ANTONIO ENTREVISTA 1 #2
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ENTREVISTA 1 #2

Todavía no había salido el libro de “Regina” en donde se explica lo de las campanas de catedral y nosotros ya subíamos a las torres de catedral a tocar las campanas. Paco nos decía que las campanas despertaban a los pueblos.

Recordarás que Ceci Albarrán se encargó de conseguir permisos para subir a tocar las campanas.

Fueron los círculos de mujeres quienes empiezan a tocarlas y luego llegamos nosotros los varones¡ fue maravilloso tocar las campanas de la catedral y al mismo tiempo te hablaban de que las campanas estaban despertando conciencias. ¡Híjole!

Íbamos también a meditar a la cripta de la catedral donde hay un altar prehispánico, una piedra antigua y sobre ella hay una placa de mármol y la cruz cristiana. Y yo me decía, bueno, ¿qué es esto? Pues el símbolo del mestizaje.

Ese altar prehispánico, nos platicaba Toño que venía de Teotihuacán de tiempos inmemoriales y que contenía la energía de una sabiduría muy antigua.

Fueron cosas muy difíciles para mí de entender, pero me llenaban de alegría y le dieron mucho significado a mi vida.

También en esas épocas lo recordarán ustedes, Toño empieza con sus caminatas sagradas.

Otra vez Toño¡ Es el que mueve esto y Paco es el que lo ejecuta, es el que lleva la acción a cabo.

Con Paco empezamos a recorrer Paseo de la Reforma para llegar al Zócalo.

Lo que siempre me molestó y Toño me hacía mucha burla, es que tenía que ir vestido de blanco.

Recuerdo que iba vestido de blanco, pero siempre llevaba preparada mi ropa para que, llegando al Zócalo, me cambiara y ya.

Eso siempre ha sido algo que no me siento tan bien como para andar vestido de blanco, pero era requisito y había que cumplirlo.

Nos tocaban las caminatas hacia Tlatelolco, luego hacia el Zócalo y también en Teotihuacan.

Sobre la publicación del libro de Regina, me tocó escuchar una vez a Paco y a Toño, que si se podía localizar la foto de Regina publicada en la revista Siempre sobre el movimiento del 68, a través de Carlos Monsiváis se consiguió la foto, la vi después en la portada de la primera edición del libro de Regina.

Y finalmente en la presentación del libro, adquiero un ejemplar firmado por Toño, “el testigo”. Que, por cierto, este un dato importante, al mes siguiente mi ejemplar terminó en manos de Manuel Clouthier, antes de que se muriera.

El libro de Regina lo leí en 2 días sin dormir, así me lo aventé, me pareció de lo mejor que había llegado a mi vida, me pareció sensacional.

“La mujer dormida debe dar a luz”, me había parecido muy bueno; “Tlacaélel”, en su mensaje de que una generación puede cambiar al mundo, pero cuando voy viendo todas estas cosas que daba el libro de Regina, pues me quedé pasmado dije:

• ¿Cómo puede ser que México sea tan rico en todas estas historias?

Además, hago un paréntesis, yo soy generación 68, así como Toño fue alumno fundador de la Universidad Nacional Autónoma de México, yo soy exactamente generación 68.

En el 68 escribí un artículo sobre el movimiento estudiantil y quería ser periodista.

Nunca me lo publicaron y terminé de contador público.

Pero me metí fuerte al movimiento del 68, con muchas dudas, porque no me terminaba de convencer al cien por ciento el movimiento estudiantil, sin embargo, me lleno de vida, de emoción, de algo que no alcanzaba a entender.

Participé en las manifestaciones estudiantiles, tenía la ventaja de trabajar en Reforma.

Entonces me era fácil incorporarme a ellas.

Entonces, cuando leo el libro, además de los secretos sobre México que contiene, la forma en que Toño Velasco Piña trata el 68, como que me llega la llavecita mágica que me explica lo que había pasado ahí,

Y por supuesto, como siempre ocurre, intenté investigar que era el personaje de Regina. Fui a ver todas las hemerotecas e hice un trabajo de investigación muy profundo. No encontré nada, cuando sale el libro en el 87, las hemerotecas tienen bloqueados los archivos, no era posible saber nada del 68.

Entrevisté a Toño Velasco Piña, a mis amigos; y finalmente me llegó un momento en que entendí que el mensaje del libro no era tanto tratar de averiguar sobre Regina, sino entender el mensaje de Regina, que finalmente era el que me había llenado a mí o el que me había dado a mí la respuesta del 68.

Sólo Toño sabe si existió Regina o no, pero quiero mencionar lo que don Faustino Rodríguez le dijo a Manuel Zárate cuando le preguntó sobre Regina:

• “No te preocupes sobre lo adecuado de una afirmación a estas alturas Manuel, sabes la diferencia entre el mensajero, el destinatario y el autor del mensaje. La palabra, recuérdalo bien, no es lenguaje, es sabiduría viva. Cuando veas, Antonio hazle presente mis saludos.”

• -Ahí está la respuesta Ana Luisa. Ahí está la respuesta que me gustaría dar.

• Entender que lo importante es el mensaje que aparece en el libro y si Regina vino a dar ese mensaje y fue ella, que bueno, si no fue ella, el que está dando ese mensaje es Toño Velasco Piña, pero ahí está el mensaje.

Regina es un arquetipo, va mucho más allá de lo que pueda ser un personaje histórico y no se está tratando de hacer de ella un personaje o una idealización. Es un arquetipo, es un modelo a seguir que da muchísimas enseñanzas.

Son muchos recuerdos a lado de Toño, cuando uno iba a visitarlo se encontraba al amigo de siempre, al amigo sencillo, y que lo más importante para él era siempre estar cerca de su mujer y cerca de su familia, que aparentemente estaba muy lejos de todo lo que él creaba.

Él simplemente era el testigo de todo lo que le había tocado estar cerca, de todo lo que le habían dicho que él tenía que transmitir.

Pero ese testigo, con ese compañero amigo Paco Lerdo, pues hacían que todos nosotros nos diéramos cuenta que había otro mundo maravilloso muy ligado a México y sobre todo, nos iban abriendo lo que es este concepto de la historia sagrada, un concepto muy metido en todas nuestras costumbres mexicanas.

Velasco Piña, logró también reencarnar a personajes tan importantes en México como los Niños Héroes y asignarle a cada uno, un valor y símbolo sagrado.

Yo he tenido la suerte de estar en el Castillo de Chapultepec, danzar cada miércoles con el taller de la UNAM, con Nicolás y la pandilla sagrada. Todo esto gracias a Toño.

Hay una sabiduría viva de la que habló don Faustino y creo que está reflejada en los libros de Toño como Regina, Tlacaélel…

La sabiduría viva es entender que tenemos que vivir con conciencia y eso lo hizo Toño Velasco Piña.

Es entender que tenemos que agradecer cada día el estar vivos, cada día tener la capacidad de entender que la vida es un agradecimiento, como dirían nuestros abuelos mayas.

Ese es para mí, el auténtico concepto de la sabiduría viva, afortunadamente hay muchos instrumentos, muchas ayudas para que cada quien logre hacer eso en su propia vida y por supuesto, muchos de esos instrumentos nos los da Antonio Velasco Piña en sus trabajos.

Yo creo que uno de los legados históricos que encuentro de Velasco Piña, en mi forma particular, es, repito, recordarnos que debemos de vivir con conciencia, el hecho de entender que los instantes están vivos.

Finalmente, lo que tenemos que lograr nosotros, es hacer de nuestra vida, en palabras de AVP, una vida sacralizada, que yo entiendo como una vida con conciencia de estar vivo, una vida llena de agradecimiento y de servicio a los demás.

Toño fue una persona agradecida, yo estoy muy agradecido con Antonio.

Siento también muy importante su concepto de la historia sagrada y un excelente instrumento para entender ese conocimiento en particular, es su libro Regina.