hermosa piedra que salió a la vida, en mi novela yo hablo de la energía femenina que vino a despertar y obviamente hay un conchero que está con nosotros desde el día en que están sacando la piedra, pero me meto en un terreno que todavía me falta mucho por conocer, el de la tradición, me faltan muchas cosas y sobre todo ese aspecto de tradición mágica que se maneja tan hermosa, me voy a refugiar mucho en los libros de Antonio, que me dio el permiso y nunca se me va a olvidar la emoción que me dio cuando me dijo que ahí estaban sus libros, que los usara:
—Usa de ellos lo que quieras, agárralo, tómalo.
—Cómo crees Antonio son tus libros.
—¡No, no, no, no! Son para que esto siga creciendo y se siga escuchando de ellos.
Me metí en un embrollo con aquello de querer escribir una novela sobre México, sobre la Coyolxauhqui, la energía femenina.
Para mí es muy importante hablar del por qué los concheros danzan y que la gente que lo lea comprenda aquellas personas que van a la catedral con las plumas y danzan, si supieran lo que están haciendo por nosotros, pero mucha gente no entiende y no solamente a los concheros, a las curanderas, los danzantes, los que se cuelgan y están ahí volando en el cielo, mundos que yo no conozco, que para mí entenderlos ha sido complicado e irme abriendo a la magia de la vida, para mí es importante y yo creo que estamos en una etapa en el mundo entero, en donde las personas están retomando el pensamiento mágico, porque ya no les queda de otra.
Están en la superficialidad, el dinero y el poder y se les ha olvidado la otra parte, la espiritual.
Estoy aprendiendo también, quiero explicarles cómo van todos estos rituales, toda esta magia que se maneja, que tiene una razón de ser. Todo esto me emociona enormemente, pero es una gran responsabilidad poder hablar de ello, por eso me acerqué tanto a Antonio y dije:
—Antonio ayúdame, yo solita no voy a poder.
Y se me fue, pero se me fue entre comillas porque yo sé que siempre está y nuevamente estoy leyendo los libros de Antonio, como El Retorno de lo Sagrado y me digo:
—De veras qué modo más hermoso de explicar todas estas cosas, en forma sencilla, no complicada.
Tuve la bendición enorme de estar cerca de madre Teresa de Calcuta, ella fue mi maestra también y fue la que me dejó la misión de que fuera a las cárceles a ayudar a la gente, fue la que me mandó para allá, viví muchas cosas con ella, tuve la oportunidad de estar solita con madre Teresa varias veces, de sentir su presencia y su bondad, era otro ser como Antonio, humilde, era una persona que era congruente como él, era una persona que sabía escuchar, un ejemplo para los demás, a mí me tocó el alma ese ser maravilloso.
Estoy tratando de hacerle caso a mis maestros madre Teresa de Calcuta y Antonio Velasco Piña, ese es mi camino.
Antonio deja como legado explicar con mucho amor lo que somos los mexicanos, sin meterse en querer catequizar a nadie, él siempre estuvo abierto para platicar de la forma más sencilla de lo que es México, de nuestras tradiciones, de los chamanes, los curanderos, los danzantes.
Tanto que México tiene y que la gente desconoce de los mismos mexicanos, muy poquitas personas están conscientes de lo que se puede manejar en el país como la energía, el amor y de ayuda al planeta.
Antonio me hizo el favor de dejarme su sencillez y su conocimiento, naturalmente su sabiduría, era un hombre muy sabio, sabía de la vida y eso para mí es lo más importante.
Esa sabiduría, el saber lo que es la vida, el tener amor y respeto por todo el mundo, respetaba y escuchaba tanto, si tú no le pedías consejo no te lo daba, aunque quisieras y le costaba trabajo dártelo, te platicaba a lo mejor una historia que te podía servir para algo que tú necesitabas solucionar en tu vida, como un gran maestro, así son los maestros.
Finalmente, Antonio entre nuestras pláticas me enseñó a caminar descalza sobre la tierra, sobre el pasto, al cabo de mi caminata, mi meditación y bendiciones al mundo, después voy abrazo a un árbol, lo beso y le doy las gracias, le pido perdón por todo lo que hacemos los seres humanos con ellos, o sea, esta parte mágica de la vida que está presente y que la mayoría de la gente no la ve por desgracia.
De ahí que, Antonio dejó una herencia enorme de bien en el mundo, representó para mí la humildad, la congruencia, la sabiduría y el inmenso amor por México.