ANTONIO ENTREVISTA 11
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ENTREVISTA 11

UNO ENTRE MILES: CONECTAR CON LO SAGRADO

Eloizo Maya

Psicopoeta

De igual modo, mi hijo nació en San Miguel de Allende, allá pues todo se gentrificó, llegaron los gringos.

En Cholula, me parece muy interesante como está creciendo, está mezclándose todo, la fusión sigue aquí.

Sigue dándose ese mestizaje. Observo ese panorama y me emocionó: «¡Claro, eso tiene sentido, siento que es un caldo de cultivo para una nueva conciencia y que aún se sigue mezclando!

» Entonces pasé por Cholula y fue donde pude conocer al maestro Don Antonio.

Observando a Cholula, le hago un análisis desde el cholulteca, «soy psicopoeta» veo que hay una fusión, una mezcla de comunicación constante entre polos.

Pero veo que son cerrados los cholultecas, los originarios que traen los apellidos náhuatl.

Observo Cholula y digo: —si Cholula fuera una persona y abriera las puertas a los españoles, dejarían entrar una nueva energía que viene inspirada desde Europa, pero todos los pueblos del Anáhuac, siguiendo un llamado para ir con los mexicas, ya no queremos que sean los europeos que nos gobiernen—, yo trabajo con lo psicomágico y todas estas cosas.

Entonces empiezo a experimentar una especie de independencia, pensé que en un primer momento fue violento abrir las puertas a un extranjero, pues los cholultecas fueron violentados y murieron 5000, cayeron bajo este primer conato de guerra de los antiguos españoles.

Es por eso que se entiende el inconsciente cholulteca, son cerrados.

Entonces me paso por la mente hacer algo, un acto de psicomagia para resarcir o sanar un poco ese corazón lastimado de Cholula, porque sabemos que tenemos 500 años frustrados con este proceso, hay que caer más en este mestizaje, hay que aceptarlo, hacerlo nuestro y darle una bienvenida a nuestra pierna española, y a nuestra pierna mexica del Anáhuac.

Justo cuando se van a cumplir los 500 años de la matanza de Cholula, unos meses antes del 2019, me llega la idea, veo una flor de cempasúchil y me acuerdo de los campos que se hacen en la parte de abajo de la pirámide de Cholula, la más grande del mundo y digo: —¡ya sé lo que tenemos que hacer, sembrar un cempasúchil por cada uno de los muertos de la matanza, como un acto más simbólico en la pirámide!

—. Recordar que sus espíritus nos acompañan, nos guían y nos dan conocimiento.

Se me ocurrió sacar el caracol, ponérmelo en la mano pensando en Tlacaélel, inspirado en toda esta línea de Don Antonio, grabo un vídeo y hago un llamado para los cholultecos: —Se cumplen 500 años de la matanza, honremos este principio del mestizaje dándoles paz, buscando ofrecer más paz hacia las vidas de los que cayeron en la matanza.

Mi objetivo era sembrar 5000 cempasúchiles en la pirámide de Cholula y abrir un caminito espiritual, energético.

Mi tarea era comprar 5000 semillas de cempasúchil y busco el contacto de alguien que siembre cempasúchil aquí en Cholula.

Cuando entro en contacto con “Chucho” él floricultor, le digo que quiero hacer un acto simbólico Y me dice: —me gusta la idea—, nos guía a través de los cempasúchiles, empieza a generar una bola de nieve energética, que hace que entre en contacto con otras personas que me dijeron:

—Te apoyamos, vamos a hacer tantas siembras, vamos a hacer tantos trasplantes.

Chucho nos empieza a guiar con esa energía, mientras tanto, no dejaba de pensar que de alguna manera esto conectaba con toda la energía de lo que yo había aprendido de los libros de Don Antonio Velasco Piña y parte del equipo empieza a buscar maestros, porque queríamos que el 19 de octubre, que es la fecha que se conmemora la matanza, se realizara la siembra.

Se empieza a convocar a diferentes maestros para que ese día hiciéramos un saludo a los rumbos, un trabajo con la pirámide y eso me volvió a conectar con mi primer contacto de años anteriores, con Don Antonio Velasco Piña, cuando hicimos una caminata sagrada que él propuso aquí en la pirámide y ahí me tomé una foto en ángulo para que apareciera él y yo saludando.

Además, me acuerdo de las caminatas silenciosas en las que había acompañado en la Ciudad de México, yo siempre con ingenuidad sobre el camino y lo sagrado.

Encontré otra espiritualidad, a través de las pláticas y los libros de Don Antonio.

En esa caminata aproveché para escribirle a un amigo y pedirle de favor que me consiguiera el número de Don Antonio, me lo pasó y más tarde me comuniqué con él para solicitarle una entrevista y platicar sobre el libro de Regina y mi nuevo proyecto en Cholula…

A la cual Don Antonio accedió con gusto y me dijo:

—Sí, cuando quieras. Nos vemos en tal fecha y te paso la dirección, te veo en Alumnos tal día.

Cuando se llegó el momento de la entrevista, he de confesar que, a pesar de la riqueza de los relatos de su libro, yo todavía me sentía dudoso si Regina existió y no sabía de qué platicaríamos, si lo pondría a prueba con una actitud muy mala de mi parte.

Pero, en cuanto llegó Don Antonio lo saludé, el me dio la bienvenida e inmediatamente cayeron todas mis defensas, me di cuenta que no era el pensamiento crítico lo que me hacía estar ahí con el, sino lo desconfiado.

Así, con la pura “sonrisita”, me quito todo, fue una plática súper bonita hasta el final, tuvimos un momento súper íntimo, ya que nos pidió que apagáramos cámaras y demás, muy bonito.

Esa entrevista para mí fue el punto importante con Don Antonio; le comenté que quería proponer una psicomagia en Cholula y me respondió que sí, como diciendo: —ya sé de qué estás hablando—, estaba adelantado no sé si ya me había leído la mente o qué había pasado y entonces me dijo:

—Está muy bonito, lo que están haciendo y es muy importante, pero no hagan esto solamente como una cuestión crítica, sino que ahora con los españoles debemos hermanarnos y ya hacer las paces con esta historia.

Justo es lo que yo estaba pensando, después continuó:

—No se queden nada más ahí. Estos son los 500 años de la matanza, está muy bien lo que están haciendo en Cholula, pero acuérdate que, en 2 años, 2021, se cumplen los 500 años de la “conquista”, sería importante que hicieran algo para eso…

—¡Madre mía! Una misión de Don Antonio.

Me acuerdo que le conté a mi papá, después de haber ido con Don Antonio, estaba que no se la creía, que había conocido a Don Antonio y, además, me había dejado una misión.

Me tardé años en llegar al pensamiento de la psicomagia social de Cholula y me estaba pidiendo que en 2 años generará algo para la conquista, el mestizaje, el principio…

¿Qué puedo proponer a esto? A partir de ahí, tuve la oportunidad de centrar en los grupos con ustedes, de repente ser convocado aquí.

Una vez, no sé cómo me abrazó, como si fuera su hijo, su sobrino, su nieto, yo me sentí en familia y tuve después la oportunidad de estar mucho más cercano, me dijo:

—Ven a Alumnos, ven a esta caminata de los Niños Héroes.

Por supuesto que fui y me empezó a invitar a muchas actividades, tuve la oportunidad, la fortuna, el orgullo, la honra de poder estar con el en esas actividades. Ya lo conocí al final, pues ya no le quedaban muchos años con nosotros, pero llegué con el y eso para mí fue muy bonito.

Así que, esta misión de Don Antonio, siento que la cumplimos en 2021.

Ese año iniciamos una caminata desde Tlaxcala a Cholula, nos acercamos a las faldas del volcán, de ahí cruzamos el volcán, nos recibió Don Enrique, el guardián de la montaña.

Fue una experiencia súper bonita, toda la gente que conocí a través de entrar en ese mundo.

Recuerdo que llegué a Paso de Cortés con los pies deshechos por la caminata, pues la ruta estuvo pesada energéticamente, muy compleja y le dije a Don Enrique que ya no podía más, me respondió:

—A ver dame tu bastón, tu bastón va a seguir caminando por ti y atravesamos los volcanes «Cosas mágicas sucedieron».

Recuerdo que Don Enrique me contó que para él fue muy importante Don Antonio, porque le había dicho que el (don Enrique) era un guardián de los volcanes; me sorprendió y dije —¿qué es eso? — Pero Don Enrique ya se los contará, lo cuenta muy bonito y siguió la caminata.

De repente mientras esperábamos a don Enrique y el grupo, llegan unas nubes súper cargadas de lluvia, nomás escuchábamos que estaban tronando fuertísimo y una lluvia pesada, todos preocupados de que venían caminando y llegarían empapadísimos, entonces los estábamos esperando en el lugar de llegada y cuando vemos que doblan la esquina ¡venían secos!

... Más tardecito, busqué un espacio y le pregunté:

—¿Qué hiciste para que no se mojaran? Yo sé que eres un tiempero, pero ¿cómo ordenaste que no se mojaran? o ¿qué pasó? «me dio una lección, por eso lo quiero compartir».

—No, no, no, yo no ordeno la lluvia. Yo hablo con él y le dije: «lluvia sagrada, bendita si es y sí está en ti el permitirnos cruzar secos y seguros para llegar a donde tenemos que llegar, que así sea.

Pero sí también es tu decisión, bendecirnos con tu agua sagrada, con tu agua bendita también que así sea».

El relacionarse con esos elementos sagrados, me dio una lección para la vida, cada cosa que sucede, uno puede esperar una cosa y puede pedirla, pero también tienen que aceptar si sucede de otra manera y también pedirla, porque viene a través de la sabiduría del universo que es mucho más sabio que cualquiera de nosotros.