ENTREVISTA 20 #2
Siempre que tenemos alguna duda con ese temazcal, pues inmediatamente corremos con el jefe Paco (1), con la jefa Pati Ríos.
Y así cualquier situación que nos va sucediendo, pues para eso es la jefa, para eso es prácticamente nuestra guía en la tradición de lakota.
Y bueno, pues ahí continuamos en la casita de Regina, le damos mantenimiento, la mantenemos funcionando y con el fuego activo, siempre con el fuego encendido, como le decimos, continuando con el trabajo de la hermana Regina, porque en ese temazcal trabajamos con energía de los volcanes, los rectores de ese lugar son los volcanes: el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl, también invocamos su energía cada vez que hacemos el Temazcal y el trabajo de la hermana Regina, fue despertar los volcanes para el despertar de la conciencia, a toda la gente que va al Temazcal le digo:
- Continuamos con el trabajo de la hermana Regina, pero no nos alucinemos. Seamos objetivos, no vamos a despertar la conciencia del mundo, ni de la humanidad, o sea, con que despertemos nuestra propia conciencia, con eso ¡Ya la hicimos!
Pero bueno, así les digo, pero estos trabajos aparte de que nos benefician, nos influyen a nosotros, influye a todo lo que nos rodea, nuestras familias, la gente de nuestro trabajo, el lugar donde vivimos, o sea, realmente influye en toda la ciudad, en todo el país, realmente influye en toda la humanidad si es que tenemos esa conciencia.
Y bueno, experiencias con Don Antonio, cada vez que íbamos a la visión le decíamos:
- “Oiga voy a hacer la visión en Guayabos”
Y bueno siempre Don Antonio estaba enterado, pero más que enterado, como que se unía a nosotros, porque siempre que una persona sube a la montaña, sube a su búsqueda de la visión pues debe tener personas que lo apoyen. Dicen:
- Es tu apoyo.
Y Don Antonio siempre estuvo como nuestro apoyo en cada una de las búsquedas de la visión.
Después, más allá de la búsqueda de la visión, viene la Danza del Sol.
La Danza del Sol se hace en la reservación de Rosewood, ahí en Dakota del Sur, entonces teníamos que ir a tener contacto directo con el origen de la tradición, con los Lakotas, entonces eso era muy enriquecedor, porque uno va aprender la tradición de raíz, de los mismos Lakotas, entonces, fue una experiencia muy interesante, pero también los danzantes del sol necesitan sus apoyos y Don Antonio siempre estuvo como nuestro apoyo en las danzas del sol, siempre estuvo interesado, estuvo con nosotros, al punto de estar en un contacto espiritual en estas ceremonias lakotas, bueno esas son las experiencias más cercanas, el podernos compenetrar no solamente físicamente, sino, hacer un trabajo espiritual conjunto.
Otra experiencia fue la relación con Don Antonio, el bosque de Chapultepec y los niños héroes:
-Ah, con los niños héroes, ay, yo les digo los niños herodes, pero bueno.
Se suscitó que, en algún periodo de la historia cercana de México, trataban de hacer que se olvidara el legado de los niños héroes, incluso quitaron muchos temas de historia, como queriendo hacer que el mexicano olvidará sus raíces, entonces asistimos a una convocatoria que hizo Don Antonio para que se volviera a recordar a los niños héroes y vieran exactamente cuál fue su función.
Prácticamente Don Antonio plasma lo que fueron los niños héroes en su obra de los Siete Rayos, y bueno, pues ahora sí que, a su estilo de él, muy novelesco, la gente que lee su libro dice:
-Ah, pues qué bonita novela, es un cuentito entretenido, está a todo dar.
Pero hasta que no empieza uno, o sea, dicen:
- El conocimiento está entre líneas.
Hasta que no tiene uno la conciencia y lo comienza uno a analizar, dice, bueno, es la forma de convertirse en un auténtico mexicano, encarnar esos siete rayos y que no es sencillo, encarnar esos siete rayos que son la esencia de México, y entonces, hasta entonces se convierte uno en auténtico mexicano.
De hecho, en una de sus conversaciones que teníamos de forma continua en su oficina con Don Antonio, llegué y le dije:
- Oiga, Don Antonio, a ver, usted me conoce, dígame, ¿qué necesito?, ¿qué me falta para ser auténtico mexicano?
Y se me queda viendo y me dice:
- “Mira, el día que le pierdas el miedo a la muerte, ese día te convertirás en auténtico mexicano.”
Y le dije a Don Antonio:
- Oiga, Don Antonio, hace mucho tiempo que le perdí el miedo a la muerte.
Y me dice:
- “Entonces, te puedes considerar un auténtico mexicano.”
Ah, pues muchas gracias, pues sí, cada vez que nos metemos a rescatar gente a los escombros, o sea, pues es un ser humano y nada más me santíguo, me encomiendo a Dios y le digo:
- ¿Sabes qué, Dios? Si aquí me toca, pues nada más que no sufra yo mucho, lo único que te encargo.
Y ¡pa' dentro, pa' los escombros¡, o sea, no sabes¡, se mete uno a los escombros a tratar de rescatar a alguien, y no sabes si ahí te va a tocar. Entonces, si es tener bien fajados los pantalones. Y le dije:
- Pues creo que ya le perdí el miedo a la muerte
Y bueno, me apoya que no soy casado, que no tengo hijos, no tengo a nadie a quien dejar desamparado. Pues bueno, si me muero, ya estoy viejito también. Así que, si ya me toca, pues ni modo.
Otra de las experiencias que tuve con Don Antonio, fue alguna encomienda para lo del 13 de septiembre de cada año.
Bueno, más que cada año, o sea, cada mes nosotros hacemos una caminata el día 13 de cada mes, no solamente el 13 de septiembre de cada año, nosotros lo hacemos cada mes, el objetivo inicial era que se volviera a recordar a los niños héroes, pero no como lo hacemos en la escuela, no de una forma patriótica:
- ¡Agustín Melgar murió por la patria! y no sé cuánto ¡murió por la patria!
Bueno, algunos lo toman así, pero pues cada quien lo tome según la conciencia que tenga.
Nosotros hacemos esa caminata desde los baños de Moctezuma hasta el monumento antiguo a los niños héroes que realmente es muy corto, es muy pequeñito, pero es una ruta sagrada, vamos limpiando esa ruta sagrada.
La gente que nos acompaña a las caminatas les digo:
- Pues primero necesitamos limpiar nuestras rutas internas como seres humanos, nuestras rutas internas, nuestros chakras y también ir limpiando la ruta sagrada, por que como es adentro es afuera, si intentamos limpiar una ruta, también debemos tener limpias nuestras rutas energéticas internas.
Entonces, con esa conciencia se hacen esas caminatas y estando frente al monumento a los niños héroes, en vez de decir:
- ¡Agustín Melgar murió por la patria!
Mencionamos el rayo que ellos encarnaron, amor, honor, lealtad, patriotismo, sabiduría y las que se me escapan, pero todos esos son ingredientes que forman a un auténtico mexicano, entonces eso es lo que hacemos y tratamos de que nosotros mismos seamos niños héroes, porque precisamente dice en su obra, que a partir del sacrificio que hicieron los niños héroes, se despertó la conciencia de México.
Y si en esa guerra de 1847 entraron el ejército americano a la Ciudad de México al Zócalo, el día 15 de septiembre, suben la bandera americana en medio del Zócalo y qué padre.
Entraron como Juanes por su casa, el gobierno les puso carteles y decía, no salgan de su casa por su propia seguridad, no les avienten piedras al ejército invasor, no les vayan a disparar, pobrecitos, ¿y qué pasó?
Simplemente salen las mujeres con las nahuas bien puestas, salen a gritar a la calle, bueno, ¿qué no hay hombres?
¿Qué no hay hombres? Y entonces empezaron a salir los hombres.
Pero fue gracias, o sea, ese despertar de la conciencia y que inició con las mujeres, esa indignación fue gracias a que se despertó la conciencia y fue gracias al sacrificio que hicieron los niños héroes en el cerro de Chapultepec, a partir de ese momento, se organizan guerrillas urbanas y prácticamente expulsan al ejército invasor porque dicen que tuvieron más bajas en las guerrillas urbanas, en los enfrentamientos con la población dentro de la ciudad, que en las mismas batallas, que como sabemos, estuvieron manipuladas, controladas por Santana y toda la cosa, pero bueno, aquí ya se había despertado la conciencia de la gente y como los gringos son muy prácticos pues dijeron:
- Bueno pues estos changos ya se pusieron muy al brinco, no los vamos a poder controlar, es más fácil y barato darles una lana, que nos den la mitad de su territorio y ¡hay muere ¡
Aunque se perdió la mitad del territorio, se salvó la esencia de México, esa esencia que encarnaron los niños héroes fue lo que se salvó, se salvó México, se salvó su esencia y eso es lo que trabajamos cada 13 de septiembre de cada mes, fue uno de los encargos que nos hizo Don Antonio y bueno pues lo continuamos haciendo porque realmente creemos en esa esencia de México y que cuando la encarnemos nos convertimos en verdaderos, en auténticos mexicanos y nosotros como topos que vamos a todo el mundo, pues llevamos la energía de los volcanes, del Popocatépetl, del Iztaccíhuatl, pero también llevamos nuestra cultura y llevamos la esencia de México al mundo, compartimos nuestra hermandad, compartimos nuestra buena voluntad, porque así es el mexicano, fraterno, amoroso, así es el mexicano y nosotros encarnamos esas energías y vamos por el mundo mostrando como es el auténtico mexicano.
Todo esto no son cosas sencillas, todo esto es parte del legado de Don Antonio, es un legado que lo vivimos a diario, que lo encarnamos, que lo practicamos, no lo tenemos solamente en la mente y no alucinamos con ello, o sea, simplemente lo practicamos a diario, entonces, el temazcal es una forma, es un ritual, bueno, aquí le llamamos temazcal, nosotros manejamos la tradición lakota y en lengua lakota es “Inipi” pero bueno aquí estamos en el centro de México.
Una de las cosas a la que nos hemos enfrentado es que:
- Bueno están ustedes en la mera mata de los mexicas de los superguerrerazos mexicas ¿por qué están trabajando una tradición que viene del norte de América?