ANTONIO ENTREVISTA 21
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ENTREVISTA 21

Mi historia con don Antonio Velasco Piña

León I. de Vivar

Escritor

Tlacaélel y Regina elevaron el sentido de mi Mexicanidad y provocaron que leyera el libro de Don Manuel (Ayocuan), el maestro de Don Antonio: La mujer dormida debe dar a luz, lo cual amplificó mi despertar de conciencia hacia la gran responsabilidad que recae sobre nuestra amada nación.

Al respecto de Don Manuel o Ayocuan, cabe resaltar que Don Antonio siempre se refirió a él como su amigo y maestro, aseguraba que sí existió y que no era un personaje ficticio como algunos han sugerido, de hecho, al final de La mujer dormida debe dar a luz, Don Antonio firma un último capítulo donde hace una reseña de cómo conoció a Ayocuan, como se hicieron amigos y como se convirtió Don Manuel en su maestro.

Más adelante, en los siguientes años, me devoré más literatura de Don Antonio: El Retorno de lo Sagrado, La Guerra Sagrada, Cartas a Elizabeth, Dos Guerreros Olmecas, El Círculo Negro, y un libro que no firmó Don Antonio, pero en el que, yo sé, tuvo demasiado que ver: El Séptimo Cadete de "Patricia Zarco".

Inspirado por la obra de Don Antonio a principios y hacia mediados de los 90’s inicié una investigación sobre el México Antiguo, directamente en los códices y fuentes indígenas, y leyendo entre líneas libros de Historia y Arqueología, para tratar de verificar que los sorprendentes misterios y secretos que Don Antonio enseñaba estaban respaldados en la verdad y me fue muy grato comprobar que, en realidad, en efecto, sus enseñanzas sí estaban más que respaldadas.

Recuerdo que añoraba conocer a Don Antonio.

Los conocimientos adquiridos y mis investigaciones inspiradas en las enseñanzas de él, El Testigo, hicieron que, desde los 19 años, en 1992, empezara a escribir mis libros La Misión Espiritual de Méxihco y La Historia Espiritual de Méxihco.

De entre estas dos obras la última si cuenta, gracias a Dios, con el prólogo de Don Antonio.

Así, sin darme cuenta, me fui convirtiendo en un historiador místico como lo era nuestro querido maestro Velasco Piña, aunque aún nos falta mucho para alcanzarlo.

A los 22 años, en 1995, tuve la oportunidad de conducir un programa de 2 horas en la radio que se llamó México Mágico, en el 1440 de AM, al cual invité a Don Antonio para entrevistarlo.

Así fue como nos conocimos, recuerdo que yo estaba feliz después de 6 años de desear acercarme a él.

Lo invite unas 4 veces y nos hicimos amigos, me dedicó todos los libros que había leído de él.

En esos años fue que le pedí me prologara La Historia Espiritual de Méxihco y recuerdo que le llamo mucho la atención lo joven que estaba para escribir libros o conducir un programa de radio, me felicitaba por ello.

Me invitó a conocer la habitación de la casa donde Regina se hospedó en la San Miguel Chapultepec, recuerdo que cuando entré por primera vez a la habitación que ella utilizó, se me puso la piel de gallina, no podía creer que estaba ahí.

En otras ocasiones íbamos a comer teniendo conversaciones muy agradables y enriquecedoras, pues lo bombardeaba con preguntas y dudas que tenía sobre la Mexicanidad, sobre Regina y sobre su profunda y particular visión de la Historia.

Al respecto de la existencia de Regina, es preciso decir que tan existió, que ahí está la habitación donde pernoctaba y existe su bastón de mando.

Además directamente yo recibí de Don Antonio información que reveló ante la radio en una entrevista que le hice donde aseguró que Regina es un personaje real que el vio nacer en la Aldea de los Reyes, que sus padres eran amigos de los papás de Don Antonio, que la volvió a dejó ver hasta que regreso de China y que él fue testigo de su sacrificio, inclusive más en corto me revelo detalles de su personalidad y carácter y anécdotas vividas con ella que hacen imposible que él hubiese inventado su existencia.

Para Don Antonio, Regina hoy era una energía, pero de alguien trascendida que sí existió y que él sí conoció en vida.

Más adelante, de mediados y a finales de los 90’s, participé con él en Ceremonias en Cuicuilco y Teotihuacan, y en esa época Don Antonio hizo amistad también con mi hermana Aleia, quien lo invitó varias veces a la Hacienda que nuestra familia tenía en Taxco, Guerrero, la Hacienda San Francisco Cuadra, y dónde mi hermana y yo habíamos sembrado un lugar holístico y de retiro espiritual que ella terminó administrando magistralmente.

En la Hacienda convivimos muy bonito con Don Antonio.

Pasaron los años, ingresé en la política, me casé y tuve dos hermosas hijas, a una de las cuales le puse el nombre de Regina en honor al libro de Don Antonio que cambio mi vida, y en honor a nuestra Dakini Guerrera Sagrada Guardiana de Méxhico.

Cuando tuve el honor de ser diputado de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), una primavera de 2008 invité a desayunar a Don Antonio, él estaba muy orgulloso por mi cargo.

Después del desayuno lo invité al Recinto Legislativo de la ALDF, lo senté en mi curul y en plena sesión ordinaria ya le tenía una sorpresa: las y los diputados le hicimos honores, se mencionó su presencia en el recinto, su obra y toda la Asamblea le aplaudió.

No le gustaban los honores como sabemos los que lo conocimos, pero aguantó.

Al terminar el homenaje y como siempre, con su sencillez característico, me pidió lo acompañará al metro y se fue rumbo a su casa. ¡Un señorón!

Cuando por fin en 2011 publiqué uno de los dos libros mencionados anteriormente: La Misión Espiritual de Méxihco, el que él no me prologó, se lo llevé dedicado a Don Antonio.

Lo devoró, me felicitó y me citó en las oficinas de su trabajo en la Casa de la Cultura de la Delegación Coyoacan, para que le llevase varios ejemplares que él quería regalar.

Cuando llegué ahí estaba también El Coyote, Alberto Ruz su compadre, recuerdo que ambos estaban muy satisfechos y emocionados con el libro.

Años después participé con Don Antonio en ceremonias en Chapultepec, también entonces apadrinó un grupo discreto de abuelas y abuelos de la Mexicanidad, fundado por órdenes de los Guardianes Invisibles y que me llegaron en sueños.

Este Círculo Blanco de la Mexicanidad se inició con la ayuda que me brindó en su momento Mayra Armijo y su madre, la abuela Marisela Ugalde, junto con el abuelo granicero Don Juanito, entonces Guardián de Los Volcanes y a quien fuimos a ver a las faldas del Popocatépetl, a Atlautla, por indicaciones de Don Antonio.

La Ceremonia de fundación de dicho Círculo se realizó en una noche de octubre del 2018 en la Casa de Regina con la presencia y padrinazgo de Don Antonio.

En diciembre de ese año, en su calidad de Presidente Emérito de la Fundación Caballero Águila A.C.

, Don Antonio tuvo el detalle de otorgarme la medalla de la Orden Caballero Águila en grado Tonatiuh, y que se me entregó en Tlamacas, Amecameca, en el Paso de Cortés entre los dos eternos vigilantes y guardianes nevados, el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, el día en que se le otorgó el mismo reconocimiento al Guardián de los Volcanes, y también de manera póstuma ¡nada más ni nada menos que a Regina! , eso fue un verdadero honor.

Más adelante Don Antonio participó por invitación mía en otro programa de radio, Horizontes, y que yo co-conducía con la periodista Araceli Álvarez, también en el 1440 de AM.

En esos años tuvimos algunas reuniones en mi hogar, recuerdo que Don Antonio, con la pasión y el amor que nos unía por la Historia, admiraba con mucho detenimiento mis colecciones de soldados en miniatura de todas las épocas, sobre todo se detenía en una maqueta que yo había hecho sobre la intervención norteamericana en México, concretamente la Batalla de Churubusco, le encantaba.

Nuestras platicas en ésta etapa final se concentraron en la preocupación de ambos sobre los egos en la Mexicanidad, la división existente ahí, y sobre la importancia de que los integrantes de La Tradición voltearan a mirar y a estudiar la etapa más antigua del mundo prehispánico, el Preclásico y el Clásico, las épocas cuilca y teotihuacana, así como la tolteca, y no tanto al último periodo, el postclásico tardío huitzilopochteca donde, Don Antonio aseguraba, síi se practicaron sacrificios humanos, eso al final en verdad le preocupaba mucho.

Con la “PlanDemia” dejé de verlo, para después recibir la dolorosa noticia de su paso al Mictlán donde seguramente fue recibido, debido a sus logros, otra vez con aplausos espirituales y grandes felicitaciones por parte de los Guardianes Espirituales de Méxihco y de los espíritus de su maestra Regina y de su amada esposa.

Una colaboradora que estuvo muy cerca de él al final me envió una fotografía unos días después de su fallecimiento.

En ella se apreciaba cómo el propio Don Antonio dejó organizado su escritorio en la Casa de Regina y cuál fue mi sorpresa al ver que había acomodado sobre el mismo tres libros: La mujer dormida debe dar a Luz, Regina y mi libro La Misión Espiritual de Méxihco, un gesto me que hizo llorar.

Tuve el honor de coordinar un Homenaje Póstumo a Don Antonio una semana después de su paso al más allá, se realizó vía zoom y participaron abuelas y abuelos de la Mexicanidad y amigos cercanos de nuestro maestro como: el Coyote Alberto Ruz, Ana Luisa Solís, la abuela Marisela Ugalde, el General Tomás Ángeles Dauahare, Aleia, el General Mario Fuentes, Cesar Madruga, Chiekco Takenishi, y más.

Seguramente allá en el Alto Mictlán Don Antonio Velasco Piña, padre de la Mexicanidad moderna, ya se ha convertido en un Abuelo Guardián Invisible de Méxihco, desde dónde está velando por la unidad y la fuerza de la Mexicanidad y por la Misión Espiritual de su amado país ¡Méxihco!

¡Antonio Velasco Piña no se olvida!