ANTONIO ENTREVISTA 5 #3
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ENTREVISTA 5 #3

Cuando empezó a amanecer nos entregó con el nombre de cada uno, una carta que informaba: Ana Luisa Solis Gil cruzó la cordillera e inició el camino para adentrarse en el valle y que agradecía la ayuda que me dieran en mi recorrido.

«Y en esa ocasión Antonio nos mostró la foto de Regina que salió en la revista Siempre, en un reportaje sobre la matanza del 68».

A partir de esa experiencia fui con mucha frecuencia a la casita, muchas veces sola, a meditar y conectar con el lugar y los volcanes.

En algunas ocasiones fui con Doña Tere, la mamá de Antonio y Tere su hermana.

De hecho, cuide la casita de Regina por varios años.

En esa casita bautice a mi hijo, en la iglesia y la reunión fue ahí, recuerdo que vinieron muchos amigos a ese bautizo, vinieron muchas personas invitadas y Antonio estaba feliz.

Al mismo tiempo, siento que es importante compartir también un poco sobre los círculos sagrados femeninos y las velaciones que hacemos cada año en la Aldea de los Reyes desde 1988.

Antonio tenía un especial interés sobre el trabajo de las mujeres y su condición sagrada.

El despertar de la conciencia sagrada femenina.

En 1988, ya había nacido mi hijo Mario Tonatiuh, Antonio me citó en el Bosque de Chapultepec, caminamos por el bosque mientras tuvimos una conversación larga y fraternal, repasamos el libro de La mujer dormida debe dar a luz, de Ayocuan.

En ese tiempo, principio de los 80’s, en México había pocas mujeres dedicadas a lo sagrado femenino.

Antonio me compartió que antes de morir Regina, le encomendó la tarea de formar el primer Círculo Sagrado Femenino, que eso iba a suceder en algunos años más adelante y que ya había llegado ese tiempo.

Me contó que había tenido un sueño en donde Regina le indicaba que ya era el tiempo, y que había soñado a 13 mujeres que tendrían que iniciar esta nueva misión y que entre esas 13 mujeres estaba yo.

Me preguntó que si aceptaba y le dije que sí de inmediato.

Pero algo me pasó internamente que Antonio se dio cuenta con rapidez y me dijo:

—Esta invitación te la hace Regina, siempre y cuando no descuides tus tareas de madre. Dile a Mario (el padre de mi hijo) y si él te apoya adelante.

Respiré y me fui muy contenta, hablé con el padre de mi hijo y el aceptó cuidarlo mientras yo me ocupaba junto con mis compañeras de formar los Círculos Cuadrados Sagrados de Regina.

Los cuales quedaron activados desde 1988.

Las 13 mujeres fuimos: Soledad, Anita, Milagros, Cristina, Cecilia, Yogi, Nilda, Fidelia, Blanquita, Helena, Paty, Marcela y yo.

Antonio cumplió con el mensaje, pero el trabajo lo teníamos que gestionar nosotras:

—Ahí está, Regina dijo que ustedes, yo la soñé, pero ustedes se tienen que armar sólitas y ustedes tienen que ver cómo van a caminar esto.

Estos círculos de estudios sagrados femeninos se fueron multiplicando año con año hasta la fecha.

Se han creado círculos sagrados femeninos en México y varias partes del mundo: Chile, España, Japón, Colombia, Argentina, etcétera.

Eso sí, siempre bajo el amparo de nuestra Volcana Iztaccíhuatl, la protección del Popocatépetl y sostenidas por Regina, la Dakini mexicana.

Les recomiendo mucho leer la novela: Regina dos de octubre no se olvida. De Antonio Velasco Piña.

Simultáneamente, respecto a los círculos y nuestras ceremonias anuales en la casita de la Aldea de los Reyes y la Ermita de la Virgen de Guadalupe, le respondí a Anita, una abuela muy querida:

—Esto no para y no creo que se pare nunca ya, ya tiene como su propia energía y su propio movimiento y seguro que el 2 de octubre siempre va a haber una florecita para Regina, los cuatrocientos mártires y los círculos cuadrados sagrados de mujeres.

Esta fue misión que nos legó Antonio, porque ahora lo podemos entender, si la mujer no despierta, ¿quién va a dar a luz seres despiertos?

No hay manera. ¿Quién va a educar a las nuevas generaciones como seres luminosos?

¿Quién va a guiar la conciencia de este planeta?

Entonces ¿quién le va a decir esto a las nuevas generaciones?

Pues la mujer, la mujer que despierta y ya unidas y en compañía del varón algo hermoso renacerá, porque yo me he dado cuenta que los varones siguen despertando, eso es real.

Por todo esto, Antonio fue un ser magnético, traía el magnetismo de la sencillez, del amigo, de la buena convivencia, de enseñar las cosas de una manera sencilla y natural.

Hablaba de lo sagrado, no como algo grandioso, sino como algo cercano a uno, que uno era eso y que eso era también uno, tuvimos experiencias memorables.

Caminé por años de su mano y ya teníamos como una complicidad del amigo, del padre, del hermano, del maestro, aunque nunca aceptó ningún título ni de maestro, ni de abuelo, no lo aceptaba, nos decía.

—A mí no me digan abuelo, ni maestro.

Le agradezco tanto todo lo que aprendí con él, todo lo que convivimos y más allá de lo que pueda ser trascendente de Antonio por su obra, es que él es un símbolo, un símbolo sagrado, una luz que alumbra mi camino. Un día le dije:

—Tú eres el espejo del viento.

—No me digas eso, que yo soy nada.

—Pues esto eres, porque realmente eres un espejo horadado, tu si haces honor a todos estos preceptos de la filosofía náhuatl, eres como un pájaro que vuela, eres un corazón abierto, tienes un rostro firme y un sabio corazón, eres un ser humilde, un ser amoroso, un ser que sabe amar.

Para concluir, hoy le agradezco y le digo:

—Gracias, porque hiciste de mi vida una vida nueva, mucho más consciente, hiciste que yo pudiera comenzar estas artes del camino con corazón, que ni siquiera sabía que existían, gracias por todo lo que nos diste a todos y te sigo honrando a la distancia, sé que estás presente, un espíritu como el tuyo no muere…