ANTONIO ENTREVISTA 6
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ENTREVISTA 6

Antonio Caballero Águila

Alejandro Cruz Sánchez

Escritor y Editor

Conocí a Don Antonio dentro de un proceso en el que surgió la necesidad de intentar contribuir con nuestro granito de arena a nuestro gran país, en ese sentido estábamos intentando conformar algún tipo de núcleo de organización que pudiera servir para estos fines y estábamos en el proceso de buscar el nombre, de saber qué intención, qué espíritu debería de tener y tuvimos un mensaje a través de un sueño para poder elegir el nombre de “Caballero Águila”.

Platicando con algunas personas me decían:

—No, no, no, no le pongas ese nombre, mejor ponle un nombre gringo, algo que sea norteamericano o de otra parte, porque eso va a jalar a la gente, son los tiempos que están ahorita.

Sin embargo, el proceso fue algo intenso, pero el sueño había sido claro, y una amiga me comentó que iba a venir a Metepec, un municipio cercano aquí a Toluca, un señor llamado Antonio Velasco Piña, me dijo a grandes rasgos quién era y qué era lo que había hecho y me dice: —lo van a traer a dar una conferencia, para que acudas— y me mandó la invitación.

Ese día no sé por qué razón no pude acudir, creo que fue una temporada de lluvias y se me complicó demasiado llegar a Metepec y ya no pude acudir a la conferencia.

Con el tiempo conseguí el número telefónico de él, le llamé y él me contestó ahí en su casa de Alumnos, le platiqué que estábamos intentando arrancar y me dijo:

—Va a haber una caminata ritual en el bosque de Chapultepec…es tal día… te espero en esta dirección y es a tal hora.

La verdad me emociona recordarlo, yo llegue a esa reunión en la primera sala que estaba a mano izquierda de su casa, había varias personas, entre ellas me acuerdo de Toño Olivera, se empezaron a organizar, todos iban vestidos de blanco, lo saludé, le dije quién era y me dice: —Pues vamos ya a empezar.

Salimos de ahí de Alumnos y nos fuimos hacia el bosque de Chapultepec por la entrada del mercado de las flores, ahí organizaron toda la caminata, se empezó con los toques de caracol, hicimos todo el recorrido que habitualmente trabajaban.

En uno de los espacios, ya para concluir, me dice: —Vamos a platicar.

Le dije lo que había pasado, cuáles eran las intenciones de esa ocasión, nos volvimos a reunir.

Se reunió con un grupo de personas que conocían del proyecto.

Ahí, inclusive lo entrevistamos, encontré el video que tenía yo en un CD, creo que eso tendrá cuando menos 25 años más o menos y lo subimos a YouTube una primera parte de esa entrevista.

Estuvimos platicando, en esa ocasión le ofrecimos trasladarlo a la Ciudad de México, pero él nos dijo: —no, que él, con que lo lleváramos a la terminal y lo subiéramos al autobús, que con eso era suficiente— y así se hizo, básicamente así fueron los primeros contactos que tuvimos con Don Antonio.

Una experiencia significativa de las muchas que se posibilitaron con él, fue cuando nos dio una oportunidad, nos recibió en su casa de Alumnos, le comentamos lo que estábamos haciendo, con la intención de restablecer la orden de los Caballeros Águila y me dice:

—Mira Alejandro si nos vamos a poner tan exigentes o tan puristas, necesitaríamos todos estar hablando en náhuatl para hacer las cosas como se debe, entonces no te preocupes hay que ir estructurando para ver qué es lo que se puede hacer y ver cómo se puede impulsar.

Entonces, yo le decía que la intención no solo era reconocer el trabajo de personas y de personalidades que habían hecho mucha labor por México, en sus distintas áreas, no tan solo desde la mexicanidad, sino desde la cultura, del arte, la academia y le había comentado que la intención, en ese momento, era que él fuera uno de los primeros en recibirla y se hizo la ceremonia en Toluca, nos prestaron el salón principal de la Cámara de Diputados de la Legislatura, que es el Salón Benito Juárez y en ese lugar, nos concedió el honor de que se le invistiera como caballero águila y el grado que recibió fue el de Tlacaélel.

Posteriormente, cuando lo visitaba, le consultaba a quiénes más podríamos incorporar aquí a este proyecto y me fue dando imparcialmente en distintos momentos, nombres: está Alberto Ruz, el General Dauahare, la propia maestra Laura Esquivel y una de las ceremonias que justamente él encabezó y que fue de las primeras, fue la que se hizo en Teotihuacán, ahí estuvo Laura Esquivel, un historiador, un humanista que era el maestro Juan María “El Ponte”, el propio Alberto Ruz, Marisela Ugalde, de los que estuvieron y fue una ceremonia, yo creo de las más impresionantes que se han hecho, porque en primera instancia él la encabezó, partimos del Templo de la Luna y se hizo una caminata serpenteando hasta el templo de Quetzalcoatl, ahí él en distintas paradas dirigió un mensaje y así fue como con el tiempo se fue conformando este proyecto y ya luego fueron otras personas las que también se fueron incorporando.

De los momentos más significativos que tengo ahorita en mi mente, es cuando se presentó su libro Cartas al testigo, nos dio la oportunidad de que le publicáramos ese, le estaban preparando una edición de lujo para el libro de Regina, que era una nueva edición con motivo de los 50 años del 2 de octubre de 1968, él todavía estaba en ese proceso y nos dijo:

—Este libro me gustaría que se publicara, es una serie de cartas que tengo «Eran infinidad de cartas».

—Voy a hacer una selección de las que considero las más importantes.

Fue un proceso en el que revisábamos la ortografía, la corrección de estilo «una de las últimas ocasiones que nos reunimos para revisar el libro», le dije:

—Oye maestro, fíjate que esta es la última versión, no sé si quieras revisarla para que no lleve ningún error.

—No te preocupes Alejandro, solo Dios es perfecto, así que puede ir un error ahí en el libro «me dijo».

Se hizo la presentación en la casa Reyes Heroles en Coyoacán, en esa ocasión el que presentó el libro fue Alberto Ruz y Laura Esquivel, que lo acompañaron ahí en el salón José María Morelos.

En otra ocasión, me dio un texto que él había hecho sobre su visita a Japón, inclusive me hizo favor de hacer ahí algunas anotaciones y a raíz de que trascendió, lo hablé con Teresa, su hermana, lo hablé con Alberto Ruz y publicamos este libro, que es El Peregrinaje al viaje a Japón, que Toño hizo.

Teresa nos hizo favor de prestar unas fotografías, Alberto también incluyó otras más, pero este fue el texto que se hizo en homenaje a él.

En esta presentación ya no participo él, pero seguro en donde está, vio con mucho gusto que este libro saliera a la luz.

De lo que llegamos a platicar de “Los caballeros Águila”, yo le decía a Don Antonio: —en nuestra opinión, era importante que en estos relevos generacionales que constantemente se articulan, en el cual siempre es importante tener presente el esfuerzo de personas que han trabajado, que han entregado su vida, su alma, su espíritu por nuestro país, por México—.

Para mí, no solo dentro de la orden, sino dentro del contexto espiritual y sagrado de México, digo México como territorio, pero sabemos bien que toda esta generación que se articuló junto con Don Antonio, ha trascendido mucho más allá de América, Europa y que ha llegado hasta Asia y sin lugar a dudas sus vibraciones han contribuido a que el planeta pueda continuar, porque la experiencia sagrada que ustedes articularon, posibilitó en momentos donde el país ha tenido procesos tan convulsos de que las personas vuelvan a creer en su país, en su nación, que además lo hagan entregadas y con la mejor intención.

Decía esto de los procesos tan convulsos que, lamentablemente ha tenido nuestro país, porque si no hubiera sido ese nuevo aliento que ustedes y él articularon desde México hacia el mundo, yo creo que el país estaría en condiciones nada favorables, porque al fin y al cabo en todos estos procesos políticos, a veces ya no por intereses de la nación, sino por otro tipo de intereses, pareciera que se descuida el verdadero valor y sentido de nuestra patria, yo creo que esta articulación, ha posibilitado que podamos continuar, podamos seguir teniendo fe, creyendo que sí podemos hacer, no tan solo nuestro país, sino un planeta mejor y que el legado en ese sentido, sea hacia las nuevas generaciones mejor articulado, como sí lo lograron hacer en otros momentos otras civilizaciones, aún dentro del territorio que ahora es Mesoamérica.

En ese sentido, yo creo que es fundamental que reconozcamos el trabajo que estoy seguro y cierto que Toño sabe que articuló con todos ustedes, porque esto ha permitido que continuemos integrados como nación.

Justamente hace poco lo platicaba con un grupo de Caballeros Águila.

Yo creo que el gran legado de todos ustedes, no es su ambición política, sino su aportación como seres civilizatorios de nuestro México, porque nuestro país necesita más esa sensibilidad civilizatoria hacia la población y yo creo que eso es lo que Don Antonio y ustedes hicieron, yo parto de ese pilar, de ese cimiento, que la labor que ellos han hecho, es una labor civilizatoria desde el terreno espiritual, en el terreno material y emocional de las personas, porque generaciones que creyeron en todo el trabajo, que dieron lo que tenían al alcance de sus manos porque esto continuará y yo creo que esto es lo más importante que definiría lo que Don Antonio y ustedes hicieron, esa labor de seguir civilizando desde lo espiritual, desde lo emocional a las personas e impactando de esta manera sus vidas materiales en este plano.

Quisiera complementar lo que hace un momento comentaba de la orden, Toño era tan generoso, tan especial, tan humilde, que nos concedió el honor de que él presidiera honoríficamente a los Caballeros Águila y ese era el motivo para varios procesos, actividades que se fueron realizando y que él tenía conocimiento y nos daba directrices, opiniones que consideraba justas, él nos dio el honor de que encabezara este proyecto como presidente honorífico.

En ese sentido, el legado de Toño para mi sigue vigente, porque yo creo que siempre vamos a necesitar personas como él y como ustedes, que den un impulso nuevo a nuestra nación y de ahí lo deriven en tantas personas que alrededor del mundo creen en el proyecto que iniciaron.

El legado más importante de Toño a mi juicio, es su andar, su caminar, su espíritu civilizatorio que ha estado marcado en momentos muy significativos de toda nuestra historia que encabezó el, que encabezaron ustedes, ese proceso civilizatorio que representaría o encarnaría en la figura de una deidad de las culturas antiguas de México, que es Quetzalcoatl, hizo una contribución civilizatoria, más allá de lo que humanamente el hombre o la mujer están dispuestos a dar.

Yo considero que ser un civilizador es entregar todo lo que tienes, sin esperar muchas veces, inclusive verlo o recibir algo a cambio él y ustedes han hecho eso, con ser unos civilizadores, han impactado la vida de generaciones, de personas en el mundo ¡Son toltecas!

Finalmente, quisiera cerrar esta parte de mi participación, diciendo que para mí es un privilegio, abuelita, estar con una sobreviviente de este legado.

Tú sabes que no ha sido fácil, en el camino encuentras personas que no necesariamente están de manera transparente en este proceso, pero ustedes sí lo lograron.

Ustedes sí fueron ejemplo y por eso han impactado tantas almas, tantos espíritus, tantas personas en tantas generaciones en todo el mundo.

Para mí es un honor encontrarnos y que al menos en la actualidad tengamos todavía la fe de que esto puede continuar, esto nuevamente necesita ese impulso de las circunstancias que ahora ya son diferentes, pero que sin lugar a dudas yo en todo este misterio o nuestras limitadas capacidades para explicar lo que es dejar este plano y pasar a otros, yo considero que en algún punto y de alguna forma el legado, el espíritu de Toño, de hombres y mujeres que han trascendido también, yo creo que en algún punto, ellos siguen de alguna forma impulsando y empujando todo este proceso que saben que es muy necesario.