ANTONIO ENTREVISTA 16 #2
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ENTREVISTA 16 #2

Una vez, cuando le tocaba recibir su regalo a Toño, mi hermana le regaló un dibujo que ella hizo de toda la familia donde estaba él, le puso una mención que dice: “Toño chistoso”.

Porque él desde niños siempre fue así, otro niño que se acercó a nosotros jugando y a través de ese juego nos transmitió su conocimiento, todo con muchísimo amor, con muchísimo cariño.

El siguiente punto trata de la casa de su mamá, doña Tere, en la Aldea de los Reyes, de Amecameca,.

«que después la compró Alfonso Pérez». Ahí, en la Aldea, estaban los maestros de la Gran Fraternidad.

Me acuerdo que íbamos con su mamá «al único que se llevaban era a mí», yo iba porque me encantaba desde niño sentarme con todos los señores de barba y vestidos de blanco a meditar, estaban entre otros, el maestro Domingo Díaz Porta y el maestro Estrada.

Me gustaba hacer las posturas de yoga; a ellos les encantaba que un niño chiquito, que, jugando, se ponía a hacer las mismas posturas de ellos, yo era feliz.

De ahí viene mucho la parte esencial del conocimiento de Toño, viene de la Gran Fraternidad.

Con respecto a el legado de Toño para mí… yo lo resumiría en tres palabras, Toño ya al final me dice:

—Oye es muy importante, que definas ¿cuál es tu misión aquí en la tierra?

—¿Perdón?

—¡Sí! El 99% de los seres humanos no saben a qué vienen y cuál es su misión aquí en la tierra, tú la tienes que saber muy bien.

— ¡Ha! Muy fácil, venimos a aprender, porque todos los días podemos aprender de quién menos esperas y de lo más sencillo. Venimos a servir, porque “el que no vive para servir, no sirve para vivir”, ese es muy importante y el tercero, a trascender.

—Bueno, no me dijiste tu misión en la tierra, pero estoy de acuerdo contigo. «Y me dejó en paz».

Así mismo, el legado de Toño era muy claro «cierro la primera parte del proceso de infancia».

Cuando nos invitan a los 25 años del Instituto Mexicano de Estudios Fiscales, donde Toño era el director con sus contadores.

Ahí conoce Alfonso Pérez y en plena ceremonia conmemorativa al final les da las gracias con la sencillez y claridad que lo caracteriza y nos comparte:

—Bueno creo que ya es momento de que yo me haga a un lado, para darle paso a la nueva juventud que viene creciendo, que viene aportando, para que ellos hagan lo suyo, y yo doy las gracias y me retiro.

—Voy a dedicar mi vida a escribir y a transmitir la importancia del papel que guarda México para el futuro del desarrollo de la humanidad.

Y entonces, entiendes por qué la novela de La mujer dormida debe dar a luz, todos los procesos desde sus libros Tlacaélel y Regina, todos sus libros, lo que busca.

Por eso tomó el nombre de Ayocuan que en náhuatl significaba como el profeta, el que tiene algo que comunicar, una verdad para que se transmita a una cultura.

Me gustaría dejar en claro, cuando Toño se despide como director del Instituto Mexicano de Estudios Fiscales, es cuando él entendió cuál era su misión y se dedica en cuerpo y alma a escribir, a dejar un legado del porqué la importancia de México para el devenir de la nueva cultura y la humanidad, ese es el legado de Toño, así en pocas palabras.

Un día llego a ver Toño con alegría e inocencia, de pronto se acabaron las idas a Chapultepec los sábados, ya no éramos niños para ir a jugar al bosque, ya se habían acabado los recorridos, ya no íbamos todos los martes a su casa a comer ¿por qué?

, porque ya cada quien estaba en la universidad o con la novia.

Empezaron a disminuir esos vínculos, y es cuando Toño asumió el papel de escritor, dejó todo por nada más escribir, aunque dejamos muchas cosas ya como adolescentes, nos veíamos los fines de semana a comer, el vínculo nunca se perdió, pues incluso ya casado Toño nos seguíamos viendo.

Cuando yo apenas estaba entrando a la universidad, Toño me platicó se fue de excursión a Sudamérica, porque Gabi lo dejó y se fue a Harvard.

Todo lo que el escribe en el libro Amor y destino en Palacio Nacional, es verdad, cómo conoció a Gabi, cuando la mandan a estudiar la maestría a Harvard, que además era una maestría muy especial, porque nunca la había cursado una mujer, etcétera.

Esta anécdota sobre Gabi es muy buena: cuando llega Gabi a Harvard, imagínense la sorpresa, cuando encuentra que su roomie es un hombre, eran finales de los cincuenta, en 1957: “¿cómo? ¿cómo me ponen un roomie?”, les dijo Gaby, ellos se dan cuenta de que era mujer y le nombran “el experimento mexicano”.

¿Por qué el experimento mexicano? En aquellos tiempos, ¿a quién se le va a ocurrir mandar a una mujer a una maestría?

y a Harvard?, cuando es algo muy especializado que solamente lo cursan los hombres.

En Harvard, nunca había entrado una mujer a cursar esa maestría.

Cuando Gaby viaja Toño comenta lo que dijeron en la Secretaría de Hacienda:

—¿Cómo decirle a la Secretaría de Hacienda de México, que esta maestría está vetada para las mujeres?, ¿qué es sólo para hombres?, ni modo de decirle que no, no podemos decirle a México, hay te regreso, porque no es para una mujer.

—Déjala, no creo que aguante, al primer semestre ya se regresa «dijeron los de hacienda».

Y por eso le nombraron el experimento mexicano en Harvard, por cierto, hay una placa con el nombre de Gabriela Arévalo en Harvard, porque fue la primera mujer que estudió esa maestría, y que además tuvo promedio de prácticamente de 10 y que terminó en dos años de la maestría, incluso luego se fue a Inglaterra para seguir sus estudios y terminó siendo magistrada del Tribunal Fiscal de la Federación.

En efecto, a partir de que Gabi se fue a Harvard, es cuando Toño se va a caminar por Sudamérica, pero no alcanzó su objetivo porque se regresó a casarse con Gabi.

Yo siempre conocí a ese Toño con la mochila en las espaldas, de irse a caminar, a excursionar, de hecho, después tuvimos una relación por los scouts cuando metí a mi hija por Toño, porque él decía que tenía que dejar un mundo mejor de cómo lo encontramos.