ENTREVISTA 12 #2
Después hasta hacer a un lado todos esos pensamientos, porque el ver que una persona, una joven se está sacrificando, y no hablo de la palabra nada más de sacrificio o muerte, sino de todo lo que tuvo que hacer para realizar esta actividad tan generosa para todos nosotros, pues es lo que hacemos a diario nosotros también por nuestra familia, por nuestras comunidades, por nuestro país, por nuestro planeta, eso es lo que impacta, eso es lo que genera el libro en mí, en lo personal, eso es lo que me impactó, de que todos tenemos que hacer esa labor, quizás lo pensamos para llegar a ese punto hasta de la muerte, pero tenemos que hacer ese gran esfuerzo, de dejar la familia, de dejar el campo, que quiero mucho, y de eso vivo, para poder estar en una ceremonia, para poder estar en una actividad, porque sabes que cuando estás ahí, como después ya él lo decía, en alguna ocasión se me hizo algo muy bonito, porque sí me llamó la atención que me dijera:
- “Tu representas la energía del volcán, a donde quiera que vayas por ser un habitante consciente de ese lugar tan sagrado”.
Me impactó esa parte que él me dijo, que yo estaba representando, y yo digo:
- “Ay, ¿cómo yo voy a representar esa parte?”
Se me hacía hasta confuso, creo que me quiere confundir, creo que me quiere manipular, pero bueno no es para ponerse o levantarse el cuello, sino es por lo que uno hace ahí, el tiempo que uno ha vivido, la energía que se concentra estando en contacto con la tierra, caminar entre las milpas, tener en las manos la semilla del maíz de este lugar, seguirlo conservando, seguirlo resguardando.
Entonces creo que eso es todo lo que él veía, todo lo que él sentía cuando él mencionaba una palabra.
En el último cumpleaños que estuvimos con Antonio, de hecho, le llevé unas mazorcas de unos maíces de los más bonitos que yo pude elegir de ahí, de la cosecha, porque sabía ahora, con un poquito ya más de conciencia, que todo eso él lo había visto, ahora yo la estoy aprendiendo y pues lo que él nos ha dejado es ese aprendizaje de ahora nosotros, ver en las personas qué labor tienen hacia adelante y pues solo irás ayudando, así como él nos ayudó, que se siga despertando dentro de ellos la labor tan grande a la que vienen a realizar en este plan.
Entonces, ha sido maravilloso esa parte de conocerlo, de haberlo conocido a él materialmente y pues ahora espiritualmente, el sigue estando entre nosotros.
Nos sigue guiando, nos sigue acompañando.
Si estamos en algún lugar, si tenemos que ir a alguna ceremonia, pues yo le digo a Olga, déjame consultar, y no con la familia precisamente, sino precisamente con ellos, que son los guías, ellos nos dicen si tenemos que estar ahí o no.
Estamos formando ya una comunidad, somos parte de dialogantes con las fuerzas de la madre tierra, con las montañas, con los ríos, también con las estrellas.
Ha sido muy importante toda la labor que Antonio nos deja para podernos conectar con nuestros maestros, con nuestros guías.
Antonio nos enseñó a dialogar, a hablar con la volcana, creo que si platico o no con el volcán o con la volcana, pues aquí estamos. Tal vez representando esa parte tan maravillosa de nuestro amado México. Esta dualidad que solamente hasta cuando uno se lo cree, así como él lo decía:
- “Cuando tú te lo creas, cuando tú lo sientas, lo vas a hacer.”
Entonces cada ser que se conecta, cada hombre, cada mujer, pues habla directamente así tal cual, con el volcán, con la volcana, porque ellos se manifiestan también.
Es lo que ahora en todos estos años, quizás eso he aprendido un poquito, es que ellos se manifiestan y se transforman a través de uno mismo.
Y ellos, a través de esa energía que es tan grande la que emanan ellos, se pueden apoderar hasta de nuestros cuerpos y manifestarse. Vivo como ellos me lo indican.
Cuando aceptamos ese equilibrio, en este caso con los espíritus, tanto del volcán como la volcana, los espíritus del agua que nosotros trabajamos, los espíritus del aire, de la tierra y la energía divina que viene del sol, lo que vivimos, creo que es lo que tenemos que vivir y ya no nos cuestionamos.
Creo que es una manera, yo lo llamo tan afortunada, tan afortunado de estar ahí en ese espacio, porque si estoy ahí es porque ellos me lo han indicado y yo solo trato de disfrutarlo en lo que ellos me han encomendado.
Las actividades que realizamos nosotros como tiemperos, las actividades que realizamos incluso como el trabajo de la tierra, lo que nosotros hacemos también en esta participación de las ceremonias, las festividades que podemos apoyar, aparte creo que nada más queda disfrutarla, vivirla, sentirla y apapacharla; apapacharse con quien a uno lo acompaña, porque no puedo estar en algún lugar y cuestionando, ¿por qué me trajiste aquí?
¿por qué vengo aquí? ¿por qué lo voy a desvelar?
¿por qué vamos a comer nada más esto? No, creo que todo eso es lo que ha cambiado mucho en mí, el estar en ese lugar, pero poder disfrutarlo y agradecer, porque afortunadamente han llegado varias personas, incluso de otras partes del mundo y cuando salen de la casa y ven la mirada, la vista que hay hacia el volcán, me dicen oye, qué afortunado, y yo les respondo, no es necesario que me lo digas, yo ya me lo creí, desde cuándo, de esa manera vivo, alegre, con muchas condiciones que hay, pero trato de verlas de la mejor manera, las condiciones no, ni siquiera se pueden mencionar, pero sí lo que vale mucho mencionar es cómo uno disfruta, cómo vive uno, pues diría uno feliz, intensamente.
Antonio vino a despertar lo que teníamos y yo creo que él también vino por esa parte que él necesitaba saber para seguir adelante, pero sí lo que necesitamos para seguir nuestro camino en esta vida, en este plano.
Antonio tenía la capacidad de mirar cosas de nosotros que nosotros no veíamos.
Entonces, no hay mayor representante o mejor representante.
El guardián lo interpreto como un amante del lugar donde se encuentre, un enamorado del lugar donde está y obviamente cuando uno está enamorado, cuidas, proteges.
Algo que Antonio tenía era una capacidad impresionante de atravesar con su mirada poderosa, podía mirar dentro de nuestro corazón.
Creo que Antonio sembró en todos nosotros esas semillas y pues todas van despertando en el momento perfecto y exacto, ni antes ni después, sino cuando se necesita.
Entonces Antonio, sigue vivo en todos nosotros y seguirá vivo en todos nosotros porque no nada más sembró unas semillas, sembró muchas y pues es hermoso que Antonio también era campesino.